miércoles, noviembre 02, 2016

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXVI

PIAXTLA
23 DE SEPTIEMBRE DE 1865.

Con esa pequeña fuerza el General Díaz se dirigió al día siguiente a Piaxtla y Chinautla, que son dos pueblos unidos, situados también en el Estado de Puebla, en busca de algunos fondos que se proponía obtener exclusivamente del cura; porque hay allí muchos santos que entonces erán dueños de varios manantiales y aguas salobres, cuyas cosechas de sal constituian los fondos de cada santo, destinados a costear los gastos de sus respectivas fiestas anuales. Era seguro por esta razón que el Cura no podía negarle esos fondos, pues en los libros de contabilidad de cada cofradía debía constar la existencia como en efecto constaba; y aunque su petición al cura fue modesta porque le pidió a cada santo la mitad de su existencia, el cura manifestó que no tenía en caja porque para no conservarlo sin producto lo había repartido en el comercio a intereses.

El General Díaz lo obligó sin embargo a recoger la cantidad pedida y el cura estuvo haciendo esa colecta en el comercio tardandose lo más que podía, con objeto de dar tiempo a que llegara de Acatlán un escuadrón de traídores que mandaba el Teniente Coronel Carpintero. Aunque el General Díaz no sabía el objeto de la dilación del cura, si sospechó algo de él y no quiso pernoctar en el pueblo de Piaxtla; y cuando ya comenzaba a anochecer emprendió la marcha, diciéndole al cura que al día siguiente volvería por el resto de las cuotas que le había señalado.  No era su propósito tomar la vía de Acatlán, pero la tomó para desorientar al cura y al vecindario.  Casi en los suburbios de Piaxtla se encontró con el escuadrón del Teniente Coronel Carpintero, y batiéndolo con los pocos hombres, bien montados, que habían entre los que formaban su fuerza, logró derrotarlos y llevarlos por toda la vía semicarretera, encerrado por dos cercas de mampostería seca o cercas de piedra suelta que formaba los dos lados del camino.  Por consiguiente ni unos ni otros podian salir de aquel carril, y los llevaron en derrota por dos o tres millas, recogiendo muchas armas y caballos ensillados que abandonaban, pues para salir fuera del cercado tenían los perdedores que dejar sus monturas, habiéndo capturado cosa de 60.  Temiendo que en Acatlán hubiera fuerzas superiores a la suya y comprendiéndo que el botín lo ponía en malas condiciones para combatir,las fuerzas de la República marcharon rápidamente al pueblo de Tecomatlán con el fín de dar algún reposo a sus soldados y caballada, lugar a propósito pues quedaba el Río Mixteco que estaba bastante crecido, entre Acatlán y Tecomatlán.

Al día siguiente se incorporó el Teniente Coronel Don Juán José Cano, procedente de Tlapa, con 78 infantes, y bajo un gran chubasco pasaron el río a la altura del pueblo de Tepetlapa, pueblo que era muy amigo del General Díaz, donde permanecieron tres o cuatro días más porque no cesaba de llover ni de día ni de noche.  En Tepetlapa lo alcanzó y se pusó a sus órdenes con 30 caballos, el Guerrillero Tomás Sánchez que murió poco después, en la acción de Omitlipa,

TULCINGO
1o. DE OCTUBRE DE 1865.

En la madrugada del día 1o de octubre de 1865 cesó la lluvia y el General Díaz comprendió que era el momento oportuno para batir al Coronel Visoso que con una pequeña columna de 300 infantes y 50 caballos estaba acuartelado en Tulcingo, pues le pareció muy natural que el primer día útil, después de aquellas lluvias y mal acuartelados como estaban, pensaran en limpiar su armamento, y que la hora más propicia para caerles, serían las 9 o 10 de la mañana.

Antes que amaneciera emprendieron su marcha para Tulcingo y ya muy cerca del pueblo en que había una calina de por medio, encontraron a un hombre que venía con el pretexto de traer pán a Tepetlapa, pueblo donde hay muchos panaderos.  Al General Díaz le pareció  desde luego muy sospechoso ese comercio y entendió que era un explorador de Visoso, en efecto con algunas amenazas (y una buena calentadita) le confesó que era un espía y le dió algunas notas importantes, entre otras, que ciertamente la tropa se ocupaba en limpiar sus armas.  Despues de un ataque sorpresa, combinado y muy rápido sobre el atrío y templo, que era el lugar donde el enemigo se encontraba acuartelado, lograron rendirlo, no obastante que hizo mucha resistencia hasta los últimos momentos, ocasionando pérdidas de consideración, pues recogieron cuarenta muertos del campo de batalla, Visoso había huido con sus caballos dejando en  poder de los liberales toda la infantería con sus armas, sus utiles de banda y 3 mil y tantos pesos en oro que tenía su pagaduría

Como era natural, entre la clase de gente que el General Díaz había reclutado, había encontrado dueño dicha cantidad, suponiéndo que le era legalmente su primer ocupante, tuvo el General Díaz gran dificultad para convencerlos de que eso no debía entenderse así, entonces nombró pagador al Lic. Miguel Guerrero, que se le había incorporado en Piaxtla y allí comenzó su contabilidad en toda esa campaña que se cerró después de ocupar la Capital de la República.


Al día siguiente se organizó a los prisioneros formando dos compañías que pomposamente llamaron batallones, dando a mandar una al Mayor don Juán José Cano, que era un oficial de los que se habían incorporado en Tecomatlán, y la otra al entonces Teniente Don Mucio Martínez.  Con su fuerza aumentada así el General Díaz, emprendió su marcha para Tlapa del Estado de Guerrero, y en esa travesía se le incorporó el Coronel José Segura y Guzmán, procedente de la Mixteca, que se presentó al rumor de la aparición por esos rumbos del respetado y admirado General Porfirio Díaz, con algunos hombres montados y armados.

Proximo capitulo: 
VISITA AL GENERAL JUAN ALVAREZ EN LA 
PROVIDENCIA y OCUPACION DE TLAPA

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXVI

PIAXTLA
23 DE SEPTIEMBRE DE 1865.

Con esa pequeña fuerza el joven General Díaz se dirigió al día siguiente a Piaxtla y Chinautla, que son dos pueblos unidos, situados también en el Estado de Puebla, en busca de algunos fondos que se proponía obtener exclusivamente del cura; porque hay allí muchos santos que entonces erán dueños de varios manantiales y aguas salobres, cuyas cosechas de sal constituian los fondos de cada santo, destinados a costear los gastos de sus respectivas fiestas anuales. Era seguro por esta razón que el Cura no podía negarle esos fondos, pues en los libros de contabilidad de cada cofradía debía constar la existencia como en efecto constaba; y aunque su petición al cura fue modesta porque le pidió a cada santo la mitad de su existencia, el cura manifestó que no tenía en caja porque para no conservarlo sin producto lo había repartido en el comercio a intereses.

El General Díaz lo obligó sin embargo a recoger la cantidad pedida y el cura estuvo haciendo esa colecta en el comercio tardandose lo más que podía, con objeto de dar tiempo a que llegara de Acatlán un escuadrón de traídores que mandaba el Teniente Coronel Carpintero. Aunque el General Díaz no sabía el objeto de la dilación del cura, si sospechó algo de él y no quiso pernoctar en el pueblo de Piaxtla; y cuando ya comenzaba a anochecer emprendió la marcha, diciéndole al cura que al día siguiente volvería por el resto de las cuotas que le había señalado.  No era su propósito tomar la vía de Acatlán, pero la tomó para desorientar al cura y al vecindario.  Casi en los suburbios de Piaxtla se encontró con el escuadrón del Teniente Coronel Carpintero, y batiéndolo con los pocos hombres, bien montados, que habían entre los que formaban su fuerza, logró derrotarlos y llevarlos por toda la vía semicarretera, encerrado por dos cercas de mampostería seca o cercas de piedra suelta que formaba los dos lados del camino.  Por consiguiente ni unos ni otros podian salir de aquel carril, y los llevaron en derrota por dos o tres millas, recogiendo muchas armas y caballos ensillados que abandonaban, pues para salir fuera del cercado tenían los perdedores que dejar sus monturas, habiéndo capturado cosa de 60.  Temiendo que en Acatlán hubiera fuerzas superiores a la suya y comprendiéndo que el botín lo ponía en malas condiciones para combatir,las fuerzas de la República marcharon rápidamente al pueblo de Tecomatlán con el fín de dar algún reposo a sus soldados y caballada, lugar a propósito pues quedaba el Río Mixteco que estaba bastante crecido, entre Acatlán y Tecomatlán.

Al día siguiente se incorporó el Teniente Coronel Don Juán José Cano, procedente de Tlapa, con 78 infantes, y bajo un gran chubasco pasaron el río a la altura del pueblo de Tepetlapa, pueblo que era muy amigo del General Díaz, donde permanecieron tres o cuatro días más porque no cesaba de llover ni de día ni de noche.  En Tepetlapa lo alcanzó y se pusó a sus órdenes con 30 caballos, el Guerrillero Tomás Sánchez que murió poco después, en la acción de Omitlipa,

TULCINGO
1o. DE OCTUBRE DE 1865.

En la madrugada del día 1o de octubre de 1865 cesó la lluvia y el General Díaz comprendió que era el momento oportuno para batir al Coronel Visoso que con una pequeña columna de 300 infantes y 50 caballos estaba acuartelado en Tulcingo, pues le pareció muy natural que el primer día útil, después de aquellas lluvias y mal acuartelados como estaban, pensaran en limpiar su armamento, y que la hora más propicia para caerles, serían las 9 o 10 de la mañana.

Antes que amaneciera emprendieron su marcha para Tulcingo y ya muy cerca del pueblo en que había una calina de por medio, encontraron a un hombre que venía con el pretexto de traer pán a Tepetlapa, pueblo donde hay muchos panaderos.  Al sagaz General Díaz le pareció  desde luego muy sospechoso ese comercio y entendió que era un explorador de Visoso, en efecto con algunas amenazas (y una buena calentadita) le confesó que era un espía y le dió algunas notas importantes, entre otras, que ciertamente la tropa se ocupaba en limpiar sus armas.  Despues de un ataque sorpresa, combinado y muy rápido sobre el atrío y templo, que era el lugar donde el enemigo se encontraba acuartelado, lograron rendirlo, no obstante que hizo mucha resistencia hasta los últimos momentos, ocasionando pérdidas de consideración, pues recogieron cuarenta muertos del campo de batalla, Visoso había huido con sus caballos dejando en su poder de los liberales toda la infantería con sus armas, sus utiles de banda y tres mil y tantos pesos en oro que tenía su pagaduría.

Como era natural, entre la clase de gente que el General Díaz había reclutado, había encontrado dueño dicha cantidad, suponiéndo que le era legalmente su primer ocupante, tuvo el General Díaz gran dificultad para convencerlos de que eso no debía entenderse así, entonces nombró pagador al Lic. Miguel Guerrero, que se le había incorporado en Piaxtla y allí comenzó su contabilidad en toda esa campaña que se cerró después de ocupar la Capital de la República.


Al día siguiente se organizó a los prisioneros formando dos compañías que pomposamente llamaron batallones, dando a mandar una al Mayor don Juán José Cano, que era un oficial de los que se habían incorporado en Tecomatlán, y la otra al entonces Teniente Don Mucio Martínez.  Con su fuerza aumentada así el General Díaz, emprendió su marcha para Tlapa del Estado de Guerrero, y en esa travesía se le incorporó el Coronel José Segura y Guzmán, procedente de la Mixteca, que se presentó al rumor de la aparición por esos rumbos del respetado y admirado General Porfirio Díaz, con algunos hombres montados y armados.

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VISITA AL GENERAL JUAN ALVAREZ EN LA 
PROVIDENCIA y OCUPACION DE TLAPA

sábado, octubre 08, 2016

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXV

EL CAMINO DE PUEBLA PARA EL RANCHO
DEL CORONEL BERNARDINO GARCIA
21 DE SEPTIEMBRE DE 1865.

Una vez en su casa donde lo esperaban además de su sirviente, el guía de a caballo montaron y salieron por la Garita de Teotihuacán, afortunadamente la puerta estaba abierta y los guardias dormidos por lo que no se dieron cuenta de su salida.  Una vez fuera de la Garita y calculándo que era necesario ganar tiempo hicieron su marcha a galope tendido más de una milla.  Hubo un momento en que creyeron ser sorprendidos por alguna patrulla, porque se les marcó el alto con imprecaciones muy duras; pero no eran sino unos pobres indios metidos en una doble rampa, que al oir el tropel de gente a caballo y al galope temieron que cayeran, como en efecto cayeron sobre éllos, porque una vez entrados sus caballos en la rampa de arcilla resbalosa por la lluvia fueron a dar hasta el fondo sobre los burros y los indios.  Despues de cambiar las escusas que fueron posibles salieron por el lado opuesto y siguieron su camino evitando el paso por los lugares poblados, por ese motivo tuvieron algunas veces que cruzar grandes sembrados de maíz ya seco, cuyas mazorcas les golpeaban mucho sus rodillas y las cabezas de sus caballos.


El Coronel Bernardino García, debía esperarlos con su guerrilla en el paso de Santa María del Río, situado ya en los confines de Guerrero con el de Puebla, pero como su fuga no tuvo lugar el 15 como lo había anunciado el General Díaz, sino hasta el 20, ya García no lo esperaba.  Entre las 8 y las 9 de la mañana del día 21 de octubre.  LLegaron al paso del río Mixteco, sin ningún contratiempo.  Como no estaban lejos de allí las fuerzas imperialistas del Coronel Flon, el General Díaz ya no abandonó su caballo ni sus armas y mientras sus compañeros de viaje pasaban en las balsas, él pasó a nado montado en su caballo y los esperó en el otro lado del río.

El temor del General Díaz no era infundado; despues de algunas millas que recorrieron a galope llegaron al pueblo de Coayuca donde había una fiesta y probablemente con ese motivo habría algunos hombres de la guerrilla de García.  Con objeto de averiguarlo mandó al guía al centro del pueblo, mientras él y su mozo pasaban por los suburbios para juntarse los tres y volver a tomar el camino del otro lado.  En la travesía se encontró con el Alcalde del Pueblo a quien conoció por el bastón de mando que llevaba y se le hizo inconveniente pasar sin saludarlo y decirle algunas palabras, le comentó que iba a la costa a comprar ganado, pero desgraciadamente el Alcande lo reconoció, lo felicitó por estar en libertad y le ofreció amablemente que se quedara unos días en su pueblo que ahí estaría seguro y podría comer, asearse y descansar, el General Díaz le agradeció su ofrecimiento pero no aceptó y siguió su camino.
                   
Apenas había dado unos cuantos pasos, cuando empezó a escuchar un tiroteo muy nutrido que de pronto le pareció serían fuegos artificiales, pero no tardó en oir el silbido de algunas balas. Entonces se dirigió a galope sobre la colina, separandose del camino que debían llevar y haciéndo la travesía a campo traviesa.  Desde la colina pudo ver que en efecto se trataba de un combate en el centro del pueblo y con más razón apresuro su marcha. A pocos momentos lo alcanzó el guía, y le informó que un escuadrón de Flon había caído de improviso a la población, con el objeto de sorprender a los guerrilleros de García que supondría habían acudido a la fiesta como lo hicieron en efecto.

Siguieron sin ser molestados hasta el Rancho de García, que distaba de allí unas 16 o 20 millas y que quedaba ya en territorio de Guerrero.  García tenía un sistema de aviso que lo ponía a cubierto de toda sorpresa y con ese motivo permanecieron allí desde el medio día que fue la hora en que llegaron hasta el siguiente a las siete de la mañana.

Durante la noche llegaron a visitar al General Díaz, más de diez municipalidades de los pueblos de los alrededores que aunque aparentemente obedecían a las autoridades imperiales, simpatizaban con la causa de la independencia.

TEHUITZINGO
22 DE SEPTIEMBRE DE 1865.

A las 7 de la mañana del día 22 de septiembre, emprendieron la marcha el Coronel García, un asistente, un clarín, el General Diaz, su criado y su guía, previamente había citado García a los hombres de su guerrilla para un paraje despoblado en el camino de Tehuitzingo, uno de los pueblos del estado de Puebla, en el cual había unos 20 infantes de guardia imperialista, cuando llegaron al lugar de la cita apenas eran por todos 14 hombres montados todos y armados con pistolas de repetición y sables y muy pocos no llegarían a ocho con carabinas, hicieron algún rodeo para entrar a Tehuitzingo, por la parte más deprimente del terreno y mejor arbolada, y una vez allí se dividieron en dos grupos que debían caer simultaneamente a la plaza donde estaba la guardia, lo sorprendieron sin resistencia y sin derramamiento de sangre, se hicieron de todas sus armas y municiones y reclutaron en el pueblo muchos voluntarios que se les presentaron no con malos caballos pero si con pésimos aperos y la mayor parte sin armas. Los armaron con los fusiles quitados a los guardias civiles y así formaban al anochecer 40 hombres.


Así  comenzó el héroe olvidado General Porfirio Díaz Mori, con buenos auspicios su 3a. campaña contra la intervención extranjera; la falta de recursos y la pobreza de los lugares por donde expedicionaba, no le permitieron por más de un año, avanzar gran cosa, pero al fin después de Miahuatlán, vino a coronar su empresa el éxito mas completo.

Siguiente capitulo: PIAXTLA y TULCINGO

sábado, agosto 20, 2016

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXIV


PRISION EN PUEBLA
DEL 1o. DE MARZO AL 19 DE 
SEPTIEMBRE DE 1865.


La situación de los presos cambió grandemente en Puebla porque fueron entregados a fuerzas austriacas, que los encerraron en tres prisiones distintas, poniendo a los Generales, Coroneles y Tenientes Coroneles en el Fuerte de Loreto, allí los juntaron con otros prisioneros liberales entre quienes estaban el General Santiago Tapia y el General Arce.


Estando presos en el Fuerte de loreto los volvieron amonestar para que protestaran no tomar armas contra la intervención ni el imperio y la mayoría de los que estaban ahí protestaron, menos el General Tapia, el Coronel Castellanos, el Capitán de Artillería Don Ramón Reguera y por supuesto el General Porfirio Díaz.  El valiente Coronel Castellanos, no sólo se negó a protestar sino que lo hizo con palabras duras, por lo cual fue castigado severamente.

Transcurrido algún tiempo los pasaron al Convento de Santa Catarina, donde el General Díaz trató de fugarse haciendo una mina en el lugar que quedaba debajo de su cama, pero cuando estaba a punto de lograr su objetivo, los cambiaron subitamente al convento de la Compañía donde pudo evadirse. Estando allí pidió permiso para tomar algunos baños, se le concedió pero se le obligaba a salir con un sargento austriaco que le seguía a todas partes como su sombra, lo cual le molestaba mucho por lo cual ya no volvió a pedir permiso.

En esos días había quedado con el mando del puesto, el Barón Juan de Csismadia, Teniente de un Regimiento de Húngaros, un día le preguntó al General Díaz el motivo por el cual ya no acudía a bañarse, Díaz le contó cual había sido el problema, entonces el Teniente se ofreció a acompañarlo personalmente y así lo hizo, pero tuvo muchas precauciones como ocupar una silla frente al cuarto de baño y prohibir que fueran ocupados los baños contiguos a ambos lados y que no cerraran las puertas, exceptuando esta vigilancia lo trató con mucha cortesía. De esta forma entablaron una especie de amistad, un día el Teniente hungaro le dijo al General Díaz  que al negarse a protestar no le daba muchas esperanzas de quedar en libertad, pero que él le daría cierta libertad por considerarlo un hombre honesto pero que no abusara de esa licencia pues podría causarle la pérdida del puesto y quizás hasta la muerte, diciendo esto llamó al oficial de la guardia y le indicó que Díaz, podía salir todos los días sin previo permiso, aunque en los primeros días el General Díaz no hizo uso de esa licencia, poco despues comenzó a salir.  Esta consideración hacia el mexicano le costó caro al Teniente Csismadia, pues cuando regresó el Conde de Thum, le hizo un serio extramiento y lo puso en arresto porque había relajado la prisión del detenido.

Al ocupar la plaza de México el 21 de junio de 1867, el General Díaz encontró entre los prisioneros húngaros que tomó del enemigo, al Teniente Csismadia que había ascendido ya a Mayor, lo puso desde luego en  libertad y éste aprovechó su amistad para conseguir algunos favores y consideraciones para sus compatriotas que habían quedado prisioneros.

El mal éxito que había tenido el Conde de Thun en su campaña de la Sierra de Puebla, lo tenía de mal humor, al día siguiente de su arribo a Puebla, llegó a la prisión y llamó al General Díaz al salón de la Corte Marcial, ubicado en el mismo edificio y allí le indicó con maneras bastante rudas que firmara una carta previamente escrita, en la que  ordenaba al General Juan Francisco Lucas, que no fusilara a los prisioneros franceses, porque el Gobierno Imperial se proponía canjearlos por algunos compañeros en prisión y que él podría ser uno de los canjeados. El General Díaz respondió que no podía firmar semejante carta, y que si la firmaba le sería inutil, por que en su calidad de prisionero no podía dar órdenes, ni el General Lucas estaba obligado a obedecerlo.

El Conde Thun lo increpó asperamente y le dijo que no se figuraba que despues de nueve meses en prisión estuviera tan insolente y que el Barón Csismadia había hecho muy mal en brindarle tantas consideraciones que de haberse evadido aprovechandose de la buena fé de éste hubiera causado un grave perjuicio al Gobierno Imperial, en respuesta el General Díaz le dijo que mejor que él, conocía el Barón el carácter de los oficiales mexicanos, pues el nunca los había tenido cerca y los juzgaba por la actitud de los traidores que no se les parecían; y que las garantías que el Barón de Csismadia había tomado para su seguridad eran inquebrantables entre hombres de honor.

En ese mismo día el Conde de Thun ordenó la clausura de las ventanas que daban a la calle, no obstante que tenían fuertes rejas de hierro clavándolas y reforzándolas con gruesas tablas de madera, de modo que estaban obligados a usar luz artificial aún de día, porque tampoco entraba la luz por las puertas de nuestra prisión que daban al corredor, pues éste estaba convertido en salón por medio de una tapía que cubría sus arcos.

Aumentó también el servicio de centinelas de día y de noche en el interior de la prisión, prohibiéndo que a ninguna hora de la noche se aparagá la luz en los cuartos ni se cerraran las puertas, de modo que los centinelas que hacían su vigilancia en cada uno de los cuatro corredores que rodeaban el patio, entraban hacer estación algunas veces en los cuartos o cuando menos los examinaban mientras dormían.

SEGUNDA EVASION DE PUEBLA
20 DE SEPTIEMBRE DE 1865.


La actitud que siguió el General Thun para con Don Porfirio, obligó a éste a planear su evasión, lo había preparado para el 15 de septiembre día de su cumpleaños, pero coincidía esa fecha con el aniversario de la Independencia, no pudo realizar su propósito porque eatabán muy iluminadas las calles de Puebla, contiguas a su prisión, por lo que aplazó su resolución para llevarlo a cabo el día 20.. Había comprado caballos y monturas que tenía preparados en una casa en la cual no había más habitantes que su sirviente que era de entera confianza y arrendada por un su amigo de Puebla sin dar fianza como era la costumbre para no comprometer a nadie.


El teniente Coronel Guillermo Palomino y el Mayor Don Juan de la Luz, sus unicos confidentes entre los compañeros de prisión, invitaron a jugar naipes, a los demás compañeros para tenerlos distraidos y juntos la noche en que se evadió El General Porfirio y no pudieran percatarse de lo que pasaba.  En la tarde del día 20 había añadido y envuelto en forma de esfera tres reatas y dejado otra en su equipaje, y una daga bien afilada como única arma para defenderse en caso de agresión.  Luego que pasó el toque de silencio se fue a un salón destechado y como por esa circunstancia estaba convertido en azotehuela y en donde la entrada y salida de los prisioneros no llamaba la atención de los centinelas porque habían allí inodoros. Se dirigió a ese lugar llevando las tres reatas envueltas en un lienzo gris y después de cerciorarse de que no había otra persona en la azotehuela, los arrojó a la azotea, y con la otra reata que le quedaba lazó una canal de piedra, que le pareció muy fuerte, lo que hizo con mucha dificultad porque no podía distinguir la canal, pues no había más luz que el de las estrellas, por ser la noche muy oscura.  Después de tirar el lazó sin ver y solo calculando el lugar enque estaba la canal, logró acertar la lazada y haciendo algunos esfuerzos subió por la cuerda a la azotea, retirando la cuerda enseguida.

Después caminó por la azotea para la esquina de San Roque, punto señalado para su descenso, era muy peligroso, porque en la azotea del templo que dominaba toda la del convento, había un destacamento y un centinela que tenía por objeto cuidarlos por la azotea. La que el General Díaz recorría era sinuosa, porque cada una de las celdas tenía una bóveda semi-esférica, lo mismo que los espacios de los corredores comprendidos entre cada arco, así es que se deslizaba entre esas medias esferas y acostado sobre el suelo, caminaba hacía el pie de los centinelas, puesto que tenía que buscar el ángulo del patio antes de cambiar de dirección, La marcha diagonal que era más corta y más lejana del guardia, no podía ser sino aérea. Tenía muy a menudo que suspender su camino y explorar con el tacto, el terreno por donde tenía que pasar porque había sobre las azoteas muchos pequeños pedazos de vidrios que hacían mucho ruido al tocarlos, además de que eran muy frecuentes los relampagos. Como pudo llegó por fin a tocar el muro del templo, y como allí no podía verlo el centinela sino inclinándose demasiado, así que pudo continuar de pie y se asomó a  una ventana muy elevada que daba a la guardia de prevención, con objeto de ver si había alguna alarma, Corrió allí un gran peligro porque el piso era muy inclinado y muy resbaladizo debido a las lluvias y sin poderlo evitar se resbalaba hacía los cristales que eran poco resistentes y se vió en verdadero peligro de caer al precipicio, pues la altura de la ventana era considerable.

Al llegar a la esquina de la calle de San Roque por donde se había propuesto descender, era necesario pasar por una parte del convento que servía de casa al Capellán, que tenía el antecedente de haber denunciado poco antes ante la Corte Marcial, a los presos políticos que habían hecho una oradación que fue a dar a esa casa, por lo que fueron fusilados al día siguiente. Bajó a la azotehuela de la casa del capellán, en momentos en que entraba un joven que vivía en ella y que probablemente venía del teatro, pues estaba alegre tarareando una pieza musical.  El General Díaz esperó que se metiera a su cuarto y al poco salió con una vela encendida y se acercó al lugar donde estaba el, quien se escondió para que no lo viera y esperó a que regresara. Permaneció allí el tiempo necesario para concluir lo que había ido a hacer y regresó a su pieza sin darse cuenta de su presencia. Cuando consideró que ya estaba dormido, volvió a ascender a la azotea del convento por el lado del lote opuesto al en que le había servido para bajar y seguir su camino por la azotea a la esquina de san Roque y una calle nueva que se llamaba de Alatriste y que corta el convento, quedando de un lado las casas que han edificado los compradores, y del otro lado el convento. En la esquina hay una estatua de piedra de San Vicente Ferrer que era la que se proponía usar como apoyo para fijar su cuerda. El santo oscilaba mucho al tocarlo entonces para mayor seguridad fijó la cuerda no en él, sino en la piedra que le servia de pedestal y que era a la vez la angular del edificio, le pareció que si bajaba de esa esquina para la calle, podía ser visto por algún transeunte al descolgarse por la cuerda o ver la cuerda despues de su descenso y por esos motivos decidió bajarse a un lote del exconvento que estaba cercado pero no construído todavía, sin saber que al pie del edificio habían cerditos encerrados en un cercado formado con vigas.

Como al comenzar a descender giraba un poco el mecate el roce que sufría por la espalda con la pared, ocasionó que la daga que llevaba en el cinturón se saliera de la vaina, cayendo sobre los cochinos y probablemente hiriendo alguno porque hicieron mucho ruido y se alarmaron todavía más cuando lo vieron o más bien dicho lo sintieron caer sobre éllos Tuvo que dejar pasar un rato para que se aquietaran, con el temor de que el dueño llegara a defender a sus animales, suponiéndo que se los quisieran robar.  Cuando hubo pasado un poco el ruido, subió a la cerca del lote que daba a la calle, pero se vió obligado a retroceder porque en ese momento pasaba un gendarme recorriendo la calle y examinándo las cerraduras de las puertas, cuando se hubo retirado, descendió para la calle y seguió rapidamente para la casa donde tenía sus caballos, su criado y un guía.

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Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXIV


PRISION EN PUEBLA
DEL 1o. DE MARZO AL 19 DE 
SEPTIEMBRE DE 1865.


La situación de los presos cambió grandemente en Puebla porque fueron entregados a fuerzas austriacas, que los encerraron en tres prisiones distintas, poniendo a los Generales, Coroneles y Tenientes Coroneles en el Fuerte de Loreto, allí los juntaron con otros prisioneros liberales entre quienes estaban el General Santiago Tapia y el General Arce.


Estando presos en el Fuerte de loreto los volvieron amonestar para que protestaran no tomar armas contra la intervención ni el imperio y la mayoría de los que estaban ahí protestaron, menos el General Tapia, el Coronel Castellanos, el Capitán de Artillería Don Ramón Reguera y por supuesto el General Porfirio Díaz.  El valiente Coronel Castellanos, no sólo se negó a protestar sino que lo hizo con palabras duras, por lo cual fue castigado severamente.

Transcurrido algún tiempo los pasaron al Convento de Santa Catarina, donde el General Díaz trató de fugarse haciendo una mina en el lugar que quedaba debajo de su cama, pero cuando estaba a punto de lograr su objetivo, los cambiaron subitamente al convento de la Compañía donde pudo evadirse. Estando allí pidió permiso para tomar algunos baños, se le concedió pero se le obligaba a salir con un sargento austriaco que le seguía a todas partes como su sombra, lo cual le molestaba mucho por lo cual ya no volvió a pedir permiso.

En esos días había quedado con el mando del puesto, el Barón Juan de Csismadia, Teniente de un Regimiento de Húngaros, un día le preguntó al General Díaz el motivo por el cual ya no acudía a bañarse, Díaz le contó cual había sido el problema, entonces el Teniente se ofreció a acompañarlo personalmente y así lo hizo, pero tuvo muchas precauciones como ocupar una silla frente al cuarto de baño y prohibir que fueran ocupados los baños contiguos a ambos lados y que no cerraran las puertas, exceptuando esta vigilancia lo trató con mucha cortesía. De esta forma entablaron una especie de amistad, un día el Teniente hungaro le dijo al General Díaz  que al negarse a protestar no le daba muchas esperanzas de quedar en libertad, pero que él le daría cierta libertad por considerarlo un hombre honesto pero que no abusara de esa licencia pues podría causarle la pérdida del puesto y quizás hasta la muerte, diciendo esto llamó al oficial de la guardia y le indicó que Díaz, podía salir todos los días sin previo permiso, aunque en los primeros días el General Díaz no hizo uso de esa licencia, poco despues comenzó a salir.  Esta consideración hacia el mexicano le costó caro al Teniente Csismadia, pues cuando regresó el Conde de Thum, le hizo un serio extramiento y lo puso en arresto porque había relajado la prisión del detenido.

Al ocupar la plaza de México el 21 de junio de 1867, el General Díaz encontró entre los prisioneros húngaros que tomó del enemigo, al Teniente Csismadia que había ascendido ya a Mayor, lo puso desde luego en  libertad y éste aprovechó su amistad para conseguir algunos favores y consideraciones para sus compatriotas que habían quedado prisioneros.

El mal éxito que había tenido el Conde de Thun en su campaña de la Sierra de Puebla, lo tenía de mal humor, al día siguiente de su arribo a Puebla, llegó a la prisión y llamó al General Díaz al salón de la Corte Marcial, ubicado en el mismo edificio y allí le indicó con maneras bastante rudas que firmara una carta previamente escrita, en la que  ordenaba al General Juan Francisco Lucas, que no fusilara a los prisioneros franceses, porque el Gobierno Imperial se proponía canjearlos por algunos compañeros en prisión y que él podría ser uno de los canjeados. El General Díaz respondió que no podía firmar semejante carta, y que si la firmaba le sería inutil, por que en su calidad de prisionero no podía dar órdenes, ni el General Lucas estaba obligado a obedecerlo.

El Conde Thun lo increpó asperamente y le dijo que no se figuraba que despues de nueve meses en prisión estuviera tan insolente y que el Barón Csismadia había hecho muy mal en brindarle tantas consideraciones que de haberse evadido aprovechandose de la buena fé de éste hubiera causado un grave perjuicio al Gobierno Imperial, en respuesta el General Díaz le dijo que mejor que él, conocía el Barón el carácter de los oficiales mexicanos, pues el nunca los había tenido cerca y los juzgaba por la actitud de los traidores que no se les parecían; y que las garantías que el Barón de Csismadia había tomado para su seguridad eran inquebrantables entre hombres de honor.

En ese mismo día el Conde de Thun ordenó la clausura de las ventanas que daban a la calle, no obstante que tenían fuertes rejas de hierro clavándolas y reforzándolas con gruesas tablas de madera, de modo que estaban obligados a usar luz artificial aún de día, porque tampoco entraba la luz por las puertas de la prisión que daban al corredor, pues éste estaba convertido en salón por medio de una tapía que cubría sus arcos.

Aumentó también el servicio de centinelas de día y de noche en el interior de la prisión, prohibiéndo que a ninguna hora de la noche se aparagá la luz en los cuartos ni se cerraran las puertas, de modo que los centinelas que hacían su vigilancia en cada uno de los cuatro corredores que rodeaban el patio, entraban hacer estación algunas veces en los cuartos o cuando menos los examinaban mientras dormían.

SEGUNDA EVASION DE PUEBLA
20 DE SEPTIEMBRE DE 1865.


La actitud que siguió el General Thun para con Don Porfirio, obligó a éste a planear su evasión, lo había preparado para el 15 de septiembre día de su cumpleaños, pero coincidía esa fecha con el aniversario de la Independencia, no pudo realizar su propósito porque eatabán muy iluminadas las calles de Puebla, contiguas a su prisión, por lo que aplazó su resolución para llevarlo a cabo el día 20.. Había comprado caballos y monturas que tenía preparados en una casa en la cual no había más habitantes que su sirviente que era de entera confianza y arrendada por un su amigo de Puebla sin dar fianza como era la costumbre para no comprometer a nadie.


El teniente Coronel Guillermo Palomino y el Mayor Don Juan de la Luz, sus unicos confidentes entre los compañeros de prisión, invitaron a jugar naipes, a los demás compañeros para tenerlos distraidos y juntos la noche en que se evadió El General Porfirio y no pudieran percatarse de lo que pasaba.  En la tarde del día 20 había añadido y envuelto en forma de esfera tres reatas y dejado otra en su equipaje, y una daga bien afilada como única arma para defenderse en caso de agresión.  Luego que pasó el toque de silencio se fue a un salón destechado y como por esa circunstancia estaba convertido en azotehuela y en donde la entrada y salida de los prisioneros no llamaba la atención de los centinelas porque habían allí inodoros. Se dirigió a ese lugar llevando las tres reatas envueltas en un lienzo gris y después de cerciorarse de que no había otra persona en la azotehuela, los arrojó a la azotea, y con la otra reata que le quedaba lazó una canal de piedra, que le pareció muy fuerte, lo que hizo con mucha dificultad porque no podía distinguir la canal, pues no había más luz que el de las estrellas, por ser la noche muy oscura.  Después de tirar el lazó sin ver y solo calculando el lugar enque estaba la canal, logró acertar la lazada y haciendo algunos esfuerzos subió por la cuerda a la azotea, retirando la cuerda enseguida.

Después caminó por la azotea para la esquina de San Roque, punto señalado para su descenso, era muy peligroso, porque en la azotea del templo que dominaba toda la del convento, había un destacamento y un centinela que tenía por objeto cuidarlos por la azotea. La que el General Díaz recorría era sinuosa, porque cada una de las celdas tenía una bóveda semi-esférica, lo mismo que los espacios de los corredores comprendidos entre cada arco, así es que se deslizaba entre esas medias esferas y acostado sobre el suelo, caminaba hacía el pie de los centinelas, puesto que tenía que buscar el ángulo del patio antes de cambiar de dirección, La marcha diagonal que era más corta y más lejana del guardia, no podía ser sino aérea. Tenía muy a menudo que suspender su camino y explorar con el tacto, el terreno por donde tenía que pasar porque había sobre las azoteas muchos pequeños pedazos de vidrios que hacían mucho ruido al tocarlos, además de que eran muy frecuentes los relampagos. Como pudo llegó por fin a tocar el muro del templo, y como allí no podía verlo el centinela sino inclinándose demasiado, así que pudo continuar de pie y se asomó a  una ventana muy elevada que daba a la guardia de prevención, con objeto de ver si había alguna alarma, Corrió allí un gran peligro porque el piso era muy inclinado y muy resbaladizo debido a las lluvias y sin poderlo evitar se resbalaba hacía los cristales que eran poco resistentes y se vió en verdadero peligro de caer al precipicio, pues la altura de la ventana era considerable.

Al llegar a la esquina de la calle de San Roque por donde se había propuesto descender, era necesario pasar por una parte del convento que servía de casa al Capellán, que tenía el antecedente de haber denunciado poco antes ante la Corte Marcial, a los presos políticos que habían hecho una oradación que fue a dar a esa casa, por lo que fueron fusilados al día siguiente. Bajó a la azotehuela de la casa del capellán, en momentos en que entraba un joven que vivía en ella y que probablemente venía del teatro, pues estaba alegre tarareando una pieza musical.  El General Díaz esperó que se metiera a su cuarto y al poco salió con una vela encendida y se acercó al lugar donde estaba el, quien se escondió para que no lo viera y esperó a que regresara. Permaneció allí el tiempo necesario para concluir lo que había ido a hacer y regresó a su pieza sin darse cuenta de su presencia. Cuando consideró que ya estaba dormido, volvió a ascender a la azotea del convento por el lado del lote opuesto al en que le había servido para bajar y seguir su camino por la azotea a la esquina de san Roque y una calle nueva que se llamaba de Alatriste y que corta el convento, quedando de un lado las casas que han edificado los compradores, y del otro lado el convento. En la esquina hay una estatua de piedra de San Vicente Ferrer que era la que se proponía usar como apoyo para fijar su cuerda. El santo oscilaba mucho al tocarlo entonces para mayor seguridad fijó la cuerda no en él, sino en la piedra que le servia de pedestal y que era a la vez la angular del edificio, le pareció que si bajaba de esa esquina para la calle, podía ser visto por algún transeunte al descolgarse por la cuerda o ver la cuerda despues de su descenso y por esos motivos decidió bajarse a un lote del exconvento que estaba cercado pero no construído todavía, sin saber que al pie del edificio habían cerditos encerrados en un cercado formado con vigas.

Como al comenzar a descender giraba un poco el mecate el roce que sufría por la espalda con la pared, ocasionó que la daga que llevaba en el cinturón se saliera de la vaina, cayendo sobre los cochinos y probablemente hiriendo alguno porque hicieron mucho ruido y se alarmaron todavía más cuando lo vieron o más bien dicho lo sintieron caer sobre éllos Tuvo que dejar pasar un rato para que se aquietaran, con el temor de que el dueño llegara a defender a sus animales, suponiéndo que se los quisieran robar.  Cuando hubo pasado un poco el ruido, subió a la cerca del lote que daba a la calle, pero se vió obligado a retroceder porque en ese momento pasaba un gendarme recorriendo la calle y examinándo las cerraduras de las puertas, cuando se hubo retirado, descendió para la calle y seguió rapidamente para la casa donde tenía sus caballos, su criado y un guía.

Proximo capitulo: EL CAMINO DE PUEBLA PARA EL RANCHO DEL CORONEL BERNARDINO GARCIA y TEHUITZINGO


viernes, agosto 05, 2016

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXIII

RENDICION DE OAXACA
DEL 8 AL 9 DE FEBRERO DE 1865.

Por los motivos antes descritos al General Porfirio Díaz no le quedó más remedio que entregar la plaza, como a las diez de la noche del día 8 de febrero de 1865, se dirigió al Cuartel General de Montoya, sin previo armisticio, acompañado de los Coroneles Apolonio Angulo y José Ignacio Echegaray a quienes intencionalmente llevó para que presenciaran la entrevista con General Bazaine al entregar el sitio de Oaxaca porque  no podía defenderse ya y que estaba a su disposicion, éste creyendo que éllo equivalia a su sumisión al imperio, le dijo que se alegraba mucho de que volviera de su extravío que el calificó de ser muy grande al tomar las armas contra su soberano.   El General Díaz le contestó que ni se adhería ni reconocía el imperio que le era tan hostil como lo había sido mientras estuvo detrás de sus cañones, pero que la resistencia era imposible y el sacrificio estéril porque ya no tenía hombres ni armas.  Despues habló el General Bazaine de ciertas dificultades que los franceses podían tener para ocupar la plaza, porque sabían que había muchas minas, las cuales posiblemente podían estallar, el General Díaz le contestó que efectivamente había algunas, pero que se había visto en la necesidad de descargarlas con el objeto de hacer cartuchos, porque no tenía municiones con que defenderse, que facilmente podían descargarlas las pocas que quedaban, porque se sabía bien el lugar en que estaban y mandaría a un oficial de artillería para ese fín.  Así se hizo aunque siempre estalló una mina porque un zuavo tiro imprudentemente la piola y causó explosión, Después se dió la orden de suspender los fuegos dominantes de los cerros.  Ya no se volvió hacer uso de las armas y el General Díaz y Compañía fueron retenidos en el cuartel general el resto de la noche. En la madrugada de esa misma noche el General Diaz por acuerdo del General Bazine  mandó al Coronel Echaragay con instrucciones de que se entregaran otros puntos al enemigo y despues que amaneció Bazaine mandó a Díaz a la plaza con Don Juán Pablo Franco y una escolta de Cazadores de Africa, Para que Don Porfirio diera orden de que se permitiera la entrada a los franceses, y en seguida llegó el General Brincount con su regimiento hasta el Palacio del Estado, tomando de esta manera posesión de la ciudad el ejército francés.


CONDUCCION A PUEBLA COMO
PRISIONERO DE GUERRA
DEL 10 AL 28 DE FEBRERO DE 1865.

Despues de haber rendido la plaza a los franceses, el General Diaz, obiamente muy trizte  pasó a Montoya y de allí fue conducido en la noche del día 9 para Etla, como prisionero de guerra, con escolta y excesiva vigilancia al mando del Comandante Chapie.  Así llegó a Etla en compañía de los licenciados Justo Benitez y Miguel Castellanos Sánchez y de los Generales Cristóbal Salinas y José María Ballesteros y de los Coroneles Ignacio Echegaray y Apolonio Angulo.  En Etla fueron alojados en casa de Don José María Filio, una da las mejores del lugar en la cual anteriormente estuvo el General Bazaine.



Estando en Etla se le presentó el Mayor de Caballería Vizconde de Kelan, que había pertenecido al Estado Mayor del Emperador Napoleón, según él le contó al General Díaz,  que entonces servía en Húsares de la Guardia Real, el Vizconde se encargó de sus custodias hasta Puebla y los trató con mucha amabilidad, pero a la vez con mucha vigilancia y tomando toda clase de precauciones. Varias veces pedía permiso al General Díaz, para dar el primer toque de marcha y le preguntaba con frecuencia si deseaba hacer alto en algún punto, y así llegaros a Puebla. De Etla a Puebla fueron por el camino de la Mixteca y Acatlán, y siguiendo al General Bazaine en su regreso a la ciudad de México.

Proximo capitulo: PRISION EN PUEBLA y SEGUNDA EVASION DE PUEBLA

martes, junio 28, 2016

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXII

PREPARATIVOS PARA EL SITIO DE OAXACA
SAN ISIDRO
DEL 17 AL 27 DE DICIEMBRE DE 1864.

El 17 de diciembre de 1864 se reunieron en la Carbonera la columna de Curtois D´Hurbal y la de Brincourt y descendieron a Etla, El General Porfirio tenía su observación, en la Hacienda de San Isidro inmediata a Etla, la Brigada de Caballería que mandaba el Coronel Jeronimo Treviño, y su puesto avanzado en Tenexpa, cerca del enemigo, que cubria el escuadrón irregular que mandaba el Coronel Ladislao Cacho. El día 18 recibió el Coronel Don Felix Díaz, que tenía el mando por ausencia de Treviño, repentinamente aviso de que el puesto había sido forzado, y como la Brigada se mantenía con la caballada ensillada, mandó el Coronel Díaz que salieran violentamente los lanceros de Oaxaca.  Apenas habia salido el regimiento a formar fuera de la casa de la hacienda, cuando llegaba a todo escape y sufriendo grandes pérdidas la caballería del Coronel Cacho.


En un momento se chocaron las fuerzas francesas que pereguian a Cacho con los Lanceros de Oaxaca,  que se les aparecieron dentro de la polvareda que habían levantado aquellos; dando un choque tan fuerte a los cazadores de africa, que venían batiendo a arma blanca a los prófugos, que los cazadores voltearon caras instantaneamente y fueron perseguidos por más de tres leguas por los Lanceros de Oaxaca y la Legión del Norte, que salió tan pronto como pudo a tomar su lugar en la persecución.

El Coronel Díaz continuo la persecución hasta encontrar el gruso del enemigo que venía en marcha sobre el camino. Despues de un ligero cañoneo  sobre nuestra caballería, se retiró ésta a la Hacienda Blanca, sin que los francees se atrevieran a perseguirlos.

Los franceses sufrieron grandes pérdidas en ese choque en el que sucumbió el Conde de Loire.  El enemigo quedó dueño  de la Villa de Etla, haciendo al día siguiente grandes funerales a los oficiales muertos y especialmente al Conde de Loire.  En este hecho de armas se destacó por su valor el Mayor de la Legión del Norte, Don Basilio Garza.

Pasados cuatro o cinco días, el General Curtois D´Hurbal personalmente hizo un reconocimiento a los alrededores de la Ciudad, con una fuerte columna de suavos, cazadores de Africa, Húsares de la Guardia y una batería de artillería, volviendo enseguida a su campamento de Etla.

Despues de algunos días el General Diáz, se enteró que el General Bazaine se dirigía para Etla por el camino de la Mixteca, con una escolta de 500 suavos, media batería de cañones y 300 caballos, Al General Díaz, le pareció que la Brigada de Caballería podía prestar un importante servicio, batiéndolo antes de que se incorporara al núcleo de tropas que ocupaban Villa de Etla, y dió ordenes con ese objeto al Coronel Treviño, quien se dirigió con su Brigada al encuentró de Bazaine: pero en la noche, víspera del día en que debía encontrarlo y batirlo, desapareció el Coronel Treviño con la Legión del Norte y Lanceros de San Luis, estando cerca de Tamazulapan, donde pernoctaba Bazaine, y e dirigió con la fuerza que le acompañaba a la Sierra de Tetela, del Estado de Puebla.

El Coronel Félix Díaz que se encontraba acampando a corta distancia con su regimiento y con el escuadrón  Cacho, no tenía noticias del movimiento del Coronel Treviño sino hasta que amaneció, que eran precisamente los momentos en que ya el General Bazine y su escolta se ponían en marcha, y nada serio pudo ejecutar porque quedó reducido a su regimiento que contaría 400 caballos y al escuadrón Cacho que tendría unos 60, y no se explicaba la ausencia del Coronel Treviño con la mayor parte de la fuerza. En consecuencia se retiró a la vanguardia del enemigo, tiroteándolo durante algunas horas, y despues tuvo que caminar a campo traviesa sobre la sierra, para evadir el encuentro con otra caballería francesa, procedente de Oaxaca que había salido para proteger a Bazaine.

Desde entonces los liberales ya no contaron con el auxilio de la caballería fuera de la Plaza, porque la que quedaba a las órdenes del Coronel Díaz, era muy poca para emprender operaciones de resultado práctico. Para salir de la penosa disyuntiva entre el sitio y el abandono de la plaza, el General Díaz discurrió un plan seguir haciendo todo los preparativos de sitio, pero no con el propósito de llevarlo a cabo sino de librar una batalla campal al llegar el invasor a la plaza. Se le ocurrió que una línea de batalla apoyando la derecha en el Fortín de la Soledad que estaba artillada y a la iquierda en el Monte Albán estaría  en muy buenas condiciones de combate porque haría todo su movimiento de reservas. provisión de municiones y servicio de ambulancia dentro de la ciudad, a cubierto de la vista y de los fuegos del enemigo. Si en esa batalla eran vencidos, habrían perdido en combate su artillería pesada y sus municiones, como de todos modos no podrían llevar, habría sido consumida en perjuicio de los franceses. Si dejar de contar con una victoria tan posible como la del 5 de mayo de 1863, si al fín eran derrotados, los restos que pudieran salvar serían visibles y ligeros, propios para la guerra de montaña que los esperaba.  Con objeto de proponer este plan y sus detalles invitó al General Benavides, Cuartel Maestre de Cuerpo d eEjército , para que lo acompañara a caballo un día a las seis de la mañana, y lo discutieron estando solo los dos, porque como se comprende para alcanzar éxito su plan necesitaba ser desconocido y inesperado del enemigo, y para que lao fuera era necesario que lo ignoraran tambien los subordinados hasta el momento de ejecutarlo.  Una vez propuesto el plan con sus detallesque sería muy tedioso enumerar aquí, pero que lo hacían muy aceptable, lo objetó el General Benavides por falta, en su concepto, de expedición en la maniobra de las tropas, si se tenía en cuenta que se trataba de combatir a campo raso contra soldados de merecida fama, bajo el aspecto de su movilidad, pues debían proteger a sus soldados con las fortificaciones construídas con tanto trabajo, para compensar la diferencia de disciplina en la que, con pena, era necesario conceder superioridad a los franceses.

En las conferencias militares que acostumbraba dar el General Día a los Generales y Jefes, comenzó a notar que se acentuaba la opinión en favor de la defensa, y en contra de su idea: como el asunto se traía a cuestión con poca naturalidad y que las razones aducidas eran las mismas, expuetas por el General Benavides, lo cual le hizo sospechar que no había sido él tan reservado como debiera.     Despues de esto no le quedó más recursos que aceptar el sitio, y con la determinación que le caracterizaba se preparó a la defensa pese a contar con solo 2,800 hombres, pues el Coronel Jerónimo Treviño se marchó con la Legión del Norte y lanceros de San Luis.
                                     

SITIO DE OAXACA POR EL JEFE
BAZAINE
AGUILERA
DEL 28 DE DICIEMBRE DE 1864 AL
9 DE FEBRERO DE 1865.

Dos o tres días despues del reconocimiento por el General Curtois d´Urbal, se movió toda la fuerza frrancesa y traidora y comenzó a establecer su sitio de contravalación.  El General Bazaine llegó a  su campamento sobre Oaxaca el 15 de enero de 1865 y asumió desde luego el mando en Jefe.

Los franceses ocuparon primero lo que éllos llamaban primer dominante, y cuyo nombre vulgar es el cerro Pelado Grande, el Monte Alban y el pueblo de Xoxo, y seguirian ocupando la línea no con resistencia decisiva, pero si con pequeños tiroteos por parte de la plaza, que tendían a impedir o dificultar sus obras hasta cerrar su línea en San Felipe del Agua, que ocupó el General Jeanningros con los batallones Cazadores de Africa de a pie y Legión Extranjera.

El General Bazaine estableció su Cuartel General, al comenzar el sitio, en el pueblo de San Jacinto de Amilpas, y cuando lo hubo estrechado lo trasladó a la Hacienda de Montoya.  A ojo de buen cubero las fuerzas que tenía Bazaine al cerrar el sitio ascendería a unos 9,000 hombres del ejército frances y cosa de mil traidores a la patria, siendo los ultimos de caballería.  Al perder el General Díaz su caballería por culpa del General Treviño, se quedó con solo 2,800 hombres.

La fuerza sitiadora se aumentó en los ultimos días del sitio, porque sin duda cuando el General Bazaine hubo estrechado su línea y adelantado sus obras de aproche y tal vez fijado día para el asalto, comenzó a detener a su gente que llegaban como escoltas de los convoyes que se les enviaban, que eran partes gruesas porque el Coronel Felix Díaz los hostilizaba en el camino, en téminos que al fin del sitio la fuerza sitiadora había aumentado considerablemente lo mismo que su material. pues tenía hasta morteros de 14 pulgadas.

Durante el mes de enero de 1865, cuando el General Jeanningros, ocupaba el pueblo de San Felipe con un batallón de cazadores a pie y otro de la Legión Extranjera, surgió una disputa por la Hacienda de Aguilera que estaba entre la Ciudad de Oaxaca y San Felipe del Agua pero más cerca de la ciudad que del pueblo, que no había sido ocupada por las fuerzas liberales, porque el personal disponible era poco y apenas bastaba para defender el area de la ciudad.  Sin embargo, como la hacienda quedaba entre ambos combatientes, sus dueños y vecinos la habían abandonado, y eso dió motivo a que la plebe, y entre ella algunos soldados, comenzaran a extraer las semillas que había en ella.  Con este motivo el 22 de enero de 1865 el General Jeanningros mandó unas compañías que batieran a los que saqueaban la hacienda o tomaran posesión de ella; pero como al ocuparla sin resistencia, pues aunque entre la masa desalojada había algunos soldados que estaban desarmados, hizo alarde de victoria.  Al General Díaz no le gustó esta actitud y pensó que si no le apagaba su orgullo infundado, sus soldados se desanimarían y entonces mandó al Mayor Don José Guillermo Carbó con la compañía de granaderos del 1er. batallón de Sinaloa, y la 3a. del de Juárez, a desalojar a los franceses de la hacienda de Aguilera.  Hubo un combate en el que sufrieron grandes pérdidas por una y otra parte, pero al fín quedaron desalojados los franceses y rechazado un auxilio considerable que de San Felipe del Agua mandaba el General Jeanningros. Como nunca entró en sus planes la defensa de la hacienda de Aguilera la mandó abandonar en la noche cuando ya nadie la disputaba.

Los estragos que causaban en la fuerza sitiada los frecuentes combates que tenían por objeto impedir los aproches, y el bombardeo constante que el enemigo sostuvo sobre la plaza, así como la noticia de la pérdida de la caballería y de la defección de la guarnición que había dejado en Tehuantepec a las órdenes del Coronel Remigio Toledo y los trabajos de los liberales renegados, desmoralizaron de tal manera a la tropa al mando del General Díaz, que llegaron a desertarse guardias enteras hasta con sus comandantes.

En los primeros dias de febrero el General Díaz recibió comunicaciones de los Jefes que defendían los principales punto, en los que le decían que no respondían de la situación, que era imposible con fuerza tan pequeña y desmoralizada resistir un ataque de un número tan fuerte y bien armado que era el enemigo, sobre todo cuando en los últimos días ya no había viveres de ningún género, pero que si no disponía otra cosa sucumbirian cumpliendo con su deber, solamente el Coronel Don Juan Espinosa y Gorostiza que defendía el convento de la Soledad y la línea de que dicho convento era centro, no le dirigió nunca una queja, no obstante que su situación era idéntica a la de los demás.      

El día 8 de febrero de 1865, se les agotaron por completo las municiones de guerra y los viveres de los ombatientes y de las familias que quedaron dentro de la plaza sitiada, en este estado de completa desmoralización, le pareció al General Díaz que no debía permitir que corriera más sangre en el último asalto así que con mucho dolor se decidió entregar la Ciudad de Oaxaca.

Proximo capitulo: RENDICION DE OAXACA y CONDUCCION A PUEBLA COMO
PRISIONERO DE GUERRA

sábado, junio 11, 2016

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XXI

INVITACION DEL GENERAL URAGA
PARA SERVIR A MAXIMILIANO
DEL 1o. DE MARZO AL 27 DE NOVIEMBRE
DE 1864.

Un día se presentó ante el General Díaz, en Oaxaca, el Lic. Manuel Dublán, siendo portador de una carta de Don Juán Pablo Franco, que fungía como Prefecto Superior Político del Estado, nombrado por Maximiliano, en la que le hacía proposiciones para que se adhiriera al Imperio, ofreciéndole que conservaría el mando de los Estados que formaban la Línea de Oriente, y que no se mandarían a ellos fuerzas extranjeras. El General Díaz se indignó de ver que no obstante sus relaciones personales y de familia con Juárez y las distinciones que había recibido del Partido Liberal, se prestara Dublán a hacerse instrumento de esa invitación, y considerándolo como enemigo, mandó ponerlo preso, para fusilarlo  despues como espía, Don Justo Benitez que era condiscípulo y amigo de Dublán se empeñó grandemente por salvarlo y accediéndo a su petición Don Porfirio consintió en dejarlo en libertad, con la condición de que saliera del Estado y del País rumbo a Guatemala. En vez de hacerlo así, se quedó en Tehuantepec por varios días pretextando enfermedad, y permaneció allí, hasta que regresó de su expedición a Chiapas el General Salinas, de quien era amigo y lo trajo a Oaxaca. Le ordenó entonces que permaneciera en Tlacolula.  Tal vez esto contribuyó a que despues de la ocupación de Oaxaca por el General Bazaine, el Licenciado Dublán sirviera abiertamente al Imperio, pues aceptó y desempeñó en la citada ciudad un empleo de Maximiliano. Don Manuel Dublán, Don Luis Carbó, Don Ramón Cajiga y otros que habían sido liberales, fueron de los que más daño le hicieron al General Díaz durante el sitio, fomentando el descontento y la deserción entre sus soldados, afortunadamente el Licenciado Dublán, sobrevivió lo bastante a esos sucesos, para reivindicarse hasta donde era posible, poniendo su clara inteligencia al servicio de la República en una ocasión oportuna y con muy buen éxito.

El General Don José López Uraga que mandaba fuerzas nacionales se había pasado al enemigo y tenía algún empleo cerca de la persona de Maximiliano, le envió a su ayudante al General Díaz, el Coronel Luis Alvares que años antes había sido Jefe de su Estado Mayor y estaba entonces sirviendo al Imperio, con una carta fechada en México el 18 de noviembre de 1864, en que lo invitaba a seguirlos en su defección, y le ofrecía dejarlo con el mando de los Estados de la Línea de Oriente y que no se mandaría a ellos soldados extranjeros, solo en caso de que él los pidiera, y aunque era verdad que Don Porfirio le había tenido mucha estimación y respeto al General Uraga, esa circunstancia no lo hizo vacilar absolutamente en el cumplimiento de su deber porque con su conducta había perdido para él toda consideración.
Le pareció, pues, que era oportuno, para templar mejor el ánimo de sus subordinados, hacer de su conocimiento la invitación que le hacía Uraga, y con tal motivo citó a una junta a los Generales y Coroneles que tenían colocación en sus filas; les dió conocimiento de la carta del citado General, y partiendo de su respuesta que fue enérgica y caballerosa, redactó la respuesta el 27 de noviembre que mandó con el citado Coronel Alvares, advirtiendo al General Uraga que un segundo enviado cualquiera que fuese su misión, sería tratado como espía y pasado por las armas. Dirigió en la misma fecha una circular a los Gobernadores y Jefes Militares de la Linea de Oriente, poniendo en su conocimiento lo ocurrido.

PATENTES DE CORSO
DEL 15 DE NOVIEMBRE DE 1864 AL 31
DE DICIEMBRE DE 1865.


Estando en Oaxaca el General Díaz, se le indicó, por una casa de San Francisco California, que si podía firmar una o más patentes de Corso para hostilizar al comercio francés, le facilitaría armas y otros eleméntos de guerra que necesitaba urgentemente y que tenían entonces gran valor para él.  Con este objeto escribió al Ministro de México en Washingtón el 15 de noviembre de 1864, suplicándole solicitara del Gobierno Federal me autorizara para que expidiera ese género de patentes o le remitiera algunas en blanco. Esta solicitud fue favorablemente aceptada por el Gobierno Federal, quien mandó desde el Paso del Norte a la Legislación en Washingtón , el 12 de junio d 1865, veinte patentes en blanco para que le fueran enviadas al General Díaz en Oaxaca. Las patentes llegaron a nuestro Ministro en Washington, cuando la Ciudad de Oaxaca se había rendido a los franceses y el General Díaz estaba prisionero en Puebla, por este motivo las conservó en su poder para entregarselas cuando volviera a tomar las armas en contra de la intervención, o remitirlas a su sucesor en el mando de la Línea de Oriente. Cuando el Lic. Benitez regresó de los Estados Unidos, despues de que el General Díaz se evadiera de Puebla, en diciembre de 1866, Don Matias Romero le entregó en Washington, las patentes para que se las diera al General Díaz cuando se le incorporara, y así lo hizo en efecto, pero considerando peligroso hacer uso de ellas, y no teniendo necesidad urgente de servirse de las mismas, no llegó a usarlas.


Proximo capitulo: PREPARATIVOS PARA EL SITIO DE OAXACA y SITIO DE OAXACA POR EL JEFE BAZAINE

jueves, mayo 26, 2016

Porfirio Diaz el heroe olvidado, Capitulo XX


INVASION DE ORTEGA AL ESTADO
DE CHIAPAS
DEL 10 DE JUNIO DE 1863 AL 12 DE ABRIL DE 1864.

A mediados de 1863 fue invadido el Estado de Chiapas por una fuerza organizada en Guatemala, a las órdenes de Don Juán Ortega y del Padre Víctor Manuel Chanona, fraile audáz e inquieto que fue fusilado después en Honduras por haberse metido en un asonada. El Coronel Miguel Balcázar que había estado en el Sitio de Puebla mandando al Batallón de zapadores organizado en Jalisco y despues, de la rendición se había ido a Chiapas con el Coronel José Pantaleón Domínguez, defendió la Ciudad de San Cristóbal contra  los traidores, pero a los 3 días de sitio  fue gravemente herido y se rindió su tropa muriendo él poco después.  El Gobernador Don José Gabriel Esquinca que residía en Tuxtla también intervino en la defensa del Estado.  El 21 de octubre de 1863 la ciudad de Chiapa de Corzo fue atacada por el ejército frances pero tras de una Heroica Batalla dirigida por el General Salvador Urbina, los invasores fueron derrotados ampliamente.  El General Díaz envió una columna de 800 hombres a las órdenes del General Cristóbal Salinas para auxiliar a Chiapas, al llegar a dicho estado se le inncorporó el escuadrón " Porfirio Díaz" que estaba organizando en aquel Estado el Comandante Don Diego M.Guerra. La fuerza de Salinas salió de Oaxaca el 12 de diciembre de 1863.  El 4 de enero de 1864 batió a los traidores en Ixtapa y el 11 los sitió  en San Cristóbal y tomó la Plaza el día 22 del mismo mes.  El 9 de marzo salió el General Salinas con su columna de Tuxtla, de regreso para Oaxaca a donde llegó el 12 de abril de1864.

Despues de estos sucesos, el General Díaz mandó a Chiapas, al Coronel Don Francisco Loaeza y por su escasez de recursos solo pudo darle diez pesos para su viaje, por su recomendación Díaz nombró al Coronel José Pantaleón Domínguez, como Gobernador del Estado, a quien había conocido en el sitio de Puebla donde sirvió con lealdad y permaneció con ese  caracter hasta el fin de la intervención extranjera.

SAN ANTONIO NANAHUATIPAN
10 DE AGOSTO DE 1864.

Cuando el enemigo avanzaba, sus trabajos de construcción del camino hasta Tamazulapan, por la vía de la Mixteca y sus preparativos hasta Teotitlán del camino por el de la cañada, el General Porfirio Díaz, se propuso atacar la segunda columna, y para ocultar su intención, sacó de Oaxaca una columna de las tres armas, que presentó primero en Teotongo a la columna de la Mixteca.

Despues de dos días de permanencia allí, y cuando el General Curtois se preparaba a resistirlo, dejó el mando al General Escobedo, con orden de moverse hacía Oaxaca, si el enemigo tomaba la iniciativa y con los batallones Morelos y Cazadores marchó a campo traviesa hacia Teotitlán del Camino, que era su verdadero punto objetivo.

Despues de un día y parte de la noche de marcha, permaneció muy cerca de San Antonio Nanahuatipan  a donde según noticias que tuvo de sus exploradores estaba el grueso principal de los franceses, que tenían una fuerte avanzada de infantería y artillería sobre la vía de Oaxaca en la Hacienda de Ayutla.

A las nueve de la mañana del día 10 de agosto de 1865, llegaron al pueblo de San Antonio Nanahuatipan, sin que el enemigo que ocupaba esa población, hubiera tenido noticias de su marcha, porque no la hicieron por el camino, y lo batió bruscamente haciéndole mucho daño a su batallón que en esos momentos tomaban un baño en el río, pero como los soldados francesés tenían allí mismo sus armas en pabellón, después de la sorpresa hicieron una defensa muy vigorosa y replegandose a la iglesia, dejaron en el campo sus ropas, sus mochilas y muchos muertos desnudos, pues desnudos combatieron.


Siguiente capitulo: INVITACION DEL GENERAL URAGA PARA SERVIR A MAXIMILIANO y PATENTES DE CORSO

N. del E. Ocelot pide disculpas a todos los lectores y a Starlightblue por el retraso en las publicaciones de los capitulos de Porfirio Diaz el heroe olvidado, por motivos de salud y debido a que no ha podido tomar su medicacion estuvo ingresado unos dias en la Castañeda pero ya le apretaron los tornillos otra vez.

domingo, abril 10, 2016

PREVENCION DE ACCIDENTES. PELIGROS QUE EL NIÑO CORRE SEGUN SU EDAD.

¿Qué tal amigos?  deseo que cada uno de ustedes haya disfrutado a sus anchas  estas vacaciones de Semana Santa, ya sea en la mejor playa, en alguna bellísima ciudad o pueblo realmente mágico que abundan en nuestro territorio o en la azotea de su casa, lo importante es divertirse, descansar del trabajo cotidiano,de los compañeros incomodos y compartir con la familia y amigos las bebidas y comidas deliciosas. Bienvenidos pues, a la jungla de asfalto.

Quizás no sea el mejor momento para enviarles estas cuantas recomendaciones, pero hoy me nació el deseo de trasmitirselas y creo que cualquier momento es bueno, tratandose del bienestar de esos angelitos que alegran nuestra existencia.

Dichas LUCES ROJAS van dirigidas especialmente a las mamás de todo el planeta Tierra, porque por lo general somos nosotras quienes nos encargamos del cuidado y educación de los niños y sin más preámbulos, comenzamos.

No hay ninguna duda de que las madres hacemos todo lo que está en nuestras manos para proteger a nuestros retoños, sin embargo los accidentes ocurren como un rayo, pero quizás hubiesemos podido evitarlos con sólo tomar las precauciones necesarias.

El bebé.







Este pequeño ser tan frágil, tan indefenso está a merced de nuestros cuidados, por lo cual debemos extremar las precauciones para tratar en lo posible de evitar los fatales accidentes.

El hermoso niño no ha cumplido aún el año; ¿Qué riesgo corre este niño?                                          

La asfixia, si se desliza debajo de las ropas o hunde la cabeza en una almohada demasiado blanda. Este peligro  puede evitarse con mucha facilidad si se tienen ciertas precauciones:

Acostarle en una cuna a su medida, que el colchón encaje perfectamente con la cuna y sea rígido, ponerle una almohada dura y baja, cerciorese que la cuna sea firme y que los barrotes no estén demasiado separados donde pueda introducir su cabecita.


No recogerle las sábanas y mantas debajo del colchón demasiado apretadas, sino sujetarlas con unas pinzas especiales, cuando el niño crece y empiezan a salirle los dientecitos, está inquieto y trata de hacerse con la sábana para mordisquearla, pero si la sábana está bien sujeta con las pinzas no lo conseguirá y se evitará que pueda hacerse un lío con la ropa.

El pabellón es un detalle muy hermoso que le protege de la luz y el frío, pero hay que ponerlo bien sujeto, para que no le caiga encima cuando trate de cogerlo con las manos.

Evitar que duerma con muñecos de peluche u otros juguetes.

Una vez tomadas estas precauciones se han evitado las causas externas de asfixia, pero queda todavía por pensar en las cosas que el niño puede tragar, con el consiguiente peligro de obstrucción de las vías respiratorias.

Para evitar esto en la medida de lo posible el niño no debe tener nunca en la mano juguetes pequeñitos que le quepan enteros en la boca.

Nunca se le debe dejar solo tomando su biberón.

Después de darle de comer hay que acostarlo siempre de medio lado para facilitar la evacuación de los posibles vómitos, que son peligrosísimos cuando se rechazan hacia las vías respiratorias.  

                                         
Peligros de deshidratación. El exceso de calor es muchas veces mortal para un niño, porque su centro de regulación térmica no está todavía completo.  El calor de un cuarto  con poca ventilación puede hacer que el niño  se deshidrate y el desenlace puede ser fatal.

No conducir al bebé en su carriola demasiado abrigado así haya frío, bastará con su ropita de invierno  y si una quiere una sabanita delgada al frente para protegerlo del viento y el polvo, de lo contrario puede sofocarse mucho y deshidratarse.




Otras recomendaciones que pueden ser utiles.

Nunca deje al bebé o niños pequeños solos en el auto, aunque sea por unos cuantos minutos, es demasiado peligroso.

Trate de no frecuentar lugares concurridos con bebés o niños pequeños, con el fín de evitar en lo posible el riesgo de contagios e infecciones.

No ponerles pulseras a los pequeñines, mucho menos cadenas, pueden engancharse en cualquier saliente o enredarse en su colchita y por lo consiguiente lastimarse leve o seriamente.

Para cambiar al bebé debemos hacerlo en una superficie baja y amplia (el piso es lo ideal) y tener a la mano todo lo que vamos a necesitar, para no dejarlo solo ni un segundo podría rodar y caerse.




No lo zarandees como si fuera un muñeco, ni lo avientes como pelota, puede traer consecuencias graves, acuerdate que es una criaturita de carne y hueso muy tiernita.

Creo que está por demás decirles, pero de todas maneras lo haré, no tomen bebidas calientes mientras tengan al bebé en brazos, mucho menos fumar y si el niño ya gatea o camina no dejen bebidas calientes, ni cigarrillos encendidos en lugares que puedan ser manipulados por nuestros angelitos.

Si viajas con tu bebé colocalo en su asiento especial bien sujeto a la silla y ponle el cinturón de seguridad, desde luego en el asiento trasero, nunca en brazos, mucho menos adelante.



Antes de bañar al bebé algo sumamente importante: mida la temperatura del agua, coloque una esponja especial en el fondo de la bañera para que no resbale, tenga a la mano su toallita para secarlo, y olvidate de todo el mundo menos de tu bebito, porque un solo error lo lamentarías toda la vida.

Si lo dejan en Guarderías, por favor investiguen los antecedentes de las personas que estarán al cuidado de esa indefensa criatura, debemos observar, preguntar, verificar, asegurarnos de que el inmueble este en buenas condiciones, que cuente con mobiliario adecuado y necesario, la limpieza que presenta, si no lo hacemos cualquier anomalía que suceda será nuestra culpa, no hay que temer es mejor prevenir que lamentar, de regreso a casa observar con detenimiento y paciencia la actitud del niño, está contento, animado, triste, cansado, con ojos llorosos, enfermo, hay que investigar las causas, al fin y al cabo es nuestro mayor tesoro. Quizás hayan personas que consideren fuera de lugar estos consejos, pero acuerdense de lo que ha pasado en estos establecimientos.

El niño.


Entre el año y los 4 años es la época en que el niño  necesita mayor protección y cuidados, ya que sólo en este período suceden doble número de accidentes que entre todas las edades siguientes.


No tiene absolutamente ninguna noción del peligro y por lo consiguiente no puede respetar unas prohibiciones cuyo sentido no comprende, Para el todo es nuevo, tentador y a veces temible en un mundo que va descubriéndo  a costa de riesgos y peligros.



El agua.  Uno de los mayores peligros que lo acechan.  El agua brilla y se mueve, el niño quiere tocarla, jugar con élla, le atrae, por eso se acerca, tropieza y caé.

En casa nunca debe dejarse un recipiente grande lleno de agua, pues bastan unos minutos de descuido para que se produzca el accidente.


Tapar pozos, tanques y cisternas, en caso de tener estanques, albercas, eso ya merece una vigilancia constante y especial. Aunque en un momento dado puede fallar, ni tampoco se puede confiar en la obediencia de los pequeñines.
                                                                                                                               
No dejes sin atención a los niños pequeños cuando vayan a playas, lagos, balnearios, ríos, albercas o riachuelos, ni le confies sus cuidados a los hermanos mayores, estos chicos se distraen con mucha facilidad y pueden abandonar por unos minutos a su hermanito, los cuales bastaran para que suceda una desgracia.




El fuego en todas sus formas.  Este peligro no se limita exclusivamente a las llamas, sino tambien a todo lo que pueda arder o quemar; por ejemplo los líquidos calientes que, aunque no estén hirviendo, suelen ser el motivo de muchos desgraciados accidentes, pues la gravedad de las quemaduras depende más de la extensión  de la zona afectada que de la profundidad.

No debe dejarse nunca un balde con agua caliente, pues el niño distraído por algo, anda hacia atrás y puede tropezar y caer de espaldas en el recipiente.  

                                                                                                                                 

Tenga precaución al planchar, los diablillos suelen estar cerca, brincando, moviendo las manos, tirando de nuestra ropa, en una de esas pueden quemarse, cuando termine su labor no deje la plancha a la vista, espere que se enfrie y guardela en un lugar seguro.


No hay que dejar a los niños bajo ningún motivo acercarse a la cocina, sobre todo cuando estemos cocinando, hasta que ya estén grandes y puedan medir el peligo. En lo particular siento un dolor muy profundo y un temor horrible de pensar que un niño sufra el dolor de las quemaduras, aquí hay peligros latentes, constantes, que ocasionan los accidentes más crueles. Es muy conveniente  colocar una barandilla con un cerrojo seguro a la puerta de la cocina para que el niño no entre, sí está muy acostumbrado con mamá podrá verla y platicar con élla desde fuera mientras ésta prepara los alimentos, todas las precauciones que se tomen son pocas si libramos a nuestros hijos de estos accidentes tan dolorosos y que dejan secuelas para siempre. Por favor no hechen en saco roto estas advertencias estoy segura que se te ocurrirá muchas defensas más para poner a salvo a tus niños.

No les permitan jugar con los fósforos, encendedores, mecheros, si acostumbras encender  velas o veladoras pónlas sobre un platito con agua, que no haya adornos de papel alrededor, coloquenlas donde no entren ráfajas de viento que puedan en un momento dado volcarlas, todo esto debe estar fuera del alcance de los niños y en lugares seguros, nunca pongan repisas con veladoras arriba de sus camas  o donde haya ropa que pueda propagar el fuego rápidamente. Esto ha sido causa de muchos incendios y por lo consiguiente muchas tragedias.





La electricidad, es otro gran enemigo de la seguridad de los chiquillos, ya que los agujeros de los enchufes son una auténtica tentación para sus deditos y en sus exploraciones podría llegar a introducir algún objeto puntiagudo y metálico, sin embargo, todo esto tiene solución.  Basta con colocar tapones de seguridad o para estar más tranquilos colocar los enchufes más altos pero también con tapones.

Tanto las instalaciones de gas como las eléctricas deben ser realizadas por personal calificado y revisarlas periódicamente para verificar que no haya ningún desperfecto, si lo hubiera debe repararse inmediatamente y no dejarlo para mañana, podriamos olvidarnos y dejar pasar un tiempo precioso, no hay que jugar con fuego porque te quemas.

Los accidentes de circulación.  A veces como pasajeros y otras como peatones, los niños a menudo son víctimas de estos accidentes, que sólo pueden evitarse con una constante vigilancia.



Es una inresponsabilidad dejar que los niños jueguen en la acera o calle delante de la casa, creyendo que no corren peligro, puede pasar un conductor borracho o imprudente, que no respetan nada, ni a nadie y atropellar a los pequeños o quizás pase lo contrario; que el niño corra tras la pelota entusiasmado y suceda el lamentable accidente.

Cuando saquen su auto del garaje, por mucha prisa que tengan o vayan de mal humor por x motivo, primero cerciorense de que no estén los niños cerca ó que todos estén a una distancia donde los puedan ver y no sea posible que a la hora de arrancar se acerquen, desgraciadamente han sucedido tantos accidentes de este tipo, que no nos lo perdonariamos nunca si nos pasa a nosotros.




No permitir que los niños anden sólos en triciclos o bicis por la calle, mejor llevenlos a un sitio de recreo donde haya pistas apropiadas y  puedan darse gusto pedaleando sin peligro de  sufrir accidentes graves.



Las caídas.  De su propia altura por lo general no tienen mucha importancia, pero sí la tiene si va a dar contra un cristal, o cae de un sitio elevado, de una ventana sin protección, estas caídas si representan peligros iminentes.


La silla alta  en que se sienta a los niños de 1 a 2 años  no debe nunca colocarse cerca de un mueble, porque el niño tratará de empujarlo con los pies para probar la fuerza de sus piernas y sin que se llegue a tiempo de evitarlo caerá con la silla hacia atrás.

Se deben mantener los pisos limpios, libres de  obstáculos y secos, con la finalidad de evitar los consabidos resbalones con sus graves consecuencias, pegar las alfombras levantadas.

Que las escaleras estén iluminadas y algo esencial, colocar pasamanos, si el niño es pequeño colocar rejillas para que no suba ni baje sin compañía de un adulto, podría lastimarse seriamente




Es preciso protegerlo de que se caiga por las ventanas, para lo cual bastara con una protección de hierro soldada con el marco de la ventana, con sencillos barrotes donde no pueda pasar la cabeza del niño, no muy artisticas pues  a veces los utilizan para trepar y esto también significa peligro.

No es prudente tener ventanales y puertas de vidrio ya sean o no transparentes si tenemos diablillos en casa, pueden suceder accidentes verdaderamente lamentables, pero en fin es una decisión que los padres deben tomar, si no queremos o no podemos quitarlos,  lo menos que podemos hacer es colocar señales de color fuerte que llame la atención del niño y se pueda dar cuenta de si las puertas están abiertas o cerradas y no se etrelle contra ellos cuando corra o ande en su triciclo o carrito.

Asfixia por objetos tragados.  Puede ser cualquier cosa, un caramelo, un hueso de fruta, un silbato, un juguetito, una pila de botón, etc. etc. Quite las semillas de las frutas antes de darselas  y evite darles dulces o caramelos grandes y duros.

No le provoque risa ni llanto cuando esté comiendo, ni permita que corra o brinque con comida en la boca podría ahogarse.

Otras recomendaciones generales:

Dejar a los niños solos en casa, bajo llave. Es como si los dejaras con una bomba de tiempo.

Si tiene armas en casa no jugue con éllas delante de los niños, ni los invite a ayudarle a limpiarlas y claro está guardelas en lugar seguro fuera del alcanse de éllos.




Si tenemos máscotas debemos enseñarles a nuestros hijos a respetarlos, a cuidarlos, que sepan que un animalito no es un juguete, que sienten dolor, frío, hambre y tienen mucha necesidad de cariño, que no lo molesten cuando estén comiendo, durmiendo o estén con sus crías; y de esta manera nos evitaremos algún percance y de paso el niño aprende a ser conciente y bondadoso con la naturaleza.

En los elevadores mantenga al niño firmemente sujeto de la mano, con el fin de que no se mueva en su interior, ni se acerque demasiado a la puerta mucho menos juegue con los botones.

El niño entre los 5 años. es muy curioso, quiere investigar todo, todo lo toca y se lo lleva a la boca, no sabe reconocer los peligros y le gusta imitar a los adultos.



Envenenamiento. ¡Peligro! los insecticidas, ácidos, productos de limpieza deben estar bajo llave, sacar de sus recipientes la porción que una vaya a necesitar e inmediatamente ponerlas en su lugar, nunca dejarlas por ahí y por ningún motivo cambiarles de sus envases originales a botellas de refrescos, si tienes sirvienta por favor señalarle bien y claro las instrucciones, si el bebé o el niño pequeño lo encuentran es muy probable que lo tomen porque estos productos aunque parezca increible a algunos niños les agrada su sabor.  pero son VENENO.

Otro tanto son los medicamentos, los cosmeticos, las pinturas para pintar casa, para pintar telas, tubos de pinturas para pintar al óleo, tiner, alcohol, gasolina, pegamentos, bebidas alcoholicas, si me olvido de algo ustedes ayudenme y guarden todo lo que sea nocivo para nuestros niños, no basta con ponerlos en partes altas visibles, pues estos pillos buscan la manera de trepar e investigar que contienen dichos productos y a que saben.




Por lo cual es preferible no tener plantas naturales dentro de la casa, y cuando el niño salga al jardín vigile que no se lleve a la boca hojitas o flores, hay plantas de ornato que contienen sustancias tóxicas e inclusive venenosas, también evita tener plantas que contengan espinas como las rosas, bugambilia o esporas como los cactus, pueden lastimarlos y son muy molestas.

No ponga insecticidas en los lugares donde los chiquillos acostumbran jugar. Mejor ponga algún repelente casero que auyente a los zancudos y mosquitos, inofensivo para los niños, pongalos durante la noche y quitelos tamprano antes de que se levanten las criaturas. 

Nunca de los jamasés pongan veneno para ratas en platitos bajo los muebles o en algún rinconcito muy escondido, los traviesitos tarde o temprano lo descubrirán, son muy curiosos y audaces, meten sus manitas bajo todo tipo de muebles, investigan palmo a palmo la casa y ¡oh! sorpresa se encuentran con un platito de apetitosos dulces y entoncés sucede la tragedia. Pensemos con detenimiento quizás encontremos una solución para exterminar en caso de que hubiera plaga de ratas y ratones sin poner en pligro la vida de los infantes.        
                                                                                                        
Otro peligro de envenenamiento aunque muy raro es la inhalación del mercurio altamente tóxico que se encuentra en los termómetros, por lo tanto es conveniente no dejarlos al alcance de los menores, porque al sotenerlo se les puede caer y romperse, lo natural es que al niño le atraiga el mercurio y se ponga a jugar con él, lo cual equivale a una intoxicación de alto riesgo que puede ocasionar hasta la muerte.




Heridas. Mantener fuera del alcance de los niños, cuchillería, navajas de afeitar, vidrios rotos, engrapadoras, exactos, etc. etc.

Yo se que ustedes no llevan a sus pequeños a "palapas o bares familiares", pero en caso de que se vean obligados por la etiqueta social a asistir a estos lugares y no tengan con quien dejar a sus hijitos, por favor no los pierdan de vista, pueden sufrir accidentes aparatosos como caerse de las resbaladillas y romperse los dientecillos, salir volando del columpio mecido por un niño endemoniado o simplemente caer de frente en el piso arenoso y engravado, pero también puede suceder algo grave como caer en la alberca o que algún malvado le haga daño, por lo cual es mejor dejarlos en casa con familiares  muy conocidos, responsables y honestos, dejandole instrucciones sobre su cuidado y seguridad para con los niños, de lo contrario sale peor el remedio que la enfermedad.

¡Cuidado!  ¡peligro! con el material de costura, tijeras, agujas, alfileres, botones, etc, etc. son objetos demasiado peligrosos para los chiquillos, terminada nuestra labor, levantar todas y cada una de las piezas que nos sirvieron y ponerlas en nuestro costurero a buen recaudo de los peques.



La misma advertencia con la caja de herramientas de papá, debe ser colocada en  lugar bajo por su peso,y en un lugar escondido donde no sea una tentación para el pequeñín,  y por supuesto bajo llave por si lograra encontrarla.




En la época navideña se tiene la costumbre de dejar que los niños jueguen en la acera de la casa vecina, con cohetitos, busca pies, volcancitos, chifladores.  ¡alerta papás! ésta al parecer inocente distracción ha provocado terribles tragedias, están jugando con pólvora que puede estallar en cualquier momento.


Al acudir a una feria y subir a los niños pequeños a los juegos mecánicos, primero debemos calcular si son adecuados a su edad, el estado de conservación en que se encuentran, comprobar si la protección esta en buen estado y es segura, si no hay nada que pueda lastimarlo como un saliente de fierro o un clavo. Si el niño no quiere subir a uno muy espectácular no lo obligues, deja que él solito vaya atreviéndose a más cada día y si de plano no le gusta, mucho mejor pues se expone menos al peligro.

La puerta de la calle debe permanecer siempre cerrada con llave, si el niño juega en el jardín o patio,
es conveniente que algún adulto este pendiente de él.


No dejen extensiones o cables colgando al alcance de los niños pueden  jalarlos y venirseles encima algún artefacto pesado, golpeándolo.

En toda casa deberiamos tener un extintor en la cocina y otro en el garaje, por precaución.

No realice actividades a la vista de sus retoños, que puedan representar peligros como: limpiarse naríz, boca y oidos con objetos extraños como podría ser palillos, clips, lápices, algún objeto puntiagudo etc. etc. ya saben que a esa edad imitan todo lo que oyen y veen, y podrían introducirse cuerpos extraños en las partes ya señaladas, como semillas, bolitas, piezas pequeñas o lastimarse con objetos duros y puntiagudos.

Tenga bien visible los números de:

Bomberos.
Policia.
Hospitales.
Su médico de cabecera.


Se recomienda tener un botiquín bien equipado, para casos de emergencia y primeros auxilios,  según Ocelot nuestro analista de campo y supervivencia, sugiere lo siguiente:

-Alcohol.
-Merthiolate.
-Gasas.
-Algodón.
-Cinta adhesiva.
 -Agua oxigenada.
-Sutura esteril con aguja atraumática seda negra 3-0. 
-Un portagujas.
-Tijera iris.
-Tablillas.
-vendas.
-Manguera quirurgica para hacer compresión.
-Analgesico suave
-Antibiótico de amplio espectro
-Pinzas de hemostasia

(Le pedi su opinión a Ocelot sobre el botiquín y creo que no me entendió bien y pensó que se trataba de una guerrilla y exageró un poco).

Por último una importante advertencia: En casa o fuera de ella, si la madre llega justamente en el momento en que el niño está en un trance de peligro, aunque le cueste un esfuerzo sobrehumano, no debe nunca gritar, sino permanecer tranquila al menos aparentemente, apaciguar al niño si tiene miedo y sobre todo aconsejarle con calma, pues en estos casos la serenidad es la mejor manera de evitar un accidente. 

Creo que es todo amigos, deseo fervientemente que estas recomendaciones que trasmito hoy a ustedes con verdadera devoción sirvan de algo. Evitar accidentes que marquen de por vida a nuestros niños de todo el mundo, tengamos presente ese dicho que dice "Es mejor prevenir que lamentar", tomar las precauciones que sean necesarias, con el fin de evitar  tantos desgraciados  accidentes que ocurren tan frecuentemente en nuestros hogares, muchas veces por nuestros descuidos  y que cambian para siempre nuestra existencia y la de ese ser inocente que es nuestra responsabilidad por algunos años, hasta que éllos puedan valerse y cuidarse por si mismos.

Tomé algunas ideas del tomo No. 3, de la Enciclopedia Salvat de la Mujer y el Hogar, asímismo agradezco al buscador Google por las imagenes. Pronto volveremos a encontrarnos, portense bien que nada les cuesta.