lunes, noviembre 09, 2015

Porfirio Diaz el Heroe Olvidado, Capitulo V

TEHUANTEPEC, JALAPA Y LAS JICARAS.
25 DE FEBRERO Y 13 DE ABRIL DE 1858.

Cobos y sus oficiales derrotados emprendieron camino para el sur de Oaxaca, llegaron hasta Miahuatlán y de allí se fueron a Tehuantepec, ahí los ayudó un comerciante contrabandista inglés, les proporcionó una buena cantidad de machetes y una fuerte cantidad de pólvora, con la condición de que reorganizara sus tropas y le aconsejó que explotará a los principales comerciantes del lugar.

Reorganizado Cobos, amenazaba seriamente al Gobierno de Oaxaca, el cual se vió obligado a mandar prontamente una columna de 700 hombres  y varios oficiales entre ellos al Comandante Porfirio Díaz, todos bajo las ordenes del Coronel Don Ignacio Mejía, Ministro de Guerra, que fueran en persecución de los insurrectos. Emprendieron la marcha hacia Tehuantepec y al llegar a la hacienda de  "Tapamala", supo el Coronel Mejía que había una avanzada de infantería y caballería en el rancho llamado "Las Vacas", mandó al Capitán Francisco Cortes, con un destacamento que sorprendió al enemigo, llegando por veredas sin ser visto y los destruyó por completo.
Siguieron la marcha y al pasar por la hacienda de San Cristóbal, tuvieron noticias de que el enemigo se movia de Tehuantepec para encontrarse con ellos y en efecto el 25 de febrero de 1858, antes de que llegaran al poblado de Jalapa, comenzaron a ser tiroteados por la avanzada conservadora, pero los nuestros no se acobardaron atacaron vigorosamente a la mayor parte de la tropa que se encontraba en el convento, había también dos montículos cercanos repletos de militares que sumaban como 3,000, la mitad bien armados y la otra mitad con machetes, además tenián cuatro cañones que la Comisión Liberal de Tehuantepec al regresar a Oaxaca no pudieron llevarlos y los dejaron clavados, pero Don José Ma. Cobos, muy vivillo los utilizó y los perdió en esta importante batalla donde la victoria fue para los aguerridos liberales. Pese a toda  la superioridad númerica y al armamento que poseian, no pudieron resistir el empuje y arrojo de la fuerza liberal que aun saboreaban el triunfo obtenido en la Ciudad de Oaxaca, el combate fue muy reñido y sangriento aunque sólo duró más de una hora, hasta que los conservadores fueron totalmente aniquilados.  Como quedaron muchos heridos, nuestros héroes tuvieron que permanecer dos días en Jalapa. Así es como participó en otra batalla el ilustre y valeroso Joven Comandante Porfirio Díaz Mori.

Despues de tres semanas de permanecer en Tehuantepec, en las cuales hicieron algunas salidas en persecución de los fujitivos, sin conseguir atraparlos pues se escondian en los montes o eran protejidos por los mismos habitantes partidarios de los conservadores.
El Coronel Mejía, recibió ordenes de volver con la Brigada a Oaxaca, dejando un destacamento en Tehuantepec, le dijo al Comandate Díaz que se quedara al mando de una guarnición militar, a sabiendas de lo peligroso que era permanecer por estos rumbos con tan pocos hombres, ya que gran cantidad de los derrotados estaban merodeando en los alrededores y en cuanto se fuera el grueso del batallón, ellos quedarían a merced del enemigo,  sin embargo con la decisión y temple de acero que lo caracterizaba acató las disposiciones con disciplina y aseguró que haría todo lo posible para mantener el orden.  Por este motivo fue nombrado Gobernador y Comandante Militar del Departamento de Tehuantepec, contaba solamente con 160 hombres de su Compañía.  Lo previsto se realizó pues  apenas se retiró de Tehuantepec la columna del Coronel Mejía, cuando comenzó a ser tiroteada la guarnición durante el día y la noche. Como al mes y medio de esta situación los sublevados se acercaron a la Ciudad con las intenciones de ponerle sitio y en efecto, el enemigo había establecido su cuartel general en la hacienda "Las Jicaras", al otro lado del río como a 2 kilometros de distancia de la plaza. El Comandante Díaz, que en ese entonces contaba con solo 28 años de edad, se habia conventido en un gallardo y temible militar, tomó la decisión de salir sigilosamente  la noche del 12 de abril de 1858, con toda su fuerza, dejando al cuidado del cuartel a un pequeño destacamento y protejidos por el barrio de San Blas, que tenían algunas armas y era el único amigo que tenian entre los 15 barrios que formaban la Ciudad de Tehuantepec.

Avanzó la tropa del Gobierno por veredas y montañas a las sombras de la noche, sin que la tierra lo sintiera, hasta rebasar la retaguardia del destacamento enemigo, con el fin de atacar por donde menos se lo esperaban, llegaron al cuartel al despuntar el alba el día 13 de abril de 1858, muchos de los oficiles aun estaban dormidos, el asalto fue vertiginoso, directo, con fuerza y decisión, arrollaron practicamente a todos, la hacienda quedó destruida, esta es otra de las muchas victorias obtenidas por el Comandante Díaz y sus valientes soldados, claro que también hubo derrotas,  derrotas muy dolorosas, pero por lo pronto este fue un triunfo muy importante ya que en esta batalla murieron muchos Jefes que comandaban las tropas conservadoras, capaces de organizar una revolución. El Gobernador de Oaxaca, felicitó ampliamente a Diaz, y lo recompensó dandole el nombramiento de Mayor de Infantería.



TEHUANTEPEC
 LOS AMATES, JALAPA, TEQUISIXTLAN,
JUCHITAN. 1859.

Aunque la victoria de las Jicaras no fue enteramente decisiva sí mejoró mucho la situación de los liberales, que permanecieron por dos años en Tehuantepec. El Mayor de edad, perdón El Mayor de Infantería Porfirio Díaz y su gente hacian constantes salidas por las noches por veredas que sólo podian ir a pie para no ser descubiertos, pues todos los caminos estaban vigilados, y puestas avanzadas que ofrecian muy poca ambición a sus asaltos, y evidentemente defendian los principales núcleos del enemigo, en muchas ocasiones sorprendieron a los conservadores y ahí erá cuando entraban en acción haciendo huir a los sublevados o dejandolos en el campo de batalla.


 El 17 de junio de 1857, los conservadores llegaron a la Mixtequilla, El Mayor de Infantería Díaz y Compañía los siguieron hasta el Rancho de los "Amates", en donde trataron de hacerse fuerte, pero con poco esfuerzo los derrotaron por completo dejando allí algunos muertos, entre éllos su jefe que era el Mayor Espinosa, esta acción aunque de poca importancia le valió al Mayor de Infanteria Porfirio Díaz el ascenso a Teniente Coronel, por el Gobierno del Estado de Oaxaca,  muy bien merecido por cierto por la entrega, el valor y el deseo de servir a su patria.

El 6 de septiembre del mismo año, sorprendió de nuevo al enemigo en el pueblo de Jalapa y lo atacó vigorosamente causándole serios destrozos, el 2 de noviembre en Tequixistlán se llevó a cabo otra escaramuza.

Su situación en Tehuantepec era realmente dificil, pues estaba incomunicado con el Gobierno, sin más elementos de apoyo que su escasa fuerza, casi a diario sostenía combates con el enemigo y era muy desgastante, todos los caminos estaban ocupados por los isurrectos y no podía transitarse por ellos, porque se robaba a los pasajeros.  Para recibir la correspondencia de Oaxaca tenía que salir con una fuerza armada. Estas excursiones las hacía casi semanalmente y en ellas tenía que alejarse a veces hasta 25 leguas de Tehuantepec. Sus únicos amigos en este lugar eran el Cura Fray Mauricio López, dominico, istmeño de nacimiento, hombre bastante ilustrado de ideas liberales, el Juez que era Don Juan A. Avendaño, antiguo vecino y comerciante de Tehuantepec, tío de Don Matias Romero y Don Juan Calvo, relojero y Administrador de Correos, sin estas amistades que le brindaron su apoyo y sin una policia secreta que estableció, hubiera ignorado absolutamente cuanto pasaba en el pueblo, porque todos eran enemigos.  Sus sentimientos humanitarios determinaron no fusilar a los prisioneros poniéndolos en libertad canjeándolos por un arma o amonestándolos de que no volvieran a tomar parte en la guerra al lado de los conservadores, pero la experiencia le demostró que no sabían apreciar su generosidad y se vió obligado a cambiar de conducta.

Su situación se hizo muy dificil pues a finales del año 1958, el Gobierno del Estado no le mandaba ningún recurso, ni aun el remplazo de los hombres que se perdian en las batallas, por lo que su fuerza había quedado reducida a cosa de 130 hombres. Consideró indispensable hablar personalmente con el Gobernador para describirle su situación con objeto de remediarla, gran parte de los soldados que le quedaban estaban con él por afecto personal.  Un día los sacó de Tehuantepec y los llevó hasta San Carlos Yautepec, como si se tratara de una de tantas expediciones periódicas que hacían para proteger el correo, sin decirles cual era el objeto del movimiento.  En Yautepec los formó, les informó de la situación y del propósito de su marcha, y les ofreció que estaría de vuelta antes de cinco días y que tomaba sobre él la responsabilidad de todo trastorno causado por su ausencia.  Volvió en efecto antes de los cinco días, despues de haber arreglado parcialmente sus dificultades con el Gobierno, pues tan solo consiguió que el Gobernador, mandara un refuerzo de tropa a las ordenes del Coronel Don Cristóbal Salinas, pero esta fuerza estuvo solamente por dos semanas, y regresó a Oaxaca, dejándolo en peores circunstancias.  Entonces se dirigió al señor Juárez en Veracruz, y en respuesta recibió dos mil pesos de que fue conductor el Teniente Coronel Don Francisco Loaeza.

La amistad de los juchitecos no era muy sólida ni estaba basada en principios, sino en su gran enemistad y rivalidad con el pueblo de Tehuantepec. Cuando se retiró el Coronel Salinas, la situación para el Teniente Coronel  Díaz, empeoró, porque los Juchitecos empezaban a entenderse con los sublevados de Tehuantepec, pero un incidente inesperado vino a disipar este grave peligro.


 El día 1o. de enero de 1859, siguiendo su costumbre concurrieron centenares de familias juchitecas  a la fiesta de Año Nuevo que se celebra en Tehuantepec, y exparcida la voz de que Díaz, había dado municiones de fusil a los juchitecos, y que esas municiones caminaban distribuidas en las carretas en que regresaban las familias a Juchitán, los sublevados las asaltaron en su regreso de la fiesta.   El Teniente Coronel Díaz acudió en su defensa, no sólo con las tropas juchitecas, sino con sus compañías, con sus pocos soldados hizo grandes estragos a los asaltantes y los persiguieron hasta meterse en una laguna en que les daba el agua a la mitad del cuerpo y en donde los salteadores se habían refugiado creyendo sin duda que allí  no los seguirían.  Considerando que esto era una buena oportunidad para tener agradecidos a los juchitecos e impedir que se pusieran de acuerdo con los sublevados siguieron escoltando el convoy a pie, hasta cerca de Juchitán, en donde lo alcanzó su ordenanza con su caballo y algunos otros oficiales. Pasaron la noche en aquella ciudad, y convocó a una reunión popular para hacerles presente la necesidad de exterminar a los pronunciados.  Por este medio logró que se alistaran como 2000 hombres, que distribuyó en pequeñas fracciones, para hacer una batida a todo el territorio del Departamento. Así se verificó y esto dió muy buenos resultados porque en esa batalla perecieron varios de los cabecillas de los rebeldes, se recogieron algunas armas y sobre todo se imposibilitó la mancomunidad de acción de los juchitecos con los de Tehuantepec.


A consecuencia de haberse publicado en el Departamento de Tehuantepec las Leyes de Reforma del 12 y 13 de julio de 1859 y las del 27 del mismo mes, que establecían el Matrimonio y el Registro Civil, expedidos por el Gobierno Federal, residente en Veracruz, el pueblo de Juchitán las consideró como un ataque a la religión, y se pronunció contra el Gobierno de Oaxaca.  Para el Teniente Coronel Díaz esto era un inconveniente muy importante ya que el barrio de San Blas, el pueblo de Guevea y el de Juchitán eran sus únicos aliados, no podía prescindir de éste, ni estaba lo bastante fuerte para aceptar su reto; y por lo mismo, al tener  noticias de su pronunciamiento se dirigió a Juchitán, acompañado del Cura Fray Mauricio López, de un ayudante y de un ordenanza.  Al llegar al pueblo, dejó a sus acompañantes en los suburbios y entró solo con el propósito de meterse en la casa de Don Alejandro de Gives, antiguo vecino y rico comerciante frances, que estaba muy apreciado y bien relacionado en ese lugar, y llamar alli a los cabecilllas de la sublevación para tratar de entenderse con ellos. Pero antes de llegar a esa casa encontró una partida de los pronunciados ebrios y armados, quienes al verlo y considerandolo como enemigo por haberse ellos pronunciado contra el gobierno a quien Diaz servia, se prepararon para abrir fuego, pero valiendose de su don de convencimiento logró contenerlos, diciendoles que como amigo que era de ellos iba a acompañarlos y a seguir su suerte.  Entraron en conversacion y fueron a la plaza del pueblo, (o mejor dicho cantina) en donde logró calmar el temor que tenian  de que hubiera llevado fuerza armada,  diciéndoles quiénes eran los que lo acompañaban, y a quiénes fueron a recibir para cerciorarse de que no llevaba tropa. Una vez en la plaza y calmados ya, persuadidos de que el Teniente Coronel  Diaz había ido solo, se prestaron a escuchar lo que Fray Mauricio les explicó en lengua zapoteca acerca de la ley del Registro Civil que en nada afectaba la religión, y que si eso fuera así, él habría sido el primero en tomar las armas en defensa de la fe. A media peroración de Fray Mauricio, de pronto se escuchó la voz airada y descompuesta de uno de los cabecillas de Juchitán, que algunos años después asesinó a su hermano Félix, que incitaba imperiosamente a los presentes para que los mataran allí mismo  a Fray Mauricio y a Porfirio Díaz,  porque de otro modo lograrían convencer al pueblo de que habían hecho mal en pronunciarse y el triunfo sería de ellos. Uno de los ancianos, que son allí muy respetados del pueblo, regañó y castigó severamente a este individuo, lo cual permitió que Fray Mauricio terminara su discurso y que la demás gente se convenciera de que habían hecho mal en sublevarse y convinieran en volver al orden. De esta manera lograron salvarse de uno de los mayores peligros que se presentó durante su permanencia en Tehuantepec.


Proximo Capitulo: TEHUANTEPEC CONDUCCION DEL ARMAMENTO DE MINATITLAN A LA VENTOSA, SANTA MARIA AREU.

lunes, noviembre 02, 2015

Porfirio Diaz, el héroe olvidado. Capitulo IV

PRIMER SITIO DE OAXACA.
8 DE ENERO DE 1859.


El primer Congreso Constitucional se había reunido en septiembre de 1857 y el General Comonfort, electo Presidente, había inaugurado su nueva administración el 1o. de diciembre del mismo año, pero por consejos del Partido Conservador, disolvió el Congreso el 17 de diciembre y proclamó la dictadura.
En ese tiempo El Capitán Porfirio Díaz, se encontraba recuperandose de sus heridas en el Convento de Santo Domíngo en Oaxaca, sus heridas estaban aun muy delicadas y casi no podía caminar. Al poco de estar ahí se acercó una columna de militares, comandados por Don José Ma. Cobos, que los conservadores mandaron de México sobre Oaxaca.  Se apoderaron de la ciudad y establecieron su cuartel general en el Palacio del Estado y el Gobernador  con las Guardias Nacionales dirigidas por el Coronel don Ignacio Mejía, se refugiaron en los Conventos de Santo Domíngo,  El Carmen y Santa Catarina, los cuales fueron sitiados por las fuerzas conservadoras.  En un momento en que el Gobernador de Oaxaca Díaz Ordaz y el Coronel Ignacio Mejía, discutían los medios para la defensa y se lamentaban de que no había mucho personal disponible para luchar, Porfirio Díaz, se presentó y se puso a sus ordenes, pese a estar en plena convalecencia, sin embargo aceptaron su ofrecimiento conmovidos por su nobleza y lo nombraron Comandante del fuerte de Santa Catarina, que le entregaron para su defensa, El Gobernador Díaz Ordaz, tomó a su cargo la defensa de Santo Domíngo y el Coronel Salinas la defensa del Carmen.

UN PLAN DESESPERADO.


Al Comandante  Porfirio se le dió un piquete de Guardia Nacional de Ocotlán, a las ordenes del Capitán Ramón del Pino, otro de la Guardia Nacional de Tuxtepec a las ordenes del Sub-Teniente Marcos Carrillo y otro de Caballería Desmontada de Jaltacatlán a la orden del Aferez Vicente Bolaños, formando un total de 60 hombres,  con esta fuerza fortificó lo mejor que pudo el lugar. A los 20 días de sitio, el cansancio, la falta de alimentos y municiones, comenzaron hacer estragos.  Un día quien sabe por que medios se enteraron  que una de las barricadas que el enemigo había puesto en la esquina llamada del Cura Unda, frente a sus posiciones eran en su mayor parte de sacos de harina y salvado, al Comandante Díaz, se le ocurrió una grandiosa idea, propuso un ataque súbito a las trincheras y en la confusión apoderarse del material con que estaban hechas. Se lo comunicó a sus Superiores, que aceptaron el plan, para esto Porfirio les dejó sus apuntes donde señalaba la combinación de toques de corneta para comunicarse, sin que les entendiera el enemigo. Convinieron que fuera a las diez de la noche.  Saldría de su línea de defensa con 25 hombres y penetraría a las casas de la cuadra contigua por medio de hacer horadaciones en las paredes de adobe hasta llegar a la esquina, donde saldría por atrás de la trinchera enemiga, mientras Díaz, realizaba  su trabajo haciendo el menor ruido posible, los soldados a su mando  distraian al enemigo con tiroteos, obligando al enemigo a responder el fuego, para que no escucharan el ruido que pudieran hacer al estar rompiendo las paredes. casa por casa siguieron avanzando en cada una de ellas el Comandante Díaz, dejaba un soldado de guardia, todo iba bien pero resulta que en la última casa estaba el mismisimo Cobos, que al ser sorprendido huyó a esconderse,dando la alarma con sus gritos, acudieron muchos soldados enemigos, así es que tuvieron que sostener un combate muy reñido y se fueron acumulando en el dintel de la puerta los cadáveres de los soldados de ámbos bandos, Porfirio, dió la orden al corneta para que tocara diana que según su combinación de que le dejó copia al Coronel Mejía, significaba que necesitaba refuerzos y municiones, pero el coronel no lo oyó o no le entendió el toque, porque contestaron con otra diana diana con chinchin y hecharon a volar las campanas de Santo Domíngo, al percatarse que no obtendría ayuda y que ya sólo le quedaban 3 hombres, además de que había muchos enemigos afuera, Díaz  arrojó granadas de mano con el fin de ganar tiempo para salir tan pronto como pudiera pues el paso estaba obstruido por los soldados caidos, en su retirada y debido a la oscuridad se desubicó y no encontró los huecos hechos en la paredes, los guardias que dejó y que se suponía le indicarían el camino, ya no estaban, pero pudo saltar la tapia que no era muy alta, cuando ya sus perseguidores estaban a punto de darle alcance, llegando a tiempo a su línea de defensa.  Así es como fracasó esta operación que tantas esperanzas les dió para meter estas humildes provisiones que para éllos que estaban sitiados les hubiera sido de gran ayuda, ya que no tenian que comer.


En la mañana que siguió al ataque de la esquina del Cura Unda, creció la desmoralización entre los sitiados al saber que el Gobierno se proponía retirarse para la sierra rompiendo el sitio.  Los oficiales más jovenes y belicosos decidieron desobedecer esa orden y atacar la plaza.  Decididos para el asalto, se organizaron  tres columnas de cerca de 200 hombres cada una: La primera se componía de cazadores, que debía atacar por las calles de Sangre de Cristo, Estanco y Sagrario, se puso a las ordenes del Teniente Coronel, Don José María Batalla y como segundo el Capitán Don Vicente Altamirano. La segunda de granaderos, debía hacer un ataque paralelo por las calles del Carmen de Arriba, Campana y Colegio de Niñas, era mandada por el Teniente Coronel Manuel Velasco y por el Comandante Porfirio Díaz,  y la tercera que debía atacar por la calle de la Barranca, paralela también hasta la esquina de la Virgen de Piedra, se puso a las ordenes del Teniente Coronel Don José M. Ballesteros y como segundo al Capitán  D. Luis Terán y una columna de reserva que marchaba a la retaguardia de las columnas de asalto. Al amanecer del día 16 de enero de 1858, salieron al mismo tiempo las tres columnas por las calles que se les había designado. A la mitad de la marcha de la primera columna, cayó mortalmente herido el Teniente Coronel Batalla, quien murió a pocas horas, como quien dice dejó de dar batalla y quedó gravemente herido el Capitán  Don Vicente Altamirano. Pese a esto las columnas seguían su marcha hasta la Plaza de Armas a las ordenes de Don Mariano Jiménez.  La segunda columna forzó la trinchera de la calle de la carcel, volteó el cañón que la defendía y marchó con el hasta el atrio de la catedral. La tercera columna llegó sin obstáculos hasta la esquina de la concepción y atacaba de flanco el Palacio sin haber tenido que forzar más que una barricada de adobes que no tenía artillería, detenida la segunda columna a cargo del Comandante Díaz, en la esquina formada por la Alameda Central, Catedral y Portal del Señor, se le incorporó  la primera columna que había quedado sin jefes, y había penetrado forzando la trinchera del estanco, pero todo en desorden. En algunos ataques que intentaron las fuerzas liberales por dentro del Portal del Señor,   les mataron a  muchos oficiales, sargentos, soldados e hirieron gravemente al Teniente Coronel Velasco, por lo que quedó al mando el Comandante Díaz, que de inmediato organizó una nueva columna con el personal de la primera y la segunda y marchó directamente al palacio. Atacó por la puerta principal, mientras el Teniente Terán lo hacia por la puerta del costado, el enemigo fue abatido por las dos puertas, quedando derrotado y perdiéndo muchos oficiales y tropa.

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martes, octubre 27, 2015

Porfirio Diaz, el héroe olvidado. Capitulo III

JEFATURA POLITICA DE IXTLAN.
1855 - 1856.

 En la nueva organización que el General García dió al Estado de Oaxaca, nombró a Porfirio Díaz  por sus meritos en campaña Jefe Político del Distrito de Ixtlán que formaba parte del Departamento de Villa Alta, El joven Díaz trató ahí de organizar la Guardía Nacional pero el Gobernador  del Departamento Don Nicolás Fernandez, se lo prohibió alegando que no era necesario.  Pese a esta negativa Díaz  fomentó en los ciudadanos el amor a la patria, al orden, a la defensa de la libertad y así logró formar una pequeña Guardia Nacional con los pocos espontaneos que lograba convencer.  Amagado un día el Gobernador de Villa Alta por una partida armada de juchitecos, pidió auxilio desesperado;  de inmediato Porfirio Díaz  se puso en marcha con 100 hombres de la improvisada Guardia Nacional y con eso fue suficiente para alejar al enemigo que puso en jaque a Villa Alta y a su confiado Gobernador.
Más tarde siendo ya Gobernador Don Benito Juárez  autorizó a Porfirio Díaz,  por su destacada intervención durante la invasión de los juchitecos, a organizar la Guardia Nacional del Distrito y le dió fusiles e instrumentos de banda y le otorgó el grado de Mayor de Infantería de Guardía Nacional, llegando a ser la principal y casi la única organización armada del partido  Liberal en el Estado.

El Mayor de Infantería de Guardia Nacional Porfirio Díaz, permaneció cerca de un año como Jefe Político de Ixtlán. Pero habiéndo sido electo Teniente, por una de las Compañías del Primer Batallón de Guardias Nacionales de Oaxaca y como no le agradaba mucho el trabajo de  escritorio, ya que su pasión era luchar, estar en campañas, cabalgar por los montes y llanuras, las armas, las estrategias, le solicitó al Lic. Juárez, que le permitiera entrar al servicio activo militar y que dispusiera de la Jefatura de Ixtlan. Juárez le explicó que el sueldo sería menos, pero al ver el entusiasmo del muchacho, aceptó y para que la diferiencia no fuera mucha lo nombró Capitán.  Como no había vacante de Capitán en el primer batallón, entró al segundo del que era Teniente Coronel, el Lic. Don Manuel Velasco, primero mandó la cuarta compañía de fusileros, después el Gobernador lo nombró Capitán de los granaderos, organizó su compañía de granaderos tomando lo mejor del personal del batallón.

GUERRA DE REFORMA.

Guerra de Reforma o Guerra de los tres años, del 17 de diciembre de 1857 al 1o. de enero de 1861, conflicto armado entre  Liberales y Conservadores, inició cuando el General Felix Zuloaga, del Partido Conservador, lanzó el Plan de Tacubaya, en el cual exigian la anulación de la Constitución de 1857, la permanencia de Ignacio Comonfort en la Presidencia y la elaboración de una nueva Constitución. El Partido Conservador estaba formado por aristócratas, el clero y terratenientes, que buscaban una Monarquía en México, conservar la religión católica como única y el monopolio en la educación. El Partido Liberal, lo componian intelectuales, profesionistas, estudiantes, campesinado, que pugnaban por un trato igualitario, Libertad, Justicia y Democracia.


IXCAPA
13 de agosto de 1857.


Por algunos meses nada extraordinario pasó en Oaxaca, pero pronto cambió el panorama, los conservadores apoyados y dirigidos por el clero habian encendido la guerra civil, exaltado por la Constitución del 5 de febrero de 1857, proclamando en sus planes revolucionarios los principios de religión y fuero.  El movimiento llegó a Oaxaca en julio de 1857, se pronunció en el Distrito de Jamiltepec, por el Coronel Don José Ma.Salado.  El Gobierno del Estado ordenó ir a detener a las fuerzas conservadoras, el servicio recayó en el 2o. batallón, a las ordenes del Teniente Coronel Velasco, donde pertenecía la compañía de granaderos formada por Díaz. En el camino a Ixcapa y Cuajinicuilapan del distrito de Ometepec, les salió al paso el batallón del coronel Salado con 700 hombres, el Teniente Coronel Velasco, al ver la superioridad númerica del enemigo le manifestó a su tropa que era mejor retirarse porque de seguro serían derrotados.  El Capitán Díaz, desobedeciéndo la órden, dirigió unas palabras de aliento y empuje a sus hombres y sin esperar más mandó armar y calar bayoneta y se puso en marcha sobre el enemigo, lo mismo hizo el valeroso Teniente Ramírez, Comandante de la Compañía de Ejutla.  Antes de chocar contra la columna que descendia de la colina y al pasar por una boca-calle del pueblo les sorprendió por la derecha muy cerca otra columna enemiga y quedaron atrapados entre dos fuegos, en los primeros disparos le dieron un balazo al Capitán Díaz, que atravesó su última costilla falsa, sin haber perforado los intestinos, afortunadamente la bala quedó entre ellos, lo cual le originó una peritonitis aguda.  El tiro lo derribó, pero se levantó violentamente y herido como estaba estimuló con gritos a sus soldados para continuar luchando con todas sus fuerzas, haciendo huir a la tropa de conservadores, al ver el éxito obtenido, los liberales rezagados entraron también al combate, con esto se derrotó contundentemente al enemigo, aquí murieron Pedro Gazca y José Ma. Salado. Despues de la batalla, el Mayor Montiel, compañero del regimiento curó rudimentariamente a Díaz, más que nada para detenerle la hemorragia, después llamaron a un curandero que se limitó a ponerle un ungüento de ocote, huevo y grasa que por poco y lo mata, como los días pasaban y ya se sentian muy mal él y los demás heridos, dispuso ir a Oaxaca, unos en camilla y a caballo los que podian montar, a medio camino se toparon con el Dr. Esteban Calderón, quien por instrucciones del Sr.Gobernador, ya llegaba para atenderlos y llevaba las medicinas, en la hacienda  del "Pie de la Cuesta", les dieron permiso de quedarse mientras se restablecian, El Doctor le practicó varias itervenciones dolorosas a Porfirio  para extraerle la bala que no encontró, pero drenó toda la pus y esquirlas que habían quedado y que de no haber salido pudieron causarle la muerte.

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lunes, octubre 19, 2015

Porfirio Diaz, el héroe olvidado. Capitulo II

REVOLUCION DE AYUTLA. 
El inicio de la leyenda.

El 1o. de marzo de 1854, el Coronel Florencio Villarreal y el General Juán N. Alvarez, proclamaron el Plan de Ayutla, movimiento generado en contra de la dictadura de Antonio López de Santa Anna, que gobernaba con el titulo de su Alteza Serenísima, con un régimen totalmente conservador que perseguía a los liberales y tenía mucha hostilidad en contra de los abogados.  La lucha se realizó con el objeto de establecer un  Gobierno Republicano y Democrático. Don Marcos Pérez, que había emprendido en Oaxaca trabajos revolucionarios apoyando el Plan de Ayutla en combinación con Don Mariano Zavala, Don José García Goytia, Don Manuel Ruiz y Don Pedro Garay, que estaban en México y habían sido Diputados por el Estado de Oaxaca al Congreso de la Unión, fue descubierto por una correspondencia revolucionaria que estos señores le dirigieron y con este motivo se le procesó y se le puso en una prision muy rigurosa, y fueron conducidos  a Oaxaca sus complices,  se les encarceló en el convento de Santo Domíngo De Guzmán. Estando ya preso Don Marcos Pérez, al joven Porfirio Diaz se le presentó la ocacion, que con gusto aprovechó  de darle un importante servicio, resulta que fue a cobrarle un adeudo que tenía el Coronel Pascual León, con su tío el cura Don Francisco Pardo y por una casualidad el Coronel lo dejó sólo en su despacho ahí Porfirio vió sobre el escritorio el proceso de los prisioneros y pudo darle una ojeada enterandose de las declaraciones que habían hecho los complices de Don Marcos Pérez,  con este objeto emprendió en compañía de su hermano Felix, el escalamiento del convento que servia de cuartel y prisión. Sortearon muchos peligros para escalar por las noches los altos y sólidos muros del citado convento que casi era una fortaleza, pero gracias a la agilidad que habían adquirido por hacer mucho ejercicio desde pequeños les facilito la tarea, y lo realizaron por tres ocaciones, fue una verdadera hazaña, como entrar a la boca del lobo ya que el lugar estaba lleno de centinelas dispuestos a tirar a matar si veian a un intruso. Pero con mucha voluntad y entereza lograron su propósito darle ánimos y hacer del conocimiento al Lic. Pérez de lo que se había enterado, se comunicaban en latín por si alguien los escuchaba no sabrian de que se trataba, asimismo le informó que había llegado  una amnistía para éllos.

 Pero este acto de lealdad y amistad en lugar de ayudarlo lo  perjudicó,  ya que se filtró la noticia de lo que hicieron y solo consiguió que se le viera con desconfianza cuando llegó a oidos del Coronel Lazcano, al mando del batallón activo de Oaxaca que estaba en el cuartel, quien reforzó la guardia  y además puso perros en la azotea del convento para evitar que alguien más pudiera sorprenderlos. Debido a esta circunstancia y porque votó publicamente por el General Juán N. Alvarez y no por Santa Anna, se giró orden de aprehención en su contra pero fue avisado oportunamente por Serapio Maldonado que era Agente de Policia y conocido suyo, entonces se fue a la casa de Don Marcos Pérez quien había sido desterrado a Tehuacán, a sacar unas pistolas por estar más cerca que la suya y para arreglarle unos papeles de asuntos pendientes, al pasar por la calle de Manero, estaba en la puerta de la tienda el joven dependiente Pardo quien le hizo una seña para que viera a Marcos Salinas, uno de los policias que venía en su busca, entonces corrió toda la cuadra y otra contigua y se metió en la casa de Flavio Maldonado condiscípulo y amigo suyo.  A poco llegó Anacleto Montiel que era el Jefe de la Policia, saludó en voz alta y preguntó por él, a lo que se le contestó, para que no sospechara que se encontraba alli que no estaba en la casa, pero que regularmente iba a esa hora, que no tardaba en llegar, que si quería verlo podría esperar un poco.  Se estableció la policia en la esquina de la calle en donde estaba la casa de Maldonado, y otra partida en la puerta de su casa; pero Porfirio ya había hecho traer sus armas y su caballo que su mozo sacó de su casa suponiéndo que lo llevaba al rio de Atoyoc y en un canasto su silla, pistolas y sables y salió como a tirar basura sin que la policia sospechara nada.

Un hombre llamado Esteban Aragón, valiente y muy enérgico, le había hablado en varias ocasiones sobre su ideología revolucionaria, sabiéndo donde vivía lo mandó llamar, y le propusó que se fuera con él a la revolución, le contestó afirmativamente, pero le dijo que no tenía caballo, Porfirio le dijo que podía darle una pistola, un sable y una silla de montar, que él consiguiera el caballo, Aragón cogió un sable, lo ocultó bajo su jorongo y salió rumbo al río a donde llevaban a los caballos a tomar agua, amenazó al dueño con el sable, le quitó el caballo se montó en pelo y se presentó en la casa de Maldonado para que violentamente iniciaran la marcha, ensillaron sus caballos y ya listos, acometieron la salida, los policias les salieron al paso, pero Porfirio se puso inmediatamente a la defensiva y Aragón acometió con bastante brío y así es como de esta manera se vío obligado el soldado legendario a dejar por un tiempo su ciudad natal Oaxaca.

Se fueron por Ocotlán y Santa Catarina, hasta Ejutla cabalgando todo el día siguiente: en la noche atravesaron las poblaciones, y así continuaron hasta la Mixteca, donde se encontró aquello revuelto; pues había proclamado la revolución José María Herrera de Huajuapan, el pobre tenía muy poca gente, indios monteros casi desarmados pues solo estaban provistos de machetes y otros instrumentos de agricultura.

Porfirio Díaz convenció a Herrera de hacer las cosas a su manera, porque él sabía más ya que había hecho un regular estudio de arte de la guerra, en una cátedra de estrategía y táctica, dispuso entonces que esperaran en la cañada de Teotongo al Teniente Coronel Canalizo del 4o. de Caballería, que venía a atacarlos con una columna de infantería y caballería, quien tenía como 80 o 100 caballos y 50 infantes, esta era muy poca fuerza pero para éllos la mitad hubiera sido suficiente para hacerlos pedazos, si no hubieran contado con los grandes accidentes del terreno.

En un aguaje que hay en la cañada de Teotongo con exhuberante vegetación, a Díaz le pareció natural que los soldados, con la fatiga, se detendrían a beber agua, y en efecto, se detuvieron muchos sobre todo la infantería, los de caballería siguieron su camino.  Horas antes había ordenado aflojar muchas piedras en el cerro dispuestas con trancas y hacerlas rodar en un momento dado, cuando los soldados se acercaran a tomar agua, apostó a sus pocos hombres en lugares estratégicos, apenas tenían unas 30 escopetas los demás traian hachas, machetes y otros instrumentos de labranza y se prepararon a la lucha.  Como habia previsto, cansados y sedientos los soldados de infantería se detuvieron para  tomar agua, la caballería siguió su camino, esperaron el momento propicio y los sorprendieron, les hicieron una descarga y a la vez una avalancha de piedras les cayó encima, causaron muchas bajas, muertos, heridos, los demás huyeron despavoridos. Se dispersó también la gente de Huajuapam y Díaz, Aragón y Rivera, desconocido hasta entonces siguieron su camino.  Este fue el primer combate del General Porfirio Díaz Mori.  que desde un principo demostró valor, audacia e inteligencia para realizar sus campañas militares.  La Revolución de Ayutla finalizó el 9 de agosto de 1855, con el triunfo de los liberales. Santa Anna, intentó reprimir la insurrección a toda costa, decretó la muerte a quien apoyara la Revolución, obligó al reclutamiento y en venganza de sus derrotas incendió muchas haciendas, pero nada pudo detener la fuerza del pueblo y al fin derrotado y humillado  abandonó el país.  El General Juan N. Alvarez, quien había encabezado la revolución se convirtió en Presidente Provisional de México. Don Benito Juárez, que se encontraba exiliado en el extranjero por  un altercado que tuvo con Santa Anna, regresa a Oaxaca, es nombrado Ministro de Justicia, por el General Alvarez.

Proximo Capitulo: JEFATURA POLITICA DE IXTLAN, GUERRA DE REFORMA E IXCAPA

lunes, octubre 12, 2015

Porfirio Diaz, el héroe Olvidado. Capitulo I

Prólogo de  Maria Elvira Bermudez.

Nos gustaría, pero pues el presupuesto del blog no alcanza a pagar los honorarios de tan grande critica. Asi que Starlightblue me concede el honor de dar el prólogo de este gran proyecto que hoy comienza.

La escritora Starlightblue, crece durante la época de la guerra fría, en medio de los grandes movimientos sociales, culturales y políticos, apasionada de las artes, la fotografía, un sentido natural de la investigación, aficionada a la lectura, la música y el cine, siempre con deseos de aprender más, un aprecio infinito por la historia y unas ganas incansables de compartir el conocimiento por el mundo, son algunas de las características de ella. Aparece en internet a mediados del año 2012. Durante este tiempo nos ha deleitado con sus entradas todas de corte cultural ya sean viajes, reseñas o consejos,  amenizados con chascarrillos y ocurrencias que hacen un placer de su lectura. 

A inicios del año 2015 y gracias a que casualmente cayó en sus manos un pequeño libro publicado por la SEP sobre la revolución mexicana, se embarca en esta idea que comenzó como una reseña de la misma, pero con el paso del tiempo y a través de la recolección de datos se ha convertido en la biografía de un héroe que no ha recibido su justo reconocimiento, un hombre de gran inteligencia, el hombre que libró y venció en muchas batallas que parecian perdidas, el mejor soldado que hemos tenido en México, estamos hablando del Gral. Porfirio Díaz Mori.

A lo largo de estas entregas veremos sus momentos más brillantes, las ideas que en el campo de batalla aplicó y funcionaron, sus victorias, pero también lo acompañaremos en sus momentos más oscuros, durante heridas, en sus derrotas... y tenemos la esperanza que cuando hayan leido todo el material comprendan mejor a este gran patriota, y sepan cuales fueron sus motivaciones y todo el camino que tuvo que recorrer para llegar a ser el hombre que cambio el rumbo del pais y que la historia injustamente lo ha olvidado. 

Ocelot.

Justificación del autor:

Queridos amigas y amigos de todo el universo os saludo con el placer de siempre.  El modesto trabajo que os presento casi acaba con mi vida por las desveladotas de todas las noches pero afortunadamente estoy a punto de terminar.

Al comenzar al leer el libro Memorias del General Porfirio Díaz, publicado por la Universidad Autonóma de Nuevo León, conforme iba leyendo, me entró el deseo de compartirlo con todos ustedes, porque me parece muy interesante que a través de sus propias palabras del personaje podamos conocer lo que fue su vida militar, su logros, sus hazañas, sus derrotas, todas contadas con un lenguaje ameno, sencillo, sincero, durante los años de servicio que prestó a la Patria Mexicana, luchando siempre con valor, con honor, con sagacidad, en cada batalla en la que intervino podemos darnos cuenta de su total entrega para defender sus ideales de libertad, de igualdad y justicia.

Y entonces me dí a la tarea de transcribir este libro en primer lugar como una ofrenda a la memoria de este inolvidable personaje de la historia de México, porque aunque se quiera o no siempre está presente en nuestra historia aunque insistan malamente en verlo como un tirano  y en segundo lugar con el deseo ferviente de que al conocer un poquito más de su vida militar comprendamos que tan injusta ha sido la sociedad mexicana al olvidarse de este verdadero héroe de carne y hueso  que tuvo errores como cualquier humano pero que fue mínimo de acuerdo con el engrandecimiento que logró dar a México durante su mandato en todos los aspectos, Políticos, Económicos, Sociales, Culturales de Infraestructura.


Han pasado cien años de su destierro.  Justo es que sus restos descansen en suelo mexicano, en su patria que tanto amo y se le rinda los honores que le corresponden, porque si alguien se los ganó a pulso es él: el  GENERAL PORFIRIO DIAZ MORI.


LA REVOLUCION MEXICANA.

La Revolución Mexicana, estalló como resultado de varios factores: la crisis generalizada del Gobierno de Porfirio Díaz, el fracaso de una solución pacífica a la sucesión presidencial de 1910, las aspiraciones de las clases medias y populares, contrarias al régimen oligárquico y los graves problemas agrarios.

A principios del siglo XX, México sufría un gobierno dictatorial y una muy desequilibrada distribución de la propiedad agraria,  Sin embargo gozaba  de un crecimiento económico nunca alcanzado.

El Gobierno de Diáz, dificultó el ascenso de las clases medias y reprimió los principales reclamos obreros, la distribución de la propiedad muy desigual, con pocos pero extensos latifundios y con un numero enorme de comunidades campesinas, las que sufrian un grave proceso de pérdida de sus tierras, a pesar de lo cual conservaban su organización política autónoma y su memoria histórica. 

Esto es la imagen que todos tenemos del General, un hombre entrado en años, duro, implacable, con una politica ferrea, inamovible. Pero vayamos a sus origenes, nuestra historia comienza muchos años atras...

JOSE DE LA CRUZ PORFIRIO DIAZ MORI, nació en Oaxaca, Oax., el 15 de septiembre de 1830, sus padres fueron José Faustino Díaz, de origen español, de raza criolla, es decir con alguna mezcla de sangre india, su madre Petrona Mori, de raza mixteca, su padre falleció de colera, cuando él apenas tenía dos años y meses, fue el sexto de siete hijos del matrimonio Díaz-Mori.   Cursó sus primeros estudios en la escuela "Amiga", de la parroquia de Oaxaca, allí aprendió muy poco, después fue a la Escuela Municipal, donde aprendió a leer y a escribir, En 1843 cuando tenía 13 años, entró al Colegio Seminario Conciliar, donde realizó estudios de física, matemáticas, lógica, gramática, retórica y latín, en esta última asignatura obtuvo muy buenas calificaciones,  por lo cual en su tiempo libre daba clases particulares al hijo del Lic. Marcos Pérez, Magistrado del Tribunal del Estado, fue éste quien en una ocación invitó al joven Díaz, a asistir a una entrega de premios en el Colegio del Estado, donde conoció a Don Benito Juárez, Gobernador de Oaxaca, se sintió tan atraído por el trato abierto y franco con que se trataba a los jovenes, como hombres que tenian derechos, que abandonó el seminario e ingresó al Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca. Con esfuerzo y dedicación  logró terminar sus estudios de Derecho Civil, aunque no pudo titularse y quedó de pasante.  Debido a la precaria situación económica de su familia se vió en la necesidad de realizar muchos oficios, como el de zapatero, carpintero, trabajó en una armería, fue bibliotecario y al fin obtuvo un interinato de Catedrático, ésto mejoró un poco la situación económica familiar, pero como no simpatizaba con el Gobierno del General Santa  Anna, tuvo que renunciar a este empleo.


Siguiente capítulo: La Revolucion de Ayutla

lunes, octubre 05, 2015

El hombre que cambió el curso de una Nación...

Saludos estimados internautas, despues de una brevísima ausencia (6 o 7 meses) he regresado.

Starlightblue me ha concedido el honor de hacer la presentación de el proyecto más grande y ambicioso que hasta la fecha ha engalanado a este blog.

Ella, se ha encargado de realizar una investigación a fondo y muy conciensudamente para poder presentar la biografía de un héroe olvidado de la historia Mexicana, un soldado legendario, el hombre que hacia posible lo imposible.



¿Os preguntaís quien es?, veníd aquí y os contaremos una historia como ninguna otra habeís escuchado antes.

La próxima semana, el día Lunes 12 de Octubre tendreís la primera entrega de una historia que tendrá alrededor de 90 capitulos, llenos de amor, odio, venganza, traiciones, acción, suspenso, drama y heroismo.
Las publicaciones serán cada lunes, para hacer un homenaje a la historieta nacional en México, que antaño el tiraje era en ese dia.

Estén atentos y preparense.

domingo, agosto 16, 2015

DECORACION.

Holas queridos amigos y amigas, un saludo donde quiera que estén, hoy hablaremos un poquito de lo que es y lo que significa el decorar nuestro hogar.

¿POR QUE DECORAR?

La decoración consiste simplemente  en organizar la casa de una manera agradable para encontrarse en élla a gusto, tranquila y cómodamente, pero no sólo eso, sino también en darle una personalidad, es decir, ese toque de gracia particular que hace que no se parezca a ninguna otra.

La decoración  moderna es tan agradable como la tradicional y, muchas veces, es precisamente mezclando los estilos con armonía cuando se consiguen conjuntos más bonitos y acogedores.


Para ordenar una casa de una manera funcional es aconsejable hacer una lista diferenciando lo superfluo de lo útil, y dar prioridad en todo momento a esto último.

Quizas donde mejor se refleja la personalidad del dueño de la casa es en el modo de elegir  y combinar los colores, ya que, al decidirse por los tonos suaves o violentos, deja entrever no solo sus gustos, sino también cierto aspecto de su carácter.  Pero componer colores es al mismo tiempo dosificarlos y saber atenuar un conjunto demasiado agresivo con una nota delicada o, por el contrario, hacer resaltar un ambiente demasiado mortecino por medio de un tono vivo.


Hoy en día se compra mueble por mueble con mucha más desenvoltura, sin aquella agobiante condenación al conjunto, y el mueble vuelve a tener todo su valor e individualidad;  se adquiere una cómoda en un establecimiento y en otro un sillón o un espejo, con mucha más libertad en la elección, aunque esto implica una mayor responsabilidad en el resultado final de la decoración, ya que un mueble colocado en una entrada o recibidor se puede cambiar a una habitación, llevarlo a una casa de campo e incluso venderlo, sin que su falta rompa la armonía del conjunto de todo el mobiliario.

Esta manera de comprar es posible con todos los estilos, incluidos el actual y el de vanguardia, y da una mayor facilidad y desenvoltura a la hora de hacer las veces de decoradora improvisada.

¿COMO DECORAR?


La decoración comienza a la entrada de la "unidad habitación", ya sea ésta una propiedad, una casa en la afueras o un apartamente en la ciudad. A partir del momento en que se franquea la puerta de la vivienda, lo mismo si es minúscula que enorme, debe comenzar a hacerse una obra de decoración, la puerta debe cercar, cerrar la propiedad para personalizarla y hacer de ella una célula familiar, un refugio de reposo y tranquilidad en medio de la ciudad y el mundo.


El tipo de residencia será diferente para una mujer soltera que para una casada y madre de familia, y lo mismo variará si se tiene en casa algún bebé, unos revoltosos colegiales  o sensatos estudiantes. Hay mil detalles que influyen y condicionan la decoración del hogar y, por lo tanto, la casa no puede ser igual si sus moradores tienen costumbre de recibir invitados a menudo, que si llevan una retirada vida de familia, y con el tiempo irá evolucionando y transformándose según los gustos y necesidades para ser siempre un fiel reflejo de la personalidad de las gentes que la habitan.


Una vez al año  suele ser conveniente someter la decoración de la casa a una especie de autocrítica, observándola sin ninguna indulgencia, como lo miraría un extraño, y tratar de corregir sus defectos y mejorarla lo más posible. Siempre hay objetos nuevos que se han ido colocando en el primer sitio disponible sin ningún cuidado y cosas viejas que han quedado desde hace años como anclados obstinadamente en el mismo lugar; por eso es muy conveniente pasar una revista detallada y no dudar en armar una pequeña revolución a base de suprimir, desplazar o agrupar los muebles y adornos de una manera distinta.



La decoración está subordinada al gusto personal de cada uno y, bajo este aspecto, las personas pueden clasificarse en dos grandes grupos: las que aprecian lo moderno y las que prefieren lo antiguo.
Lo moderno seduce por su sencillez, por la facilidad con que se encuentra en las mueblerías.  Ser amante de lo antiguo es todo lo contrario, es buscar en los bazares, en los puestos de viejo o usado, en las tiendas de antigüedades,

El huir de las complicaciones es una regla de oro de la decoración, pues ésta debe estar hecha de sencillez y autenticidad, otro principio que hay que tener presente a la hora de poner una casa, es no confundir decorado con decoración, ya que el primero está hecho aparatosamente, para agradar y engañar al público por medio de artificios, y crear, en el espacio de una velada, la ilusión y la sensación de estar muy lejos; su presencia es soportable porque es breve, pero la decoración de la casa es una realidad, pues en ella se pasa gran parte de la vida y por lo tanto debe ser auténtica.


Así pues, es primordial conformarse con lo que se tiene y a partir de ahí realizar una verdadera y sencilla habitación que, gracias precisamente a esta simplicidad, será elegante y refinada. No hay que olvidar que la decoración no lo es todo y que antes de ponerse a realizar esta tarea, la habitación debe organizarse con sentido práctico, sin sacrificar nunca lo útil a lo bonito, pues de hacerse así, luego hay que soportar, por el simple placer de lo agradable a la vista, la incomodidad de tener que revolverlo todo para encontrar o colocar un objeto de primera necesidad o de uso frecuente.




Los cojines de diversas formas y colores son indispensables como elementos de confort. Las lamparas no sirven solamente para dar luz, sino que son objetos decorativos. Las mesas lo ponen todo al alcance de la mano y los centros de flores y las plantas elegran la casa.


Antes de perderse en los detalles de una nueva organización debe pensarse en el conjunto y no dudar en cambiar toda una parte de su casa,  Antes de ponerse a renovar la parte artística, hay que detenerse en lo útil, pues es posible que sea necesario un arreglo en la instalación eléctrica, levantar un suelo, aislar una pared, etc. Y si desde el principio se parte de una buena base, el resultado final será mejor. Es decir, antes de decorar, hay que ser maestro de obras y construir, equipar y pensar en todos los detalles técnicos indispensables para conseguir un hogar confortable y agradable.

Fue un placer estar estar de nuevo en contacto con ustedes, ojalá estos consejitos les sirva de algo, hasta la vista compañeros, cuidense.

Fuente: Enciclopedia Salvat de la mujer y el Hogar, tomo 2 decoración.