miércoles, julio 19, 2017

Porfirio Diaz el Heroe Olvidado. Epilogo.



 Una vez culminada la guerra de intervención francesa, Juárez, indebidamente se amparó en el artículo 128 de la Constitución  de 1857 con la intención de continuar reeligiendose indefinidamente.

"Art. 128. Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por un trastorno público se establezca un gobierno contrario á los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y, con arreglo á ella y á las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado á esta."

Por nada del mundo quería dejar la presidencia, Juárez se convirtió en Presidente de la República por primera vez en 1858 y se mantuvo en el poder hasta 1867.  y de nueva cuenta lanzó su candidatura para el período 1867-1871, teniendo como opositor al General Porfirio Díaz, quien decidió probar suerte en esta contienda. El ganador con muchas irregularidades fue Don Benito Juárez.

Decepcionado por este fracaso el General Porfirio Díaz, se retiró a su hacienda en compañía de su familia. Pese a la derrota no quitó el dedo del renglón y siguió participando en la política en espera de su oportunidad. Mientras tanto se dedicó a desarrollar la fundición de cañones, pólvora y municiones, además de la agricultura. Don Benito Juarez le ofreció como premio de consolación la Legación mexicana en Washington, cosa que por supuesto rechazó este brillante estadista.

El tiempo pasa volando y se convoca a las elecciones presidenciales de 1871, como ya era costumbre Juárez se postuló de nuevo, en esta ocación sus oponentes fueron,  Sebastíán Lerdo de Tejada,  Presidente de la Suprema Corte de Justicia, y el General Porfirio Díaz, otra vez salió electo Don Benito Juárez, esto ya olía a complot, como era de esperarse los perdedores no quedaron conformes con el resultado e hicieron una serie de impugnaciones a la elección que no sirvió de nada pues el resultado fue el mismo.  Lerdo de Tejada prefirió olvidarse de los juicios electorales y seguir en su puesto, en cambio Díaz se rebeló.

REVOLUCION DE LA NORIA.
NOVIEMBRE 8 DE 1871

 Fue un movimiento político militar, dirigido por el General Porfirio Díaz, debido a las reelecciones de Don Benito Juárez.  Lanza el Plan de la Noria el 8 de noviembre de 1871, mediante el cual hace un llamado a todos los militares y pueblo en general del país, para levantarse en armas en contra del Gobierno Federal, de inmediato los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, entre otros muchos se unieron a esta proclama, los sublevados avanzaron triunfalmente hasta Toluca, pero ahí empezaron las derrotas y no pudieron llegar a la capital, seguian los enfrentamientos con las tropas federales en forma desigual porque estos eran más numerosos, bien armados y municionados. Pero sucedió lo inesperado que el 18 de julio de 1872 Juárez fallece de una enfermedad del corazón. Conforme lo establecía la Ley en ese entonces si el Presidente Constitucional por algún motivo se retiraba de su cargo, asumía el poder el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, por lo tanto a Sebastián Lerdo de Tejeda, le correspondió el nombramiento de Presidente Interino de México.  Al General Díaz, aunque no le gustó nada, no le quedó más que respetar esta designación.   Los pronunciados declinaron las armas pues muerto Benito Juárez, ya no tenía caso continuar la lucha.

Poco después en octubre de ese mismo año, se convocó a elecciones presidenciales, para el período de 1872-1876.  Se presentaron como candidatos el General Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada,  saliendo victorioso Lerdo de Tejada, el nuevo Mandatario de la Nación decretó anmistía para todos los sublevados de la Noria, pero con la condición de darles de baja del Ejercito Naciónal y quitarles sus rangos militares obtenidos por su logros en campaña.

Otra vez trizte, cansado y sin ilusiones (esto me recuerda la letra de una canción), el General Porfirio Díaz regresó  a Oaxaca, donde se encontró con una amarga noticia de índole familiar y como las desgracias nunca llegan solas, se agudizó una crisis en su economía, que lo obligó a vender su hacienda "La Noria"  y trasladarse como asociado a una finca dedicada al cultivo de azúcar, ubicada en Tlacotalpan, Veracruz, este cambio de aires le sentó muy bien a él y su familia, tanto en lo emocional, como en lo económico, pero nunca olvidó sus ideas políticas, su sueño de algún día dirigir el destino de su patria, hacia senderos de prosperidad, de grandeza, de unificación, tenía tantos y tan buenos proyectos para su pueblo y por supuesto también en lo personal, porque si alguien merecía una recompensa por su entrega, por su lealdad, por tantos años de servicio a la patria mexicana, era él, y no me digan que hay en la tierra un ser humano que no piense tambien en su propio bienestar para él y los suyos, pero aqui la diferiencia es que si él obtuvo sus ganancias también dejó un México nuevo. De un país devastado por las constantes guerras, lo reconstruyó en todas las areas y lo convirtió en un gran país, respetado por todos, en el México que hoy conocemos.

En octubre 1874 fue postulado como candidato a Diputado Federal y como era de esperarse ganó la elección, pues el pueblo lo quería y lo respetaba.   Una vez instalada  la Cámara de Diputados, una de las primeras propuestas por aprobar fue la presentada por la Comisión de Hacienda, relativa a disminuir la pensión de los militares retirados y el sueldo de los soldados activos, Don Porfirio, no estaba dispuesto a aceptar esta injusticia y  junto con otros Diputados de extracción militar se opusieron a dicha propuesta, el Lic. Justo Benitez, quien para ese entonces se había convertido en el intermediario político del General Díaz, le sugirió a este valeroso soldado, que pronunciara un discurso en la Tribuna del Palacio Legislativo, tras mucho pensarlo consiente de que no se le daba muy bien hablar en público al fin decidió intentarlo pues estaba deseoso de expresar su opinión sobre este penoso asunto que afectaba a sus compañeros de la milicia, pero desgraciadamente aquel hombre capaz de tantas hazañas  no pudo hilvanar bien sus ideas se enredó con sus propias palabras, le ganó el sentimiento y ya no pudo terminar el discurso, y aunque parezca increible en una persona de su temple y audacia, se hechó a llorar como una niña (digo como un machito llorón), ésto provocó burlas y desprestigio para el Diputado. Pero también es una muestra de su humanidad, de su sentimiento, de su sensibilidad.

 Este incidente provocó burlas y criticas contra el Héroe Nacional, sin embargo el pueblo lo admiraba y lo respetaba y no pasó a más, pero lo que si preocupaba seriamente a los ciudadanos en general era el comportamiento de Lerdo de Tejada, quien se puso a expedir Leyes muy severas que afectaban a todos, expulsó a las ordenes religiosas, elevó los impuestos de todo, se desentendió de la educación, disminuyó las exportaciones a otros países,  todo esto provocó decontento tanto interno como externo, propició que el movimiento porfirista crecíera cada vez más en toda la República, principalmente en la clase alta que era la más afectada con estas tomas de decisiones, Lerdo de Tejada lo sabía y muy abusadillo ofreció al General Díaz la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia en Oaxaca para tenerlo entretenido, pero el General Porfirio Díaz no tragó el anzuelo y lo mando a freir esparrajos.

LA REVOLUCION DE TUXTEPEC.
1875.

A finales de 1875, Sebastián Lerdo de Tejada comenzó hacer su campaña política anunciándo su candidatura para el periódo presidencial 1876 con la intención de reelegirse, Porfirio Diaz también lanzó su candidatura para competir por la presidencia e hizo una serie de manifestaciones públicas en contra de Lerdo, las cuales fueron inmediatamente reprimidas por la Policia Secreta a las ordenes del Presidente, ésto causó gran molestia en algunos sectores de la población que no estaban contentos con el comportamiento de Lerdo.  El 10 de enero de 1876 con el apoyo de muchos destacados militares de diversos lugares del país liderados por el Coronel Hermenegildo Sarmiento y los Generales Vicente Riva Palacio,  Irineo Paz, Donato Guerra y Rosendo Márquez, por citar algunos, pues fueron muchos los aguerridos militares que secundaron este movimiento y con el respaldo de la Iglesia Católica.  El General Porfirio Díaz como Jefe del ejército sublevado proclamó el Plan de Tuxtepec en la Villa de Ojitlán, Tuxtepec, elaborado por varios políticos importantes como Justo Benitez, Ignacio Vallarta, Protacio Tagle y Pedro Ogazón, con el próposito de destituir a Sebastián Lerdo de Tejada. Este no perdió tiempo y desde su inicio atacó con todo a los revolucionarios, las tropas de los partidarios de Díaz, que se alzaron en armas en diferentes estados de la República al principio lograron varias victorias relativamente facíles.  Pero pronto comenzaron a sufrir derrota tras derrota,  pues el ejército federal permanecía del lado de Lerdo, el 20 de mayo de 1876  Mariano Escobedo derrotó al General Díaz en Icamole, Nuevo León, se dice que Díaz lloró amargamente por su derrota, tras esta victoria  los Lerdistas se confiaron demasiado y aflojaron  la presión de ataque hacia los sublevados seguros de seguir con la racha de triunfos. Cosa que aprovecharon muy bien los rebeldes. Donato Guerra, Justo Benitez y Manuel González, siguieron una guerra de guerrillas en el interior de México, mientras el General Porfirio Díaz, logró embarcarse a Cuba, haciendose pasar por un médico. En la Habana consiguió armas y hombres que se incorporaron a su movimiento y vinieron con él a México, entonces tomó la zona de Veracruz y San Luis Potosí, ya sus aliados habían tomado la ciudad de Guerrero.

El 16 de noviembre de 1876 se llevó a cabo la batalla de Tecoac, en una localidad en el municipo de Huamantla Estado de Tlaxcala, el General Ignacio Alatorre comandaba 3 mil hombres de la fuerza del Gobierno y el General Porfirio Díaz,  4 mil revolucionarios, la batalla dió inicio a las 10 de la mañana, para las 4 de la tarde los rebeldes estaban a punto de sucumbir. Pero afortunadamente se presentó el General Manuel González con su regimiento en el momento más oportuno para auxiliarlo y entre ámbos lograron derrotar a los lerdistas.

Al enterarse de la derrota de su ejército Sebastián Lerdo de Tejada,  abandonó la ciudad de México lo más pronto que pudo y se dirigió a Michoacán en compañía de sus Ministros el General Mariano Escobedo, Romero Rubio,Juan José Baz y Mejía, quedando la Ciudad de México a cargo del Jefe de la Guarnición Francisco Loaeza y Protasio Tagle, este último partidario porfirista.

Luego de la victoria obtenida el General Díaz ocupó la Ciudad de Tlaxcala y el 21 de noviembre llega a la ciudad de México y se designa como Presidente Provisional de la República Mexicana, pero antes debe ir a combatir a las fuerzas decembristas, partidarios de José María Iglesias quien pretendía quedarse como Presidente de México, al huir Lerdo de Tejada.   El General Díaz, deja en la presidencia al General Juan N. Méndez y el 22 de noviembre marcha hacia Guanajuato con un ejército de 5,000 soldados donde logra derrotar a las fuerzas decembristas en marzo de 1877, vencido el último osbtáculo y después de haberse llevado a cabo las elecciones de forma extraordinaria en la cual salió electó por mayoría de votos.  El General José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, asumió la Presidenia de la República.


Una vez en el poder, su Gobierno pasó por tres etapas. La primera se extendió hasta finales de la década de 1880 o principios de los noventa y se caracterizó por ser el período de su ascenso y consolidación en el poder, su objetivo principal sería el orden y el progreso. Pacificó al país, erradicó el bandidaje, se crearon muchas fuentes de trabajo, por la construcción de escuelas, de bibliotecas, de hospitales, de palacios, de edificios, del manicomio, de Lecumberri una penitencería,  embelleció las ciudades con fuentes y monumentos en la ciudad de México se destacan la Columna de la Independencia, el Monumento a la Revolución

Cualquiera que haya sido el mecanismo, durante la primera etapa de su largo régimen Díaz logró una desconocida estabilidad, como lo constatan sus relativamente fáciles reelecciones de 1884, 1888 y 1892.   Durante sus primeros años de gobierno, se apoyó en militares de su total confianza para la pacificación del país, fue tolerante con la iglesia, logrando una estabilidad política y social, así mismo el restablecimiento de las relaciones diplomaticas con los principales países europeos.

La segunda etapa que se prolongó hasta los inicios del siglo XX, se distinguió por el perfeccionamiento de la mecánica política y por el notable crecimiento económico alcanzado, se emprendieron inmensas obras de infraestructura, instalación de instituciones bancarias, la agricultura, la ganadería, la minería y la industria alcanzaron un potencial nunca antes visto, trajo la luz que se generaba por medio de turbinas, el tendido de vías ferroviarias y de líneas telefónicas, telegráficas y el sistema de correos en todos los estados,  no solo dieron impulsó al comercio interno sino que modificaron nuestra geografía y ayudaron a la integración del país.  El comercio exterior también recibió gran impulso, lo mismo sucedió con la educación, las artes y las ciencias, el Gobierno logró pagar la deuda externa a Estados Unidos, con lo que México adquirió un nuevo puesto de respetabilidad entre todas las naciones del mundo.

Tercera etapa, la crisis del sistema político, debido más que nada al envejecimiento del General Porfirio Díaz y de su camarilla, también  la generó el manejo cerrado y excluyente del aparato gubernamental reacio a las necesarias renovaciones generacionales, sin embargo, el problema mayor fue la ruptura entre los dos grupos o equipos en que se asentaba el sistema porfiriano, los  Científicos que tenían a su cargo la educación y economía y los Reyistas encargados de la modernización y la disciplina del país, cada uno con sus propios espacios de poder y sus funciones específicas. Sin embargo cuando surgió el problema de la sucesión Don Porfirio rompió su imparcialidad con sus equipos y eligió como virtual sucesor a un miembro de los científicos Ramón Corral. Los Reyistas no estuvieron de acuerdo porque su candidato para ocupar el puesto era Bernardo Reyes, militar jaliciense que se destacó en la pacificación del país; y de ser leales porfiristas pasaron a ser opositores y severos críticos de los Científicos.

Además una severa depresión  económica azotó a Europa y Estados Unidos, encareciendo sus importaciones y disminuyendo las exportaciones mexicanas. La difícil situación repercutió inmediatamente en nuestro país afectando a todos los sectores sociales, tanto en la ciudad como en el campo, muchos mexicanos que trabajaban en Estados Unidos quedaron desempleados y tuvieron que regresar al país donde tampoco encontraron trabajo. Para colmo, la competencia entre Estados Unidos e Inglaterra por el petróleo mexicano, hizo más tirante la relación entre Estados Unidos y el General Díaz.

En 1907 y 1908 surgieron conflictos obreros  en Cananea y Río Blanco, debido a las restricciones a los derechos políticos de los trabajadores y los reclamos nacionalistas contra el número y las ventajas de los empleados chinos y estadunidenses.

En síntesis, durante los últimos años del régimen porfiriano se padecieron severas crisis en todos los ámbitos de la vida pública nacional: el político, económico, social, diplomático y cultural y el Gobierno de Díaz ya no tuvo ni la capacidad ni la flexibilidad para enfrentarlas, sus intentos de solución resultaron inadecuados.

CRITICOS, OPOSITORES Y PRECURSORES.                                                                                
Los primeros en expresar sus críticas fueron ciertos sectores católicos, se censura moderadamente al General Díaz  por conservar los principios liberales anticlericales de la Constitución de 1857, por el alto número de masones entre sus colaboradores y por el apoyo otorgado a los protestantes, además surgieron críticas dirigidas a su gobierno en periódicos como El País y El Tiempo, que si bien no se críticó personalmente a Díaz, al que siempre reconocían grandes méritos historicos, lo cierto es que los reclamos tuvieron que erosionar su prestigio alcanzado.

Hacía 1900 surge otro importante grupo antiporfirista, encabezado por descendientes de los liberales, que proponen organizar el Partido Liberal, con el objeto de presionar al Presidente para que se aplicara los principios de anticlericalismo, libertad de expresión, democracia electoral, separación de poderes, adecuada administración de justicia y autonomía municipal. Para organizar dicho partido se convocó a los defensores de las ideas liberales, participaron profesionistas, periodistas, maestros y estudiantes, entre los asistentes destacaron los hermanos Flores Magón, quienes publicaban desde 1900 un periódico titulado Regeneración, eran hijos de un excombatiente oaxaqueño juarista, que guardaba un profundo rencor hacía Don Porfirio, porque según él no se le recompensó como merecía y ese odio se lo inculcó a sus hijos desde niños.

El país vivia en esta época un climax de incertidumbre por el conflicto de la sucesión, pero todo se disipó cuando el Presidente Constitucional General Porfirio Díaz, en una entrevista concedida al Periodista estadunidense James Creelman, de la revista Person's Magazine, en una extensa conversación el General Díaz,  habla de la Democracia, de las condiciones en las que estaba la República cuando él la recibió, el trabajo continuo y difícil que tuvo que hacer para mantener la paz y el progreso en todos los aspectos, que sus reelecciones fueron por la voluntad del pueblo que así lo quería, ( y en efecto gozaba de un respaldo generalizado), que había aguardado durante muchos años pacientemente a que el pueblo de la República estuviera preparado para el cambio, sin peligro ni temor de revolución armada y que pensaba que ese momento había llegado.

Que ya no tenía deseos de continuar en la presidencia, de que terminado su actual mandato ya no aceptaría una nueva elección, pero que no dejaría de servir a su patria hasta el último instante de su vida.

Dicha entrevista sirvió para que numerosos aspirantes a la presidencia se organizaran y se movilizaran como fue el caso de un hacendado coahuilense, llamado Francisco I. Madero, el político militar Bernardo Reyes y quienes lo apoyaban como Venustiano Carranza, Francisco Vázquez Gómez, Luis Cabrera y José Ma. Maytorena. De entre todos los movimientos que antecedieron a la Revoluciónn Mexicana, el reyista fue, el que más elementos aportó, el propio Bernardo Reyes acusó a Madero de haber organizado su movimiento aprovechandose del suyo.

Francisco I. Madero crea el Partido Nacional Antirreleccionista y comienza a hacer su campaña política, viaja por diversas regiones del país, demostrando una enorme capacidad política que le hace ganar gran cantidad de adeptos, además gran parte de los reyistas también se unen a su movimiento ya que estaban molestos con Bernardo Reyes  por haber aceptado a finales de 1909 una comisión al extranjero ofrecida por el Presidente Díaz, en lugar  de encabezar a sus seguidores. Ya como candidato presidencial Madero inicia otra gira, pero fue aprehendido, acusado de incitar a la rebelión y confinado a una prisión de San Luis Potosí, durante su encarcelamiento tuvieron lugar las elecciones, resultando electos Porfirio Díaz y Ramón Corral.  Creo que aquí es donde está el meoyo del asunto, El General Díaz, no debió aceptar ser candidato de nuevo, cometió un error muy grave al no retirarse como había prometido, en la entrevista concedida al Periodista Creelman.

 Madero y su equipo reclamaron ante las autoridades de que las elecciones habían sido un fraude, pero como era de suponer no les hicieron caso, poco despues Madero y un grupo de aliados huyeron a Estados Unidos, refugiándose en San Antonio Tejas,  en donde redactaron un plan para levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910 en contra del Gobierno, que fecharon antes de su salida de San Luis Potosí, para evitar ser acusados por las autoridades norteamericanas de organizar una rebelión en su territorio.   Pero el llamado a esta guerra no fue secundado por los antirreleccionistas, porque no reunian las condiciones adecuadas para un enfrentamiento con el ejército.

Sin embargo este llamado sirvió para que varios grupos de gente popular y rural mal armados y desorganizados, practicaran tácticas guerrilleras en Sonora, Durango y Coahuila.  Cuando Madero regresa a México, se pone a la cabeza del movimiento y así mejora la organización y crecen las dimenciones de los grupos de los llamados alzados, lo que les permite atacar poblaciones más grandes y enfrentar combates formales, surgen importantes alzamientos en otros Estados del territorio como Guerrero y Morelos.  El Ejército Federal debido a la desconfianza de Díaz contra Reyes, había sido castigado presupuestalmente y los numerosos oficiales prorreyistas habían sido trasladados a regiones aisladas del mando directo de tropas, además inactivos por tantos años de paz, no les fue nada fácil enfrentarse con un pueblo decidido al cambio. Finalmente el General Porfirio Díaz acepta presentar su renuncia en mayo de 1911. Con esto llega a su culminación la lucha antirreleccionista y es aquí precisamente cuando el movimiento político para derrocar el Gobierno de Díaz se transforma en una lucha rural y popular llamada Revolución Mexicana con otros protagonistas, otros escenarios y otros intereses.                                                                                                                                                     Tras su renuncia el General José de la Cruz Porfirio Díaz Mori y su familia salieron rumbo al puerto de Veracruz el 26 de mayo de 1911 y esa noche fueron recibidos por los veracruzanos con un suculento banquete, baile y fiesta en su honor, la mañana del 31 de mayo,  abordaron el buque "Ypiranga" y partieron rumbo a Paris, Francia, donde lo recibieron con los brazos abiertos,  falleció el 2 de julio de 1915.

Hoy 19 de marzo de 2016, termino por fin este modesto trabajo que realizé con mucho entusiasmo acerca de la vida política y militar del General Porfirio Díaz, un personaje inolvidable en la historia de México, me siento triste, bu bu bu, pero a la vez me dá gusto que a través del mismo conocí un poco más a este extraordinario hombre y soldado, que luchó gran parte de su vida con determinación y valor para salvar a la Patria Mexicana de sus enemigos, aprendí a verlo como un verdadero héroe y no  como un tirano, como se empeñan muchos medios de darnos esa imagen, sin reconocer sus enormes meritos.   Creo sinceramente que este héroe olvidado injustamente, merece respeto y homenajes a su memoria pues muy pocos hombres han luchado en tantas batallas y por tanto tiempo como este insigne patriota, que no se recuerde únicamente lo negativo sino que se le dé su lugar que le corresponde como un extraordinario militar y estadista, quizás cometió errores, pero cómo podía mantener la paz y el progreso en un país desvastado por las guerras, lleno de rebeliones, traiciones,  bandalismo y pillaje, si no hubiera utilizado mano dura, eso es lo que no le perdonamos a este extraordinario militar, a este noble caballero que nos dejó un México Nuevo y respetado por todo el mundo.

¿Que es lo que hace hombre a un hombre? ¿son sus origenes? ¿como empieza las cosas o como decide terminarlas?

Mis agradecimientos sinceros en primer lugar a la Colección Digital U.A.N.L., por permitirme leer su archivo Memorias del General Porfirio Díaz.
Al buscador Google donde siempre encuentro información seria y veraz.
Al libro Introducción a la Revolución Mexicana, de Javier García Diego y distribuido por la SEP. que me inspiró a hacer este trabajo.
A mi Editor en Jefe Ocelot que cuando toma su medicación y no sopla el viento solano trabaja excelente.
A mi gato-tigre de peluche que me acompañó en mis largas jornadas nocturnas escribiendo y durmiendo.

Y especialmente a ti lector constante, gracias por leer esta obra, si has disfrutado tanto como yo, podemos considerarnos afortunados.

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XLVI

OCUPACION DE LA CIUDAD DE MEXICO
21 DE JUNIO DE 1867.

El General Porfirio Díaz, reservó la ocupación de la plaza de México para el día siguiente de la firma del convenio, con objeto de tomar algunas precauciones que evitaran el pillaje y el derroche de los elementos de guerra que aun quedaban al enemigo.  Mandó para tal efecto que todos los defensores del sitio permanecieran en sus puestos hasta que personas autorizadas por él pasaran a recibirlos, nombró un servicio compuesto de los tres batallones de Cazadores de Oaxaca que merecían especial confianza, que debía cubrir toda la plaza con pequeños destacamentos y puestos de vigilancia que les marcó sobre el mismo plano de la ciudad, para que no pudiera haber una sola casa fuera de la vista de esos puestos, y que hasta nueva orden debían hacer el servicio de policia; asímismo que los Batallones  Libres de Oaxaca, Lanceros de Oaxaca y Escuadrón Juárez, se distribuyeran en patrullas que recorrieran toda la ciudad, listos para proteger en caso necesario a los que fueran asaltados y para conducir a la Diputación a los delincuentes que fueran aprehendidos.

El más valiente y leal defensor de la Patria Mexicana, en este asunto de la guerra que la Nación sostuvo contra la intervención extranjera durante cerca de seis años, Jefe del Ejército Republicano, Línea de Oriente, El General Porfirio Díaz Mori, conservó el mando del Ejército y de esta plaza tan importante que dió fin a esta Guerra, del 21 de junio al 15 de julio de 1867, licenció algunas tropas, despidió a otras y quedó con un ejército de 25 mil hombres, con el cual recibió al Presidente de la Republica Don Benito Juárez, después de cuatro años y 45 días de ausencia, éste en un discurso pronunciado a su llegada a la Capital reconoció públicamente las hazañas, lealdad y patriotismo del General Porfirio Díaz y lo premió dandole una hacienda ubicada en Oaxaca llamada "La Noria". Con esta nueva victoria conseguida por tan ilustre soldado orgullosamente mexicano se dá por terminado el segundo Imperio en México.

CUENTAS DEL EJERCITO DE ORIENTE
JUNIO DE 1867.

El General Díaz, rindió cuentas del dinero que manejó a partir del 1o. de octubre de 1865, cuando capturó a Visoso en Tulcingo y terminó con la rendición de la plaza de la ciudad de México. el 15 de julio de 1867.

Durante este tiempo logró pagar con puntualidad a la fuerza que estaba a sus órdenes y hacer con regularidad los gastos públicos del territorio donde ejercía mando y hasta logró tener un considerable sobrante en sus arcas.

Los ingresos de que disponía eran las contribuciones ordinarias de los Estados que estaban a sus ordenes y algunas multas y tratos que hizo con personas que residian en la Capital  o en los Estados,   que tenían sus fincas o propiedades fuera de élla.  y que se habían comprometido con Maximiliano, por lo cual habían incurrido en pena de confiscación.  Consiguió además bajo su crédito personal y luego que ocupó a la Capital, dos préstamos importantes uno de $50,000 que le facilitó el Sr. José de Teresa y otro de $200,000 que le proporcionaron varios comerciantes extranjeros, principalmente ciudadanos de los Estados Unidos, por el intermedio del cónsul General de ese país. cuyos préstamos fueron reembolsados, antes de la llegada del Presidente Juárez.

Al entregar la Capital entregó también no sólo la existencia en efectivo que tenía su comisaría, sino además lo que había en las oficinas de Hacienda que había organizado en la Capital y que entregaban semanalmente sus fondos a la Comisaría del Ejército.  En la aduana de Veracruz había, además, una existencía de importancía, cuando la puso a disposición del Gobierno Federal.

La existencia que entregó hubiera sido mucho mayor, si no hubiera hecho gastos que no le correspondían, como el pago de la escolta que acompañaba a Juárez y sueldos de los empleados de las diferentes Secretarías de Estado que importarían cosa de $50,000, y de una cantidad fuerte invertida en preparar el alojamiento del Presidente y hacerle una recepción conveniente.


El 4 de agosto de 1867, rindió su último corte de caja la Comisaría del Ejército de Oriente, que comprendió el movimiento de caudales habido en esa oficina del 26 de mayo al 2 de agosto de 1867, esto es, durante la parte principal del sitio de México y mes y medio después de la ocupación de la Capital, y apareció en el una existencia de 87,332 ochenta y siete mil trescientos treinta y dos pesos 21 centavos.


Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XLV


SITIO DE MEXICO
PLATICAS CON LOS GENERALES
O'HORAN Y TAVERA
DEL 12 DE ABRIL AL 30 DE JUNIO
DE 1867.


En marcha de Texcoco para San Cristóbal Ecatepec y la Villa de Guadalupe,  se les incorporó, procedente de México, la Sra. Lucina Arrozola de Baz, esposa de Don Juan José Baz, y le manifestó al General Porfirio Díaz que traía una comisión del General Don Nicolas Portilla, quien a la sazón figuraba como Ministro de Guerra en México, que ésta se reducía a ofrecerle la entrega de la capital por medio de algunas concesiones a Portilla, a los principales Jefes  del Ejército Imperialista y funcionarios de la administración; aunque su primera intención era buscar un fusión entre los dos ejercitos, bajo la base de que unidos ambos, reconociéndose recíprocramente los empleos que tenian los Jefes de cada uno, procedieran de acuerdo para establecer un nuevo orden de cosas que no fuera ni el llamado Imperio de Maximiliano, ni el Gobierno Constitucional del Sr.Benito Juárez.


Por supuesto que la respuesta de este leal patriota ya la conocemos, que solo admitiría la rendición, sin ninguna condición.  No fue ésta la única oferta que se le hizo de entregar la plaza.  El General O'Horán le mandó decir con un hermano del Lic. Don José María Aguirre de la Barrera, que tenía empeño en hablar con él, y que le convenía el asunto que le iba a comunicar.  Su enviado le entregó una pequeña linterna con un lente rojo, y le dijo que mostrar la luz roja sería la señal para que saliera O´Horán a hablar con él.  Este hombre con voluntad de hierro y si mostrar ningún temor aunque si muchas precausiones, se acercó por la noche a la Garita de Peralvillo, más acá del Rancho de la Vaquita, y se colocó en una zanja fangoza con cuatro muchachos de los tambores y cornetas, porque para estos casos son muy intrepidos y no tienen miedo, y una vez metidos en la zanja sacó la linterna, pero al ver el enemigo la luz roja les lanzó todos sus fuegos de artillería y fusilería que no les causaron ningún daño por estar metidos en la zanja sin que O´Horán saliera a hablar con él.   Cuando cesaron los disparos, despidió a sus muchachos de uno en uno, y después salió él de la zanja y volvió a su posición, no por la calzada que estaba enfilada por los fuegos de artillería del enemigo, sino atravezando los potreros.

Al día siguiente le volvió a mandar O´Horán al Sr. Aguirre de la Barrera diciéndole que lo dispensara por lo que había pasado la noche anterior: que Márquez estaba en la trinchera en los momentos en que se acercó e hizo la señal convenida, y que cuando vieron la luz roja se alarmaron, pues comprendieron que no podía venir sino del enemigo.  Lo citó de nuevo, pero en esta ocasión el General Díaz ya no fue sino hasta la Vaquita.  Salió O´Horán en esa vez, le habló y le ofreció entregarle la plaza lo mismo que a Márquez y a los demás Jefes principales, sin más condición que extenderle un pasaporte al extranjero.

Le contestó que no podía hacer nada de eso, porque consideraba la plaza como suya y que en  cuanto a los Jefes que cayeran en sus manos lo único que haría sería cumplir con su deber.  Esta bueno, le contestó: agregando al retirarse, ojalá que pueda usted deberme algo.

De antemano el General en Jefe Republicano había colocado algunos centinelas avanzados y al regresar el General O´Horán se llevó a uno de éllos desconociendo con que fín.  Como dos o tres días antes de la rendición de la plaza, pidió permiso para hablar con él, el General Tavera en representación de Márquez, con objeto de proponerle la rendición de la Capital mediante algunas condiciones, éste le contestó que podía hablarle si gustaba pero que sería en presencia de algunos Generales del ejército.

Tavera aceptó y fue recibido por el General Díaz en la Casa Colorada en compañía del General Ignacio A. Alatorre, lo invitaron a almorzar con éllos, y le repitió lo mismo, es decir, que no podía conseguir ninguna condición para la entrega de la plaza. No tomaron ninguna de las precauciones usadas en esos casos para impedir que conociera la forma de defensa en los parapetos por donde pasó, porque la situación desesperada en que estaba el enemigo no exigía ya esas precausiones.   Tavera regresó a la plaza sin comprometerse a nada y simplemente a dar cuenta a Márquez de lo que había ocurrido.

RENDICION DE MEXICO
20 DE JUNIO DE 1867.


Al día siguiente de su conversación con el General Tavera, desapareció el General Leonardo Márquez de la Plaza de México, y Tavera le mandó un recado con el Cónsul General de los Estados Unidos de América Mr. Marcus Otterbourg, repitiéndo su petición de garantías y ofreciéndo la plaza,  el General Porfirio Díaz recibió personalmente en la puerta  de Chapultepec a Mr. Otterbourg y no sólo no quiso atender su petición, sino que no le permitió bajar de su carruaje y le advirtió  que en esos momentos se encargaba del ataque a la plaza y que le daba cinco minutos para regresar a élla, en la inteligencia de que si pasaba ese tiempo y aun estaba en su carruaje sobre la calzada, iniciaría sus fuegos  sobre él.   Como prometió esperó que el coche de Mr. Otterbourg se perdiera de vista más alla de la estatua de Carlos IV, para hacer la señal que ordenaba un fuego general de artillería sobre la plaza y movimiento de todas las columnas hacia las garitas que respectivamente tenían a su frente.


Como una vez iniciado el fuego de cañón los de la plaza ya no podían ver a las columnas en movimiento y estas sí podían recibir sus órdenes, porque su telégrafo de banderas estaba fuera del círculo invadido por el humo y el polvo, ordenó a las columnas volver a sus campamentos de lo cual, sin embargo, no se apercibió el enemigo. Sus fuegos de cañon fueron contestados por la plaza; y como tanto la artillería enemiga como la de éllos disparaban proyectiles huecos: (a modo de salva sólo para desmoralizar al enemigo) cuando el enemigo suspendió sus fuegos de cañón, creían por algunos momentos que todavía contestaba a los nuestros porque sus proyectiles hacían explosión en sus trincheras, y tal parecía que contestaban a nuestros   fuegos.

En estos momentos el encargado de vigilar en un punto alto, aviso que en las torres de catedral había una bandera blanca.  El General en Jefe del Ejército de Operaciones Don Porfirio Díaz, mandó suspender el fuego y además se vió que en todas las trincheras del sitio se habían puesto las banderas blancas.  En el acto que cesaron los fuegos de cañón, salió un coche también con bandera blanca, por la Calzada de Reforma,  llamada antonces del Emperador, en el cual llegaron a Chapultepec los Generales Miguel Piña, Manuel Díaz de la Vega, Carlos Palafox y otro que se le olvidó el nombre a nuestro héroe, a poner la plaza incondicionalmente a su disposición, comisionados a este efecto por Tavera, puesto que desde el día anterior no se tenian noticias de Márquez.

Cuando llegaron a Chapultepec los comisionados de la plaza sitiada, el General Díaz nombró al General Ignacio Alatorre para que se entendiera con éllos, y le dió instrucciones para que no aceptara ninguna condición.  Los respectivos comisionados firmaron una capitulación incondicional, que fue ratificada en el mismo día por él y por el General Ramón Tavera como Jefe del Ejército imperialista. Dicho convenio contenía los siguientes puntos:

1o.-Cesan desde luego las hostilidades hasta la ratificación del presente convenio.

 2o.-Las vidas, propiedades y libertad de los habitantes pacíficos de la Ciudad, quedan bajo la garantía y protección del General PorfirioDíaz.           

3o.-El General Ramón Tavera nombrara una comisión de tres personas que pondrán la plaza sitiada a disposición del General Porfirio Díaz en la forma siguiente; un empleado de Hacienda para este Ramo, un General para las fuerzas imperiales y un Jefe de artillería para el material de guerra, el General podrá ser el Jefe del Estado Mayor, igual número de personas serán nombradas por  parte de los repúblicanos para hacer la recepción.

4o.-Las fuerzas imperiales nacionales al ser reveladas en las líneas que ocupaban se reconcentraran en la ciudadela, donde quedarán reunidas para su entrega, la contraguerrilla "Schenet", se acuartelará en San Pedro y San Pablo y las otras fuerzas extranjeras en Palacio Nacional.                            
Los señores Generales y Oficiales, conservarán sus espadas y se presentarán en los locales que se designen a la hora que acordaran los señores Generales en Jefe. En estos lugares permanecerán,  hasta que el General Díaz, reciba instruciones.


Una véz firmada la Capitulación, previno al General Tavera por conducto de sus Generales que lo representaban, que prmaneciera con el mando hasta el día siguiente, en que pasaría él, después del toque de diana a tomar posesión de la ciudad y que todo permaneciera hasta esos momentos bajo su cuidado.

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Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XLIV

ULTIMOS DIAS DEL SITIO DE MEXICO
DEL 10 AL 20 DE JUNIO DE 1867.


Cuando la guarnición de México se persuadió de Queretaro había quedado en poder de las fuerzas nacionales y que Maximiliano y todo su ejército estaban prisioneros, la desmoralización cundió en élla rápidamente.


La situación de los sitiados se hacía cada día más difícil por la falta de viveres para sostener no solamente a su fuerza, sino a la gran población de la capital.

Desde mediados de mayo había nuestro héroe trasladado su Cuartel General a Tacubaya y se notaba gran contraste entre su campamento y la ciudad sitiada.

Tacubaya fue el asilo de las familias que lograban salir de México, convirtiéndose sus calles en un mercado, donde se vendía ropa, mercería, semillas, carnes y mucho más, hasta el grado de dificultar el tránsito de carruajes, también había mercados en los puntos militares y sus reservas, en proporción al número de hombres de que se componían.  Muy feliz se consideraba la familia que llegaba a su campamento ( y quien no al estrechar la mano del más grande caudillo mexicano, defensor de la patria, de cruzar un saludo con él o ya de perdis poder verlo aunque sea de lejos), además de comida, abrigo y seguridad.

En una de las reiteradas gestiones que le hicieron los hacendados productores de pulque, para que permitiera su entrega a la capital, le manifestaron que su perjuicio era muy grande, porque con excepción del flete, tenían que hacer el mismo gasto vendieran o no su producto, pues si no recogían diariamente perdían sus magueyes.

Con el fin de ayudarlos el General Díaz convino con éllos en hacer los gastos y recoger el pulque para que no lo perdieran, y desde entonces pudo dar dos veces al día a sus soldados, una ración de pulque de a libra.


Mientras que las fuerzas de la plaza disminuian diariamente por la deserción y el hambre, las suyas aumentaban considerablemente, pues todos los días recibian refuerzos importantes,  en los últimos días del sitio llegó a tener cosa de 25,000 hombres.

Las fuerzas sitiadoras estaban colocadas en los últimos días del sitio en la siguiente forma: El General Ramón Corona con la División de Occidente en la Villa de Guadalupe; el General Riva Palacio con la División del sur en Mexicalcingo; el General Hinojosa con la División del norte en el Peñón Viejo; el General Naranjo con la caballería en la hacienda De Los Morales y el General Felíx Díaz con la fuerza de caballería que había traido de Oaxaca, en la hacienda de Portales.  El General Terán con la primera brigada organizada en Oaxaca por el General Don Manuel González, el Batallón Fieles de Oaxaca, Ingenieros, el escuadrón Juárez y la escolta del Cuartel General, formaban la reserva.

RENDICION DE LAS FUERZAS
AUSTRO-HUNGARAS
DEL 20 DE MAYO AL 24 DE JUNIO DE 1867.


Luego que se supo en México la ocupación de Queretaro y captura de Maximiliano, el Principe Khevenhiiller, Jefe de las fuerzas húngaras y austriacas que defendían la plaza, le ofreció al General Porfirio Díaz que no tomarían parte en ningún combate que tuviera  por objeto defender la ciudad; que aunque Marquez y los suyos negaban el hecho de la captura de su soberano, el no lo dudaba y en la creencia de que toda resistencia armada podría perjudicar a Maximiliano más bien que servirle, y no tenía él otro objeto en el país que su servicio, le aviso que seguiría esa conducta, si en cambio  se le permitía salir al Puerto de Veracruz con todos los Jefes, Oficiales y tropa que estaban a sus órdenes, con la finalidad de embarcarse con éllos para Austria.  El General Díaz, le respondió que le concedería lo que solicitaba si rompía la línea de los sitiados, se le presentara en Tacubaya y le entregara sus armas, municiones y caballos; y que en cambio él le facilitaría los recursos pecuniarios y vehículos que necesitara para llegar con sus subordinados hasta Veracruz y embarcarse.  El Principe Khevenhiiller le contestó que le era imposible ejecutar lo que se le pedía, pero que se encerraría con toda su fuerza en el Palacio Nacional, y en los momentos en que se iniciara algún combate izaría su bandera blanca y se abstendría de tomar parte en él, y esperaba que por esta conducta le concedería las consideraciones que a su juicio fueran de equidad, pues su principal objeto era no hacer más difícil la situación de su soberano.


Despues de tomada la Capital y por las exigencias amistosas del Barón Csismadia,  el General Díaz, concedió a Khevenhiiller en primer lugar, conservar sus armas y mando durante tres días, sin que él ni sus subordinados pudieran salir del Palacio Nacional y de sus oficinas anexas donde estaban acuartelados y le impuso la responsabilidad de conservar el archivo, mobiliario y demás objetos que contenía el edificio.

Algunos días después exigió la entrega de su armamento y caballos y le facilitó recursos y vehículos para llegar a Veracruz, esto es, le concedió lo mismo que le había ofrecido para el caso de que saliera y se le presentara en Tacubaya.


El Capitán Chainét; frances que mandaba una guerrilla de cerca de 200 hombres de soldados cumplidos, habló con el Caudillo Mexicano, para hacerle una proposición similar a la de Khevenhiiller, éste le previno que permaneciera en su Cuartel que estaba en el convento de San Pedro y  San Pablo.  Recogió sus armas y despachó a Chainét a Veracruz con sus soldados en las mismas condiciones que a los húngaros-austriacos.

Proximo capitulo: SITIO DE MEXICO y RENDICION DE MEXICO

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XLIII


SITIO DE MEXICO,
OCUPACION DE QUERETARO,
PLATICAS CON EL PADRE FISHER Y 
LA PRINCESA DE SALM SALM,
DEL 18 DE ABRIL AL 31 DE MAYO DE 1867.

Cuando el General Escobedo tomo a Queretaro el 15 de mayo de 1867, se lo comunicó al General Diaz por telegrafo y éste a su vez hizo llegar la noticia  a la plaza de México; pero Márquez se empeñó en desmentir en el interior de la plaza, asegurando que Maximiliano había triunfado y que estaba en marcha con su fuerza victoriosa para proteger a la capital  Ni la circunstancia de que se le pedía permiso a él para que salieran de la plaza sitiada los defensores nombrados por el Archiduque, fue suficiente para que el enemigo reconociera la veracidad de la noticia.


Cuando Maximiliano nombró a Don Mariano Riva Palacio y a Don Rafael Martínez de la Torre, en la causa que se le seguía, se le solicitó al General Díaz el permiso necesario para que salieran de la plaza sitiada y pudieran dirigirse a Queretaro en donde tenía lugar el juicio del Archiduque.  Los acompañó el Barón de Lago, encargado de Negocios de Austria y en esa ocasión conversó con el Héroe Republicano y le hizo patente lo que antes le dijera el Principe Khevenhiiller, esto es, lo que los soldados austriacos que estaban en la plaza de México, creían, que una vez capturado Maximiliano había cesado su misión y que para no agravar la situación de su soberano, tenían el propósito de no tomar parte en ninguna de las operaciones militares que tuvieran lugar en México.  Se limitó a oir la manifestación del Barón de Lago sin darle respuesta mucho menos hacer ninguna promesa.

Aun antes de la ocupación de Queretaro y captura del Archiduque, se le habian acercado algunos agentes suyos con varias proposiciones más o menos autorizadas y desde el 18 de abril de 1867, y cuando todavía no estaba perfecta ni estrecha la línea, salió el padre Fisher, Secretario Particular y confesor de Maximiliano, a quien recibió en la Hacienda de los Morales, pues en ese momento estaba en camino de Tacubaya para Guadalupe.  El padre fisher le propuso la abdicación de Maximiliano a condición de que se le permitiera salir del país, sin exigir responsabilidad por todos los hechos ocurridos durante el período que el llamaba de su gobierno.  Mandó regresar al padre Fisher para el centro de la plaza, sin tomar en cuenta sus proposiciones y le contestó sencillamente que no tenía facultades para entrar en esos arreglos e hizo del conocimiento al Gobierno Federal.

Algunos días despues salió la Princesa Salm Salm, una señora de los Estados Unidos, casada con un oficial austriaco que estaba en Queretaro al servicio de Maximiliano, con pretensión análoga a la del padre Fisher, aunque se manifestó menos exigente y agregaba que los oficiales extranjeros que estaban directamente a las órdenes del Archiduque, se pondrían desde luego fuera de acción militar, su respuesta fue la misma y ordenó a la Princesa que volviera a la plaza y protegió su entrada hasta donde era posible.

Después, cuando ya se admitió en la plaza el hecho de la pérdida de Queretaro y prisión de Maximiliano, volvió a salir la Princesa Salm Salm con objeto de ir a Queretaro a ofrecer sus servicios a su marido y al Archiduque. El General Díaz hombre de honor no tuvo ningún inconveniente y le facilitó su viaje lo mismo que a los Ministros extranjeros y defensores de Maximiliano que salieron con el mismo objeto.

SITIO DE MEXICO
SALIDA DE MARQUEZ POR LA PIEDAD
9 DE JUNIO DE 1867.

El enemigo intentó hacer algunas salidas durante el sitio, la principal fue la que encabezó Márquez, por la Piedad, en los últimos días, y probablemente con objeto de abandonar la plaza y salvar la fuerza que le quedaba, que era todavía cosa de 12,000 hombres.  En todos sus conatos de salida, fue rechazado por los nuestros con grandes pérdidas y consiguiente desmoralización para éllos.


Estando el Héroe Olvidado una mañana  en la oficina del Cuartel General, en Tacubaya, el día 9 de junio, comenzó un fuego de cañón casi general en la línea del enemigo y de fusilería muy nutrido en los puntos fortificados que el enemigo tenía en la Piedad e inmediatos, lo mismo que en los puentes de Los Cuartos, con nuestra línea que hacía frente a la Piedad y puntos anexos. Salió inmediatamente con su Estado Mayor y su Escolta hacía el puente de Los Cuartos y encontró cerca de La Condesa al Coronel Venancio Leyva que sobre la marcha le dió parte de haber sido forzado dicho puente y destrozado su batallón.  Esto pasaba cerca del campamento que tenía el Coronel Terán con los batallones 1o. 2o. y 3o. de Cazadores de Oaxaca.  Que estaban a sus órdenes.  El General Díaz tomó inmediatamente el 1o., que hizo marchar a gran trote hacía el Puente de Los Cuartos, que estaba ya casi en poder del enemigo, pero haciendo todavía una suprema defensa con una parte del Batallón que Leyva suponía destrozado, el Teniente Coronel Jaramillo del mismo Batallón, por una parte, y por el otro el Mayor del mismo cuerpo Manuel María de Zamacona, defensa que vigorizaron         notablemente al ver que se aproximaba  con el primer batallón, maniobrando ya sobre el enemigo.

Entre tanto había dejado órdenes al Coronel Terán para que siguiera su marcha en columnas, con los batallones 2o. y 3o., y a buen paso para que no llegaran fatigados al lugar del combate.  Había mandado órdenes también al Coronel Francisco Naranjo que estaba acampado con su división de caballería, en la Hacienda de los Morales y al Coronel Felix Díaz que estaba con la suya en Coyoacán, para que concurrieran con sus respectivas fuerzas al lugar del combate.  Pocos momentos despues mandó hacer alto al Coronel Terán con los dos batallones de Cazadores antes de descubrirlos a la vista de la artillería enemiga, y al Coronel Loera, que por ausencia del Coronel Naranjo conducía la División de caballería hacía el puente de Los Cuartos, le mandó hacer alto entre la Condesa y Chapultepec, de igual forma le indicó al Coronel Díaz hacer alto con su división, que formó en los llanos de Nalvarte, puesto que recobrada por el primer batallón de Cazadores de Oaxaca la línea que había ocupado con su batallón el Coronel Venancio Leyva, la artillería con que dicha línea estaba dotada, funcionaba ya activamente sobre las columnas de Marquez,  que regresaban a la plaza con grandes dificultades, por que como para salir sólo habían tendido un puente sobre la zanja cuadrado, su retirada por el mismo les consumió mucho tiempo y les hizo perder muchos hombres y caballos.


El terreno que había entre el puente de Los Cuartos y La Piedad, quedó cubierto con muchos muertos y heridos, pretendió recoger a los segundos; pero al salir sus ambulancias con sus respectivas banderas a ejecutar sus órdenes, las trincheras de la plaza les hicieron fuego e hirieron y mataron algunos ambulantes, por lo cual ya no insistió en esa operación, pues se trataba de heridos del enemigo que ni recogía ni dejaba recoger. Los heridos permanecieron en el más completo abandono por varios días hasta que murieron, por haber quedado a la intemperie y por falta de asistencia médica y medicinas.

Proximo capitulo: ULTIMOS DIAS DEL SITIO DE MEXICO y RENDICION DE LAS FUERZAS AUSTRO-HUNGARAS

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XLII

SAN LORENZO
10 DE ABRIL DE 1867.

Durante la noche del 6 de abril, el enemigo había practicado un rodeo para emprender su marcha por el camino que conduce directamente de San Diego Notorio a la  Hacienda de Guadalupe, sin tocar Tlaxcala.  Como para seguir su movimiento y batirlo era necesario marchar hasta San Diego Notorio para seguirlo por el camino que llevaba, al General Díaz le pareció más obvio contramarchar por Tlaxcala, procurando cortarlo en el Paso de Totolitas.  La travesía a campo traviesa con trenes era imposible.


Cuando llegó el día siete, al paso mencionado, ya era de noche y el enemigo había llegado a la hacienda de Guadalupe y allí había acampado. Antes de amanecer los liberales emprendieron su marcha, pero Márquez la había emprendido a media noche, dejando casi todos sus heridos en dicha hacienda.

En esos momentos, se le presentó el Coronel Don Jesús Lalanne, avisándole que en un monte cerca de la Hacienda San Nicolás el Grande, tenía 400 caballos y 600 infantes que había organizado en el Estado de México. Le indicó que hiciera lo posible por detener el paso de Márquez, aun cuando fuera por algunos momentos, puesto que estaba tan bien colocado para ese servicio, con objeto de que él pudiera alcanzarlo en su marcha que era muy rápida, y al mismo tiempo puso a los batallones, 1o, 2o, y 3o. de Cazadores de Oaxaca a la grupa de la caballería, lo mismo que los pelotones de artilleros de dos baterias rayadas de montaña y cuyos cañones fueron conducidos por la caballería a cabeza de silla.  El Coronel Lalanne cumplió sus órdenes, aunque desgraciadamente sue destrozado casi por completo entre las haciendas de San Nicolás y San Lorenzo, pero debido a esa circunstancia el General Díaz y su tropa pudieron alcanzar a Márquez que se encastillo en la hacienda de San Lorenzo y mandó a su encuentro toda su caballería, creyendo tal vez que la fuerza que tenía delante era exclusivamente de esa arma.

Fueron rudamente rechazados sus caballos hasta la hacienda de San Lorenzo, y el General Porfirio Díaz, estableció su columna de vanguardia a su frente, extendiendola semicircularmente y con intención de envolver la hacienda y siguió colocando toda la tropa  según iban llegando, habiéndo llegado los últimos batallones hasta despues de media noche del día ocho,

Por el reconocimiento que al amanecer hizo del campo enemigo, aprovechando las alturas vecinas a la hacienda, el héroe olvidado comprendió que no estaba acampado dentro de la finca, sino en los barbachos, dejandola por delante como defensa contra los fuegos de cañón de los nuestros,  estableció entonces una batería de campaña sobre una eminencia que hay en un flanco desde donde comenzó a batirlo y lo obligó a meterse dentro de la hacienda.

Al anochecer del día 9 llegó un ayudante mandado por el General Guadarrama, a quien había mandado de Queretaro el General Escobedo con una columna de cuatro a cinco mil caballos en observación de Márquez, y le participó al General Díaz que se ponía a sus ordenes.  No tenía noticias el Caudillo de la llegada de esta fuerza y ordenó al General Guadarrama que con toda su columna cerrara, por el Sur y occidente, el sitio que él había empezado a poner a la hacienda por la parte oriente:  pero Márquez se dio cuenta de su propósito, e hizo salir un carro con dinero conducido por unos 50 hungaros por donde estaba el grueso de la caballería de Guadarrama.  Esto causó algún desorden en las tropas, que batieron esa escolta de hungaros y se dedicaron al pillaje del carro.  Este desorden entorpeció las operaciones de Guadarrama y lo aprovechó Márquez para salirse con rumbo a San Cristóbal tomando la carretera que conduce a Texcoco.

Cuando el General Díaz se percató de esto, mandó a los municipios de Calpulálpam, que estaban con él, que fueran a destruir el puente de San Cristóbal, único paso para trenes que podía aprovechar el enemigo.  A causa de la gran extensión de la barranca de ese nombre, sus agentes no tuvieron tiempo de destruir completamente el puente, pero lo desaterraron dejando los maderos desnudos y pretendieron quemarlos lo que no permitió el enemigo que llegó en esos momentos.

Al mismo tiempo que ordenó la destrucción del puente, Don Porfis salió con las caballerías de Leyva y Toro a gran trote sobre Márquez; en el camino se le incorporó el Coronel Lalanne, y poco después cuando ya amanecía, el General Guadarrama con su caballería, había dejado orden de que todo el cuerpo del ejército siguiera su movimiento.

Sabedor Márquez que el puente estaba inutilizado, mandó violentamente a unos ingenieros para repararlo, cosa que hubiera sido muy fácil, pero éstos metieron imprudentemente el carro en donde llevaban sus instrumentos de zapa, sobre el mismo puente y pasadas las patas de las mulas y las ruedas del carro, en los claros que dejaron los maderos, quedaron atorados el carro y las mulas (sin agraviar a los presentes), y sirviéndo de obstáculo en el puente por cuyo flanco desfilaba la infantería y caballería confundidos y en condiciones de derrota sin que Márquez pudiera evitarlo; y esto completaba la obstrucción del puente para el efecto de hacer pasar por él los trenes.  Entonces mandó Márquez a arrojar al fondo de la barranca que es muy profunda, toda su artillería con excepción de dos piezas de montaña de a siete que hizo pasar en hombros, en momentos en que el Ejército Republicano ya lo batía a corta distancia.  Le pareció muy fácil defender aquel paso tan estrecho y con ese objeto se colocó en aptitud de defensa del otro lado del puente, pero una vez que comenzaron a atacarlo seriamente, huyo dejandoles prisionera a toda su infantería, que sería como de 2,000 hombres.

Siguieron su persecución todo ese día hasta Texcoco con muchos episodios muy poco sangrientos para los nuestros, pero fatales casi todos para el enemigo. En la hacienda Blanca, hizo éste un supremo esfuerzo de resistencia que causó algunas pérdidas, entre éllas la del Coronel Mucio Maldonado, que fue muerto al tomar al enemigo las ultimas dos piezas de montaña que le quedaban.

La fatiga del día y de la noche anterior había sido tan fuerte para toda la tropa, cuyo número no le permitía encontrar alimento en todo el trayecto recorrido, que es muy poco poblado, que ya nole pareció prudente al General Díaz continuar la persecución y mandó que la siguiera solamente el General Leyva con su caballería que era de la localidad.

Leyva continuó la persecución en toda esa noche y parte del día siguiente hasta cerca de los suburbios de la capital, y fue grandemente ayudado por todos los indios cazadores de patos que hay por el rumbo del Peñón, en los pueblos situados en las margenes de los lagos de Texcoco y Chalco; a quienes se les ocurrió destrozar los puentes, obligando así a la caballería enemiga a atravesar puentes inaccesibles, donde muy pocos salian a caballo, una vez metidos allí, y todo ésto bajo los fuegos de los indios y de la caballería de Leyva.  Así se explica que al llegar a México tuviera el enemigo muchos heridos de bala menuda.

Una vez en Texcoco, el General en Jefe del Ejercito Republicano, ordenó a todas las fuerzas que aún quedaban en marcha, que acamparan por brigadas en los puntos en que respectivamente se les acabara la luz del día y emprendieran su marcha al día siguiente hasta incorporarsele en Texcoco donde permanecía con ese fín con la caballería y la muy poca infantería que pudo llegar a ese lugar antes de que anocheciera y ordenó que la brigada que mandaba el General Francisco Carreón y que había dejado durante la persecución en el puente de San Cristóbal para custodiar a los prisioneros y su material de guerra que había arrojado a la barranca, permaneciera allí hasta que todo ese material fuera sacado y conducido a Texcoco, para cuyo efecto le mandó una sección de ingenieros  (ojalá no sean los mismos de la vez anterior) y que con uno de sus batallones remitiera todos los prisioneros, menos 300 hombres que distribuiría como reclutas en sus tres batallones.

PRINCIPIO DEL SITIO DE MEXICO 
DEL 13 AL 18 DE ABRIL DE 1867.

El 18 de abril de 1867, dos días después de la batalla de San Lorenzo reunido todo el cuerpo de ejército con excepción de la brigada que mandaba el General Carreón, el General Díaz emprendió la marcha de Texcoco para San Cristóbal Ecatepec y Villa de Guadalupe, con objeto de amagar la capital. La Villa de Guadalupe estaba defendida lo mismo que sus cerros inmediatos; pero a la presencia de su fuerza evacuó el enemigo sus posiciones replegandose a la capital. Desde esos momentos comenzó a establecer una línea de aproche sobre la Ciudad de México, tomando por base los terraplenes que forman las riberas del río del Consulado.  Así ocupó todo el frente occidental de la ciudad desde el Rancho Santo Tomás hasta cerca de Chapultepec.  Estableció primero su Cuartel General en la Villa de Guadalupe y a mediados de marzo lo pasó a Tacubaya, en donde permaneció hasta la ocupación de la plaza.


Para sostener el consumo de municiones que hacía en el sitio de México, había establecido grandes talleres en Puebla y en la fundición de Panzacola, y había aumentado el ferrocarril que entonces llegaba a Apizaco solamente, con un gran número de carros de sus trenes que transportaban de Puebla a Apizaco municiones y cañones salidos de los talleres, piezas inutilizadas que iban a los talleres para su compostura.

Toda la artillería que le sirvió en el sitio de México había sido tomada en Puebla, con excepción de 30 cañones que tenía antes de tomar dicha ciudad, la mayor parte de esos cañones eran de fierro y muy pesados, pero a la falta de mejor artillería y posiciones fijas prestaron buenos servicios.

El General Guadarrama que tan buenos servicios prestó con su caballería en el ataque de San Lorenzo y persecución de Márquez hasta Texcoco, recibió orden del Cuartel General del Ejercito del Norte para replegarse a Queretaro y esta circunstancia no le permitió por algunos días extender la línea de aproches al General Díaz, pero siguió recibiendo nuevas tropas que mandó a organizar en distintos Estados y trayendo la artillería que se les quitara al enemigo, para continuar sus trabajos de sitio hasta llegar a encerrar perfectamente la capital, y armó canoas con piezas de montaña, para cerrar la línea en las areas que ocupaban las lagunas y establecer un puente flotante desde San Cristóbal hasta el Peñón de los Baños, para comunicarse con los puestos que hostilizaban la plaza por su lado oriental.

A poco de retirado el General Guadarrama y antes de que la línea de circumbalación estuviera perfeccionada, en los ultimos días del mes de abril de 1867, recibió una carta del General Escobedo manifestandole que necesitaba de su auxilio además del que ya le había mandado con el General N. Méndez, a lo que el Insigne Patriota le contestó que se movería después de algunos días que deseaba aprovechar para hacer llegar de Puebla una provisión de municiones que pudiera servirnos a los dos.  Y cuando se disponía a ejecutarlo, recibió nueva carta del General Escobedo, en que le hablaba de algunas dificultades que le ocurría que podrían tener, en caso de reunirse los dos cuerpos de ejército en cuanto a provisiones, forrajes y algunas otras que era suficiente para hacerme notar que había cambiado de opinión y como por otra parte le parecía peligroso abandonar a México, en el estado de impotencia que iba reduciéndolo, resolvió a permanecer y seguir mejorando el sitio, haciéndole al General Escobedo una buena remesa de municiones conducidas por 30 carros.

Antes de cerrar el sitio hizo el enemigo una salida, en alta fuerza, entre la Escuela de Agricultura y una pequeña hacienda contigua, llamada la Ascención, atacando la fortificación que defendía el General Tellez Girón, quien abandonó su puesto huyendo hasta Atzcapotzalco, el General Porfirio Díaz se traslado al lugar atacado y ordenó al General Cravioto, que era el que estaba más cerca, que instalara un batallón de su línea y mandó a traer a la brigada Carreón.  Con la fuerza de Cravioto, su escolta y sus ayudantes, fue bastante para detener al enemigo y hacerlo volver a la plaza, ayudado en esta operación por la artillería de toda la linea que podía hacer fuego sobre él.


No le hubiera sido difícil tomar la plaza por asalto sobre todo en los ultimos días del sitio cuando el enemigo había perdido gran parte de su moral, pero tenía la seguridad que se rendirían en unos pocos días sin sacrificar una vida más.

Proximo capitulo:  
SITIO DE MEXICO,
OCUPACION DE QUERETARO,
PLATICAS CON EL PADRE FISHER Y 
LA PRINCESA DE SALM SALM y SITIO DE MEXICO

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XLI

DON VIDAL ESCAMILLA
4 DE ABRIL DE 1867.

En la entrevista que tuvo el General Diaz en el Palacio Episcopal de Puebla con los prisioneros de los cerros de Loreto y Guadalupe, ocurrió un episodio que merece mencionarse.  El Coronel Vidal Escamilla, que estaba entre los prisioneros, había sido a la fecha de su evación en Puebla, Jefe Político del Distrito de Matamoros Izúcar, y cuando el Conde de Thun publicó una circular ofreciéndo mil pesos como premio a quien aprehendiera al General Díaz, o lo matara, Escamilla, en calidad de Jefe Político y al reproducir la circular, guiado por un exceso de celo en favor del imperio, ofrecio mil pesos más de su peculio.  Probablemente por este motivo tenía miedo de acercarse a firmar, porque estaban firmando en su presencia sus compañeros.  El General Visoso que estaba al servicio de la República y que era compadre de Escamilla, y que estaba también presente se acercó a rogarle por su perdón, suponiéndo que tenía escondido en la ciudad a Escamilla y ocultándole que estuviera presente entre los prisioneros. El que no conocía personalmente a Escamilla. lo conoció en esos momentos, porque alguien lo acababa de denunciar, concedió a Visoso lo que le pedía y llamando por su nombre a Escamilla manifestó a los dos juntos, que si no había salido en libertad, era porque aun no había firmado y esperaba que lo hiciera al tocarle su turno.

Escamilla trató de excusarse con él, diciendo que suponía que habrían llegado a su conocimiento ciertas calumnias vertidas en su contra.  Le contestó que en efecto había llegado a su poder un ejemplar de su circular, que conservaba en su cartera, lo sacó y se lo volvió, diciéndole que celebraba mucho que no hubiera llegado el caso de que hubiera sido aprenhendido, ni que él hubiera tenido necesidad de gastar su dinero.  En seguida firmó la protesta y salió en libertad.  Después fue uno de sus leales amigos, sin embargo de que sus ideas políticas fueran diferentes.

SAN DIEGO NOTARIO
6 DE ABRIL DE 1867

Despues de los sucesos narrados anteriormente y concluido ya su trabajo de reorganización y revista el General Porfirio Díaz, hizo salir en la misma tarde del día 5 de abril de 1867, a toda la caballería disponible, con dirección a Tlaxcala y al poco la siguió y alcanzó antes de llegar a esa Ciudad, sin detenerse en la misma se dirigieron a Apizaco, en donde sabian que estaba Márquez, y a donde llegaron en la madrugada del día 6.  Al salir de Puebla dejó orden para que al día siguiente los siguiera su infantería y todo el trén de artillería que había organizado en dos días, con los cañones que tenía de antemano y los que le había quitado al enemigo.  El enemigo había salido en la noche del día 5 de abril a Apizaco para Huamantla.  El 6 de acuerdo a las intrucciones del General Díaz salió su infantería de Puebla  pasó por Apetatitlán y en la noche llegó al Molino de San Diego, en donde se había establecido el Cuartel General en acecho de Márquez.


Luego que amaneció el día 6, el destacado Militar siguió el camino para Huamantla y en la Hacienda de San Diego Notorio, alcanzó a Marquez que había permanecido alli; y aunque no marchaba, tal vez porque sintió su movimiento, El General Díaz mandó orden a la infantería que venía con el General Alatorre que ya no siguiera por el camino que él había llevado , sino que de Tlaxcala tomara elcamino de San Diego Notorio.

El enemigo destacó a su encuentro su caballería compuesta en su mayor parte de hungaros y polacos.

Atacada por la caballería republicana vigorosamente, huyo hasta ocultarse entre la línea de batalla que Márquez le había establecido  y la casa de la Hacienda de San Diego Notorio. Entonces el General Díaz hizo un movimiento lateral para ocupar unas colinas poniéndose fuera de los fuegos de cañón del enemigo mientras llegaba su infantería.

El combate entre ambas caballerías había dido muy costoso para el enemigo, lo mismo o quizás más para las fuerzas de Gobierno, por el perjuicio que les causaba la artillería, arma que de su parte no entraba en combate todavía.

La  pérdida total ese día fue de 48 hombres muertos y muchos heridos que hicieron conducir inmediatamente a Tlaxcala, lo mismo que los del enemigo que quedaron en su poder y muchos caballos muertos  y heridos.  En los muertos habían varios oficiales, siendo uno de ellos el Teniente Coronesl Ignacio Sánchez Gamboa.

Permanecieron así hasta muy entrada la noche, hora en que apareció la cabeza de su columna, y como su Jefe no conocía el terreno, fue personalmente el General Díaz que siempre estaba al pendiente de todo, a establecer sobre el camino que conduce de Tlaxcala a San Diego, y la colocó en un collado que tiene una pequeña finca que se llama Molino de San Diego, e inmediatamente en una revista que pasó a la primera infantería que llegó a establecerse en su puesto, supo que no tenía cápsulas, Averigüó con las otros Jefes si sus fuerzas estaban provistas de cápsulas y encontró que todas estaban en igual condición, porque al municionarlos en Puebla el Guarda Almacén que repartía las municiones acabadas de tomar del enemigo, supuso que cada parada llevaba su dotación de cápsulas en si misma. En el acto dispuso que dos de sus ayudantes con sus respectivos asistentes corrieran para Puebla montando los caballos necesarios, para llegar y volver antes que amaneciera el día siguiente, con la cantidad de cápsulas que pudieran conducir en sus propios caballos.  Así lo hicieron y a las cuatro de la mañana del día 7 estaba ya provista de cápsulas toda la enfantería y en marcha un carro con capsulería que debía alcanzarlos poco despues.



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