miércoles, julio 19, 2017

Porfirio Diaz el Heroe Olvidado. Epilogo.



 Una vez culminada la guerra de intervención francesa, Juárez, indebidamente se amparó en el artículo 128 de la Constitución  de 1857 con la intención de continuar reeligiendose indefinidamente.

"Art. 128. Esta Constitución no perderá su fuerza y vigor, aun cuando por alguna rebelión se interrumpa su observancia. En caso de que por un trastorno público se establezca un gobierno contrario á los principios que ella sanciona, tan luego como el pueblo recobre su libertad, se restablecerá su observancia, y, con arreglo á ella y á las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado á esta."

Por nada del mundo quería dejar la presidencia, Juárez se convirtió en Presidente de la República por primera vez en 1858 y se mantuvo en el poder hasta 1867.  y de nueva cuenta lanzó su candidatura para el período 1867-1871, teniendo como opositor al General Porfirio Díaz, quien decidió probar suerte en esta contienda. El ganador con muchas irregularidades fue Don Benito Juárez.

Decepcionado por este fracaso el General Porfirio Díaz, se retiró a su hacienda en compañía de su familia. Pese a la derrota no quitó el dedo del renglón y siguió participando en la política en espera de su oportunidad. Mientras tanto se dedicó a desarrollar la fundición de cañones, pólvora y municiones, además de la agricultura. Don Benito Juarez le ofreció como premio de consolación la Legación mexicana en Washington, cosa que por supuesto rechazó este brillante estadista.

El tiempo pasa volando y se convoca a las elecciones presidenciales de 1871, como ya era costumbre Juárez se postuló de nuevo, en esta ocación sus oponentes fueron,  Sebastíán Lerdo de Tejada,  Presidente de la Suprema Corte de Justicia, y el General Porfirio Díaz, otra vez salió electo Don Benito Juárez, esto ya olía a complot, como era de esperarse los perdedores no quedaron conformes con el resultado e hicieron una serie de impugnaciones a la elección que no sirvió de nada pues el resultado fue el mismo.  Lerdo de Tejada prefirió olvidarse de los juicios electorales y seguir en su puesto, en cambio Díaz se rebeló.

REVOLUCION DE LA NORIA.
NOVIEMBRE 8 DE 1871

 Fue un movimiento político militar, dirigido por el General Porfirio Díaz, debido a las reelecciones de Don Benito Juárez.  Lanza el Plan de la Noria el 8 de noviembre de 1871, mediante el cual hace un llamado a todos los militares y pueblo en general del país, para levantarse en armas en contra del Gobierno Federal, de inmediato los estados de Oaxaca, Guerrero y Chiapas, entre otros muchos se unieron a esta proclama, los sublevados avanzaron triunfalmente hasta Toluca, pero ahí empezaron las derrotas y no pudieron llegar a la capital, seguian los enfrentamientos con las tropas federales en forma desigual porque estos eran más numerosos, bien armados y municionados. Pero sucedió lo inesperado que el 18 de julio de 1872 Juárez fallece de una enfermedad del corazón. Conforme lo establecía la Ley en ese entonces si el Presidente Constitucional por algún motivo se retiraba de su cargo, asumía el poder el Presidente de la Suprema Corte de Justicia, por lo tanto a Sebastián Lerdo de Tejeda, le correspondió el nombramiento de Presidente Interino de México.  Al General Díaz, aunque no le gustó nada, no le quedó más que respetar esta designación.   Los pronunciados declinaron las armas pues muerto Benito Juárez, ya no tenía caso continuar la lucha.

Poco después en octubre de ese mismo año, se convocó a elecciones presidenciales, para el período de 1872-1876.  Se presentaron como candidatos el General Porfirio Díaz y Sebastián Lerdo de Tejada,  saliendo victorioso Lerdo de Tejada, el nuevo Mandatario de la Nación decretó anmistía para todos los sublevados de la Noria, pero con la condición de darles de baja del Ejercito Naciónal y quitarles sus rangos militares obtenidos por su logros en campaña.

Otra vez trizte, cansado y sin ilusiones (esto me recuerda la letra de una canción), el General Porfirio Díaz regresó  a Oaxaca, donde se encontró con una amarga noticia de índole familiar y como las desgracias nunca llegan solas, se agudizó una crisis en su economía, que lo obligó a vender su hacienda "La Noria"  y trasladarse como asociado a una finca dedicada al cultivo de azúcar, ubicada en Tlacotalpan, Veracruz, este cambio de aires le sentó muy bien a él y su familia, tanto en lo emocional, como en lo económico, pero nunca olvidó sus ideas políticas, su sueño de algún día dirigir el destino de su patria, hacia senderos de prosperidad, de grandeza, de unificación, tenía tantos y tan buenos proyectos para su pueblo y por supuesto también en lo personal, porque si alguien merecía una recompensa por su entrega, por su lealdad, por tantos años de servicio a la patria mexicana, era él, y no me digan que hay en la tierra un ser humano que no piense tambien en su propio bienestar para él y los suyos, pero aqui la diferiencia es que si él obtuvo sus ganancias también dejó un México nuevo. De un país devastado por las constantes guerras, lo reconstruyó en todas las areas y lo convirtió en un gran país, respetado por todos, en el México que hoy conocemos.

En octubre 1874 fue postulado como candidato a Diputado Federal y como era de esperarse ganó la elección, pues el pueblo lo quería y lo respetaba.   Una vez instalada  la Cámara de Diputados, una de las primeras propuestas por aprobar fue la presentada por la Comisión de Hacienda, relativa a disminuir la pensión de los militares retirados y el sueldo de los soldados activos, Don Porfirio, no estaba dispuesto a aceptar esta injusticia y  junto con otros Diputados de extracción militar se opusieron a dicha propuesta, el Lic. Justo Benitez, quien para ese entonces se había convertido en el intermediario político del General Díaz, le sugirió a este valeroso soldado, que pronunciara un discurso en la Tribuna del Palacio Legislativo, tras mucho pensarlo consiente de que no se le daba muy bien hablar en público al fin decidió intentarlo pues estaba deseoso de expresar su opinión sobre este penoso asunto que afectaba a sus compañeros de la milicia, pero desgraciadamente aquel hombre capaz de tantas hazañas  no pudo hilvanar bien sus ideas se enredó con sus propias palabras, le ganó el sentimiento y ya no pudo terminar el discurso, y aunque parezca increible en una persona de su temple y audacia, se hechó a llorar como una niña (digo como un machito llorón), ésto provocó burlas y desprestigio para el Diputado. Pero también es una muestra de su humanidad, de su sentimiento, de su sensibilidad.

 Este incidente provocó burlas y criticas contra el Héroe Nacional, sin embargo el pueblo lo admiraba y lo respetaba y no pasó a más, pero lo que si preocupaba seriamente a los ciudadanos en general era el comportamiento de Lerdo de Tejada, quien se puso a expedir Leyes muy severas que afectaban a todos, expulsó a las ordenes religiosas, elevó los impuestos de todo, se desentendió de la educación, disminuyó las exportaciones a otros países,  todo esto provocó decontento tanto interno como externo, propició que el movimiento porfirista crecíera cada vez más en toda la República, principalmente en la clase alta que era la más afectada con estas tomas de decisiones, Lerdo de Tejada lo sabía y muy abusadillo ofreció al General Díaz la Presidencia de la Corte Suprema de Justicia en Oaxaca para tenerlo entretenido, pero el General Porfirio Díaz no tragó el anzuelo y lo mando a freir esparrajos.

LA REVOLUCION DE TUXTEPEC.
1875.

A finales de 1875, Sebastián Lerdo de Tejada comenzó hacer su campaña política anunciándo su candidatura para el periódo presidencial 1876 con la intención de reelegirse, Porfirio Diaz también lanzó su candidatura para competir por la presidencia e hizo una serie de manifestaciones públicas en contra de Lerdo, las cuales fueron inmediatamente reprimidas por la Policia Secreta a las ordenes del Presidente, ésto causó gran molestia en algunos sectores de la población que no estaban contentos con el comportamiento de Lerdo.  El 10 de enero de 1876 con el apoyo de muchos destacados militares de diversos lugares del país liderados por el Coronel Hermenegildo Sarmiento y los Generales Vicente Riva Palacio,  Irineo Paz, Donato Guerra y Rosendo Márquez, por citar algunos, pues fueron muchos los aguerridos militares que secundaron este movimiento y con el respaldo de la Iglesia Católica.  El General Porfirio Díaz como Jefe del ejército sublevado proclamó el Plan de Tuxtepec en la Villa de Ojitlán, Tuxtepec, elaborado por varios políticos importantes como Justo Benitez, Ignacio Vallarta, Protacio Tagle y Pedro Ogazón, con el próposito de destituir a Sebastián Lerdo de Tejada. Este no perdió tiempo y desde su inicio atacó con todo a los revolucionarios, las tropas de los partidarios de Díaz, que se alzaron en armas en diferentes estados de la República al principio lograron varias victorias relativamente facíles.  Pero pronto comenzaron a sufrir derrota tras derrota,  pues el ejército federal permanecía del lado de Lerdo, el 20 de mayo de 1876  Mariano Escobedo derrotó al General Díaz en Icamole, Nuevo León, se dice que Díaz lloró amargamente por su derrota, tras esta victoria  los Lerdistas se confiaron demasiado y aflojaron  la presión de ataque hacia los sublevados seguros de seguir con la racha de triunfos. Cosa que aprovecharon muy bien los rebeldes. Donato Guerra, Justo Benitez y Manuel González, siguieron una guerra de guerrillas en el interior de México, mientras el General Porfirio Díaz, logró embarcarse a Cuba, haciendose pasar por un médico. En la Habana consiguió armas y hombres que se incorporaron a su movimiento y vinieron con él a México, entonces tomó la zona de Veracruz y San Luis Potosí, ya sus aliados habían tomado la ciudad de Guerrero.

El 16 de noviembre de 1876 se llevó a cabo la batalla de Tecoac, en una localidad en el municipo de Huamantla Estado de Tlaxcala, el General Ignacio Alatorre comandaba 3 mil hombres de la fuerza del Gobierno y el General Porfirio Díaz,  4 mil revolucionarios, la batalla dió inicio a las 10 de la mañana, para las 4 de la tarde los rebeldes estaban a punto de sucumbir. Pero afortunadamente se presentó el General Manuel González con su regimiento en el momento más oportuno para auxiliarlo y entre ámbos lograron derrotar a los lerdistas.

Al enterarse de la derrota de su ejército Sebastián Lerdo de Tejada,  abandonó la ciudad de México lo más pronto que pudo y se dirigió a Michoacán en compañía de sus Ministros el General Mariano Escobedo, Romero Rubio,Juan José Baz y Mejía, quedando la Ciudad de México a cargo del Jefe de la Guarnición Francisco Loaeza y Protasio Tagle, este último partidario porfirista.

Luego de la victoria obtenida el General Díaz ocupó la Ciudad de Tlaxcala y el 21 de noviembre llega a la ciudad de México y se designa como Presidente Provisional de la República Mexicana, pero antes debe ir a combatir a las fuerzas decembristas, partidarios de José María Iglesias quien pretendía quedarse como Presidente de México, al huir Lerdo de Tejada.   El General Díaz, deja en la presidencia al General Juan N. Méndez y el 22 de noviembre marcha hacia Guanajuato con un ejército de 5,000 soldados donde logra derrotar a las fuerzas decembristas en marzo de 1877, vencido el último osbtáculo y después de haberse llevado a cabo las elecciones de forma extraordinaria en la cual salió electó por mayoría de votos.  El General José de la Cruz Porfirio Díaz Mori, asumió la Presidenia de la República.


Una vez en el poder, su Gobierno pasó por tres etapas. La primera se extendió hasta finales de la década de 1880 o principios de los noventa y se caracterizó por ser el período de su ascenso y consolidación en el poder, su objetivo principal sería el orden y el progreso. Pacificó al país, erradicó el bandidaje, se crearon muchas fuentes de trabajo, por la construcción de escuelas, de bibliotecas, de hospitales, de palacios, de edificios, del manicomio, de Lecumberri una penitencería,  embelleció las ciudades con fuentes y monumentos en la ciudad de México se destacan la Columna de la Independencia, el Monumento a la Revolución

Cualquiera que haya sido el mecanismo, durante la primera etapa de su largo régimen Díaz logró una desconocida estabilidad, como lo constatan sus relativamente fáciles reelecciones de 1884, 1888 y 1892.   Durante sus primeros años de gobierno, se apoyó en militares de su total confianza para la pacificación del país, fue tolerante con la iglesia, logrando una estabilidad política y social, así mismo el restablecimiento de las relaciones diplomaticas con los principales países europeos.

La segunda etapa que se prolongó hasta los inicios del siglo XX, se distinguió por el perfeccionamiento de la mecánica política y por el notable crecimiento económico alcanzado, se emprendieron inmensas obras de infraestructura, instalación de instituciones bancarias, la agricultura, la ganadería, la minería y la industria alcanzaron un potencial nunca antes visto, trajo la luz que se generaba por medio de turbinas, el tendido de vías ferroviarias y de líneas telefónicas, telegráficas y el sistema de correos en todos los estados,  no solo dieron impulsó al comercio interno sino que modificaron nuestra geografía y ayudaron a la integración del país.  El comercio exterior también recibió gran impulso, lo mismo sucedió con la educación, las artes y las ciencias, el Gobierno logró pagar la deuda externa a Estados Unidos, con lo que México adquirió un nuevo puesto de respetabilidad entre todas las naciones del mundo.

Tercera etapa, la crisis del sistema político, debido más que nada al envejecimiento del General Porfirio Díaz y de su camarilla, también  la generó el manejo cerrado y excluyente del aparato gubernamental reacio a las necesarias renovaciones generacionales, sin embargo, el problema mayor fue la ruptura entre los dos grupos o equipos en que se asentaba el sistema porfiriano, los  Científicos que tenían a su cargo la educación y economía y los Reyistas encargados de la modernización y la disciplina del país, cada uno con sus propios espacios de poder y sus funciones específicas. Sin embargo cuando surgió el problema de la sucesión Don Porfirio rompió su imparcialidad con sus equipos y eligió como virtual sucesor a un miembro de los científicos Ramón Corral. Los Reyistas no estuvieron de acuerdo porque su candidato para ocupar el puesto era Bernardo Reyes, militar jaliciense que se destacó en la pacificación del país; y de ser leales porfiristas pasaron a ser opositores y severos críticos de los Científicos.

Además una severa depresión  económica azotó a Europa y Estados Unidos, encareciendo sus importaciones y disminuyendo las exportaciones mexicanas. La difícil situación repercutió inmediatamente en nuestro país afectando a todos los sectores sociales, tanto en la ciudad como en el campo, muchos mexicanos que trabajaban en Estados Unidos quedaron desempleados y tuvieron que regresar al país donde tampoco encontraron trabajo. Para colmo, la competencia entre Estados Unidos e Inglaterra por el petróleo mexicano, hizo más tirante la relación entre Estados Unidos y el General Díaz.

En 1907 y 1908 surgieron conflictos obreros  en Cananea y Río Blanco, debido a las restricciones a los derechos políticos de los trabajadores y los reclamos nacionalistas contra el número y las ventajas de los empleados chinos y estadunidenses.

En síntesis, durante los últimos años del régimen porfiriano se padecieron severas crisis en todos los ámbitos de la vida pública nacional: el político, económico, social, diplomático y cultural y el Gobierno de Díaz ya no tuvo ni la capacidad ni la flexibilidad para enfrentarlas, sus intentos de solución resultaron inadecuados.

CRITICOS, OPOSITORES Y PRECURSORES.                                                                                
Los primeros en expresar sus críticas fueron ciertos sectores católicos, se censura moderadamente al General Díaz  por conservar los principios liberales anticlericales de la Constitución de 1857, por el alto número de masones entre sus colaboradores y por el apoyo otorgado a los protestantes, además surgieron críticas dirigidas a su gobierno en periódicos como El País y El Tiempo, que si bien no se críticó personalmente a Díaz, al que siempre reconocían grandes méritos historicos, lo cierto es que los reclamos tuvieron que erosionar su prestigio alcanzado.

Hacía 1900 surge otro importante grupo antiporfirista, encabezado por descendientes de los liberales, que proponen organizar el Partido Liberal, con el objeto de presionar al Presidente para que se aplicara los principios de anticlericalismo, libertad de expresión, democracia electoral, separación de poderes, adecuada administración de justicia y autonomía municipal. Para organizar dicho partido se convocó a los defensores de las ideas liberales, participaron profesionistas, periodistas, maestros y estudiantes, entre los asistentes destacaron los hermanos Flores Magón, quienes publicaban desde 1900 un periódico titulado Regeneración, eran hijos de un excombatiente oaxaqueño juarista, que guardaba un profundo rencor hacía Don Porfirio, porque según él no se le recompensó como merecía y ese odio se lo inculcó a sus hijos desde niños.

El país vivia en esta época un climax de incertidumbre por el conflicto de la sucesión, pero todo se disipó cuando el Presidente Constitucional General Porfirio Díaz, en una entrevista concedida al Periodista estadunidense James Creelman, de la revista Person's Magazine, en una extensa conversación el General Díaz,  habla de la Democracia, de las condiciones en las que estaba la República cuando él la recibió, el trabajo continuo y difícil que tuvo que hacer para mantener la paz y el progreso en todos los aspectos, que sus reelecciones fueron por la voluntad del pueblo que así lo quería, ( y en efecto gozaba de un respaldo generalizado), que había aguardado durante muchos años pacientemente a que el pueblo de la República estuviera preparado para el cambio, sin peligro ni temor de revolución armada y que pensaba que ese momento había llegado.

Que ya no tenía deseos de continuar en la presidencia, de que terminado su actual mandato ya no aceptaría una nueva elección, pero que no dejaría de servir a su patria hasta el último instante de su vida.

Dicha entrevista sirvió para que numerosos aspirantes a la presidencia se organizaran y se movilizaran como fue el caso de un hacendado coahuilense, llamado Francisco I. Madero, el político militar Bernardo Reyes y quienes lo apoyaban como Venustiano Carranza, Francisco Vázquez Gómez, Luis Cabrera y José Ma. Maytorena. De entre todos los movimientos que antecedieron a la Revoluciónn Mexicana, el reyista fue, el que más elementos aportó, el propio Bernardo Reyes acusó a Madero de haber organizado su movimiento aprovechandose del suyo.

Francisco I. Madero crea el Partido Nacional Antirreleccionista y comienza a hacer su campaña política, viaja por diversas regiones del país, demostrando una enorme capacidad política que le hace ganar gran cantidad de adeptos, además gran parte de los reyistas también se unen a su movimiento ya que estaban molestos con Bernardo Reyes  por haber aceptado a finales de 1909 una comisión al extranjero ofrecida por el Presidente Díaz, en lugar  de encabezar a sus seguidores. Ya como candidato presidencial Madero inicia otra gira, pero fue aprehendido, acusado de incitar a la rebelión y confinado a una prisión de San Luis Potosí, durante su encarcelamiento tuvieron lugar las elecciones, resultando electos Porfirio Díaz y Ramón Corral.  Creo que aquí es donde está el meoyo del asunto, El General Díaz, no debió aceptar ser candidato de nuevo, cometió un error muy grave al no retirarse como había prometido, en la entrevista concedida al Periodista Creelman.

 Madero y su equipo reclamaron ante las autoridades de que las elecciones habían sido un fraude, pero como era de suponer no les hicieron caso, poco despues Madero y un grupo de aliados huyeron a Estados Unidos, refugiándose en San Antonio Tejas,  en donde redactaron un plan para levantarse en armas el 20 de noviembre de 1910 en contra del Gobierno, que fecharon antes de su salida de San Luis Potosí, para evitar ser acusados por las autoridades norteamericanas de organizar una rebelión en su territorio.   Pero el llamado a esta guerra no fue secundado por los antirreleccionistas, porque no reunian las condiciones adecuadas para un enfrentamiento con el ejército.

Sin embargo este llamado sirvió para que varios grupos de gente popular y rural mal armados y desorganizados, practicaran tácticas guerrilleras en Sonora, Durango y Coahuila.  Cuando Madero regresa a México, se pone a la cabeza del movimiento y así mejora la organización y crecen las dimenciones de los grupos de los llamados alzados, lo que les permite atacar poblaciones más grandes y enfrentar combates formales, surgen importantes alzamientos en otros Estados del territorio como Guerrero y Morelos.  El Ejército Federal debido a la desconfianza de Díaz contra Reyes, había sido castigado presupuestalmente y los numerosos oficiales prorreyistas habían sido trasladados a regiones aisladas del mando directo de tropas, además inactivos por tantos años de paz, no les fue nada fácil enfrentarse con un pueblo decidido al cambio. Finalmente el General Porfirio Díaz acepta presentar su renuncia en mayo de 1911. Con esto llega a su culminación la lucha antirreleccionista y es aquí precisamente cuando el movimiento político para derrocar el Gobierno de Díaz se transforma en una lucha rural y popular llamada Revolución Mexicana con otros protagonistas, otros escenarios y otros intereses.                                                                                                                                                     Tras su renuncia el General José de la Cruz Porfirio Díaz Mori y su familia salieron rumbo al puerto de Veracruz el 26 de mayo de 1911 y esa noche fueron recibidos por los veracruzanos con un suculento banquete, baile y fiesta en su honor, la mañana del 31 de mayo,  abordaron el buque "Ypiranga" y partieron rumbo a Paris, Francia, donde lo recibieron con los brazos abiertos,  falleció el 2 de julio de 1915.

Hoy 19 de marzo de 2016, termino por fin este modesto trabajo que realizé con mucho entusiasmo acerca de la vida política y militar del General Porfirio Díaz, un personaje inolvidable en la historia de México, me siento triste, bu bu bu, pero a la vez me dá gusto que a través del mismo conocí un poco más a este extraordinario hombre y soldado, que luchó gran parte de su vida con determinación y valor para salvar a la Patria Mexicana de sus enemigos, aprendí a verlo como un verdadero héroe y no  como un tirano, como se empeñan muchos medios de darnos esa imagen, sin reconocer sus enormes meritos.   Creo sinceramente que este héroe olvidado injustamente, merece respeto y homenajes a su memoria pues muy pocos hombres han luchado en tantas batallas y por tanto tiempo como este insigne patriota, que no se recuerde únicamente lo negativo sino que se le dé su lugar que le corresponde como un extraordinario militar y estadista, quizás cometió errores, pero cómo podía mantener la paz y el progreso en un país desvastado por las guerras, lleno de rebeliones, traiciones,  bandalismo y pillaje, si no hubiera utilizado mano dura, eso es lo que no le perdonamos a este extraordinario militar, a este noble caballero que nos dejó un México Nuevo y respetado por todo el mundo.

¿Que es lo que hace hombre a un hombre? ¿son sus origenes? ¿como empieza las cosas o como decide terminarlas?

Mis agradecimientos sinceros en primer lugar a la Colección Digital U.A.N.L., por permitirme leer su archivo Memorias del General Porfirio Díaz.
Al buscador Google donde siempre encuentro información seria y veraz.
Al libro Introducción a la Revolución Mexicana, de Javier García Diego y distribuido por la SEP. que me inspiró a hacer este trabajo.
A mi Editor en Jefe Ocelot que cuando toma su medicación y no sopla el viento solano trabaja excelente.
A mi gato-tigre de peluche que me acompañó en mis largas jornadas nocturnas escribiendo y durmiendo.

Y especialmente a ti lector constante, gracias por leer esta obra, si has disfrutado tanto como yo, podemos considerarnos afortunados.

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